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Detenido el médico de Lugo que practicó abortos a prostitutas

Carlos Abuín ya estuvo en prisión pero fue liberado por la Audiencia

El ginecólogo lucense Juan Carlos Abuín Mosteiriz permanece detenido desde el sábado por la tarde, pendiente de pasar a disposición de la juez Pilar de Lara, que desenmaraña la red delictiva tejida sobre varios burdeles de Lugo. La titular del Juzgado de Instrucción número 1 ya había dictado a finales de noviembre prisión provisional para este médico, que supuestamente había practicado un aborto a una prostituta que no quería perder el niño, pero a mediados de diciembre Abuín salió de la cárcel de Bonxe. La Audiencia Provincial revocó el auto de prisión desoyendo los informes en contra tanto de la juez como del fiscal, porque entendía que el ginecólogo no había tenido nada que ver con las amenazas de muerte que había sufrido la joven brasileña para ser obligada a abortar.

El auto reconocía que la operación fue "primitiva" y "carente de asepsia"

Sin embargo, según fuentes próximas al caso, hace unos días se presentó en el juzgado otra ex trabajadora del mismo club de alterne, el Queen's, que volvió a incidir sobre el papel del ginecólogo dentro de la trama mafiosa. Esta mujer, nuevamente extranjera, habría declarado ante la juez que abortó bajo presión y que Abuín mantenía una relación estrecha con uno de los responsables de su club. Y además habría descrito una escena de quirófano tan truculenta como la que ya había relatado la anterior prostituta por la que el médico fue a prisión. Una consulta ginecológica donde los aparatos estaban averiados o funcionaban a duras penas. Donde el aspirador vaginal se atoraba y solamente volvía a arrancar a base de golpes. "Una auténtica carnicería, totalmente tercermundista", calificaban ayer personas cercanas a la Operación Carioca.

La declaración de la segunda empleada del club Queen's, cuartel general de esa mafia que se extendía también por el Eros, el Volvoreta y el Colina, desembocó además el sábado en la detención del supuesto compañero sentimental de la chica. Al cumplirse el plazo máximo de 72 horas de permanencia en los calabozos es previsible que tanto este hombre como el ginecólogo prestarán hoy declaración ante la juez.

Carlos Abuín, de 62 años, ejercía hasta hace poco tiempo como médico de familia en un centro del Sergas, el del barrio de A Milagrosa, y mantiene abierta una clínica de ginecología y obstetricia en la rúa Xoán Montes, en pleno corazón de Lugo. Ayer, la Xunta se negó a dar información sobre la licencia de actividad de la clínica o las obligadas inspecciones que debería haber recibido este negocio, pero incluso la Audiencia Provincial dejaba en entredicho en su auto exculpatorio de diciembre la salubridad de las instalaciones.

Después de que el ginecólogo cumpliese tres semanas en la penitenciaría de Bonxe, la Audiencia dictó por sorpresa su salida porque, a su entender, de las declaraciones de la primera de las mujeres no se podía concluir que el médico actuase sabiendo que la paciente abortaba forzada. No obstante, en el auto se reconocía que la interrupción del embarazo "resultó un tanto anómala e incluso primitiva por carente de asepsia y garantías de buena praxis". Y, en otro párrafo, la misma resolución del 17 de diciembre recomendaba que para "preservar la salud pública" sería "preciso comunicar al colegio médico la existencia de una consulta en la que el recurrente realiza actividades médicas que no parecen ajustarse a la praxis médica mínima".

Un mes más tarde, la Audiencia de Lugo también liberaba a Ricardo Luis Lago Torres, que permanecía encarcelado en la misma cárcel de Bonxe desde primeros de noviembre. Este exitoso empresario lucense de la construcción había ingresado por un presunto delito de inducción al aborto. Al parecer, era cliente habitual del Queen's, el discreto burdel estratégicamente situado en las inmediaciones de O Ceao, y estaba especialmente interesado en que no llegase a nacer la criatura que estaba gestando la primera prostituta que denunció el mal estado de la clínica abortista. La mafia de los prostíbulos resolvió el problema de Lago amenazando a la joven y contactando con Abuín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de febrero de 2010