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El Gobierno diseña un plan contra ‘hackers’ y ‘bots’ para el 21-D

Las injerencias de colectivos como Anonymous y la propagación de noticias falsas, principales preocupaciones de los servicios de seguridad en las elecciones catalanas

Un manifestante con una careta de Anonymous en la Puerta del Sol de Madrid.
Un manifestante con una careta de Anonymous en la Puerta del Sol de Madrid.

La batalla por la seguridad ya se libra en Internet. Si hay una conclusión de la cumbre de la pasada semana en Barcelona, entre los máximos responsables de la seguridad del Estado de cara a las próximas elecciones catalanas del 21 de diciembre, es que hay que controlar las redes. Los Mossos d'Esquadra garantizan —como les corresponde— la seguridad en las calles y en los actos de campaña, apoyados por la policía o la guardia civil si lo necesitan, en función de que se produzcan incidentes en zonas rurales o urbanas, respectivamente. Pero la verdadera preocupación son las fake news (noticias falsas), los bots (programas informáticos que efectúan automáticamente tareas repetitivas a través de Internet), y los hackers, capaces de alterar la dinámica natural de la campaña y de la jornada electoral. "Pueden inundar la red con noticias falsas, crear alarmas, influir en la participación, atacar sitios webs, tratar de interferir en el centro de recuento para ralentizar la contabilidad del voto...", enumera uno de esos responsables de seguridad las posibles amenazas ante las que ya diseña un plan el Gobierno. 

El Centro Criptológico Nacional (CCN), el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), y el Centro Nacional de Protección de Infraestructuras y Ciberseguridad (CNPIC) dependiente de la Secretaría de Estado de Seguridad serán los organismos clave para la prevención, control y reacción ante esas potenciales amenazas. "Tenemos la constancia de que en toda la fase previa del procès, muy especialmente el 1 de octubre [día de la celebración del referéndum independentista], y a partir de entonces hay una serie de grupos y de colectivos internacionales con hackers muy potentes, como Anonymous o Julian Assange, que han colaborado con el proceso independentista", asegura un alto responsable de la seguridad del Estado. "Si esas injerencias se han dado en el pasado, podrían darse de nuevo ahora", señala.

El auge de la ‘inteligencia’ semántica

EFE

La “inteligencia” semántica se posiciona como herramienta clave en temas de veracidad al evaluar contenidos escritos y comprender la relación entre palabras y frases de distintos idiomas; combinada con el aprendizaje automático identifica informaciones no veraces dentro de contextos muy amplios.

Los principales propagadores de noticias falsas en Internet son los bots. Estos robots permiten moldear las opiniones de los internautas según los intereses de quienes los usan, y por eso hay empresas y colectivos que recurren cada vez más a ellos, para sembrar la Red de opiniones favorables a sus productos. Pero también lo hacen los políticos para propaganda, desinformación y manipulación. / EFEFUTURO

Varios responsables de la seguridad del Estado coinciden en que evitar un ciberataque "es prácticamente imposible", pero "detectarlo, reaccionar y reparar con agilidad el daño, además de aprender para protegerse de uno siguiente", es en lo que se trabaja ahora mismo. Durante la celebración de la consulta del 1 de octubre que había sido suspendida por el Tribunal Constitucional, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se dedicaron a desmontar la estructura informática creada por la Generalitat que daba soporte al referéndum, pero "no se realizó una labor de reacción o prevención de ciberataques", reconocen las mismas fuentes. Esa es la gran batalla pendiente ahora y estos son algunos de los principales riesgos que se pretenden atajar.

Fake news (Noticias falsas). Se trabaja para crear una rápida respuesta aclaratoria ante los posibles bulos generados y propagados masivamente por la red mediante bots para provocar desinformación y desestabilizar la campaña. "En este aspecto los medios de comunicación juegan un papel fundamental para no multiplicar su efecto", advierten los expertos. "Ellos pueden verificar, contrastar y aclarar la falsedad de una noticia para que no se extienda". Las noticias falsas están orientadas, tienen un objetivo claro y previamente seleccionado para causar un efecto, "por ejemplo, potenciar la participación en el ámbito independentista o la abstención en constitucionalista, generando enfrentamientos entre partidos". Se ha comprobado que "los bots de algunos de esos colectivos que han protagonizado injerencias en el procès son muy potentes y que cuentan con un soporte complejo y muy caro capaces de alcanzar a toda la población que en un momento este conectada a la red", aseguran las mismas fuentes.

Falsas polémicas o alarmas. Otra manera de incidir o alterar la campaña es mediante la creación de enfrentamientos o tensiones, "de manera que se cuestione todo el proceso electoral, por ejemplo". Podría ser falseando sondeos o encuestas relacionadas con la intención de voto, por ejemplo.

Centro de datos. Un ciberataque al centro de datos podría ralentizar el recuento de votos y generar dudas acerca de los resultados ofrecidos. La idea es blindarlo al máximo para mantener la agilidad que se ha logrado hasta ahora, un ejemplo mundial.