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Los vetos dificultan un Gobierno constitucionalista

Sin mayoría absoluta, el bloque unionista tendría muchos problemas para lograr un acuerdo

El bloque constitucionalista (Ciudadanos, PSC y PP) está empatado en votos con el independentista, según la última encuesta de Metroscopia para EL PAÍS, que sitúa al partido de Ada Colau como el árbitro para la gobernabilidad. Pero los vetos entre los partidos no secesionistas complican un acuerdo de gobierno, aunque quizá no tengan opción si no llegan a la mayoría absoluta. PP y PSOE no olvidan la clave nacional y su escaso interés en propiciar un gobierno de Ciudadanos en Cataluña.

La actriz Rosa María Sardà durante el acto de presentación de la plataforma de apoyo al candidato del PSC, Miquel Iceta.
La actriz Rosa María Sardà durante el acto de presentación de la plataforma de apoyo al candidato del PSC, Miquel Iceta. EFE

La fragmentación del bloque independentista, a menos de un mes de las elecciones, no supone un alivio para el grupo constitucionalista ya que no hay unidad de acción tampoco entre Ciudadanos, PSC y PP. Este sería el orden de mayor a menor de apoyo ciudadano, según los sondeos. Además, si no obtienen juntos la mayoría absoluta ni siquiera habría opción de discutir, ya que Catalunya en Comú-Podem, el partido de Ada Colau, nunca haría presidenta a Inés Arrimadas, candidata de Ciudadanos, a cuyo partido Metroscopia coloca a la cabeza de los constitucionalistas y muy cerca de ERC, partido ganador, según todos los estudios demoscópicos.

Las realidad actual es la de los vetos cruzados entre las cuatro formaciones que no se declaran independentistas (Ciudadanos, PSC, PP y Catalunya en Comú). Los comunes son más directos que el PSC al rechazar un gobierno presidido por Arrimadas, ya que estos últimos invocan “la transversalidad” pero siempre con el socialista Miquel Iceta como presidente. A la insistente interpelación de Ciudadanos al PSC para que diga si apoyará a Arrimadas, la respuesta es que lo mejor para Cataluña es la vía Iceta, junto a la afirmación de que el PSC quedará por delante de Ciudadanos, situación que no prevé por ahora ninguna encuesta. Iceta como presidente con un Gobierno en solitario no partidista apoyado parlamentariamente por el resto de unionistas, esta es su estrategia de campaña.

Ninguna de las ocho encuestas publicadas en noviembre ha dado al bloque constitucionalista mayoría absoluta, que en el Parlamento catalán está en 68 escaños, aunque cinco de ellas sí apuntan a la posibilidad de que los unionistas puedan arrebatar el Gobierno a los secesionistas, siempre que el partido de Ada Colau se inclinara por la primera opción.

Lejano acuerdo

Con tan escasas posibilidades de acuerdo, por no sumar si no es con los comunes, el PSOE y el PP tienen en cuenta la vertiente nacional electoral a la que tendrán que hacer frente a medio plazo en unas elecciones generales. Ni uno ni otro tienen la intención de contribuir al engrandecimiento de Ciudadanos, según reconocen en los dos partidos mayoritarios en el Congreso. “Todo lo que ocurra en Cataluña genera expectativas en el resto de España. Si Ciudadanos lograra una presidencia pasaría a la categoría de partido de gobierno y eso le da otras expectativas a nivel nacional”, señalan fuentes socialistas.

Desde el PP recuerdan que desde hace semanas la relación con Ciudadanos se ha enturbiado notablemente y los reproches por su “oportunismo político” son constantes desde los dirigentes populares a Ciudadanos. El PP buscará a Ciudadanos para “completar” una mayoría de gobierno nacional, y en otras comunidades, pero no quiere verle de igual a igual, que es a lo que aspira Ciudadanos nutriéndose de votos de los caladeros socialista y popular. La operación Iceta no está teóricamente mal vista por el PP, pero en la práctica casi la descartan del todo. Los populares no desean el realce de Ciudadanos pero tampoco podrían argumentar que dan su apoyo a Iceta si el resultado electoral coloca a Arrimadas a una distancia considerable del candidato socialista.

Si las encuestas se confirman y el bloque constitucionalista no suma por sí solo, el PSOE se libera de la responsabilidad de bloquear un hipotético Gobierno liderado por Arrimadas porque su voto no sería determinante, aseguran en la cúpula socialista. “La pregunta es: ¿si tiene que decantar Podemos, va a apoyar a Arrimadas? Si la llave la tiene Podemos, Ciudadanos no tiene nada que hacer”, argumentan en Ferraz, donde se defiende que un Gobierno liderado por Ciudadanos “no es una solución para Cataluña. No va a recomponer ninguna fractura”.

Solo una mayoría absoluta de los tres partidos obligaría a PSC y PP a no dudar en dar el apoyo a Ciudadanos. “De entrada no apoyaremos a Arrimadas, pero luego habrá que ver lo determinante de nuestra posición”, reconocen en el PSOE. En el PP recalcan que hoy por hoy el primer partido es ERC y observan con preocupación la tendencia al alza de Junts per Cataluña, encabezado por Carles Puigdemont. Los populares de Xavier García Albiol confían en que su resultado no sea tan malo como prevén las encuestas que les bajan a seis diputados. En sus escenarios teóricos figura en lugar destacado la repetición de elecciones ante la imposibilidad de acuerdos entre bloques.