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Más de la mitad de Galicia, en alerta por sequía tras el año más seco de su historia

La comunidad de los 10.000 ríos queda a un paso de la situación de emergencia, a expensas de la pluviosidad del otoño

Vista del caudal que presentaba este domingo el río Limia a su paso por Lobios (Ourense). Atlas

La sequía comienza a hacer mella en la comunidad de los 10.000 ríos. La Xunta ha declarado el nivel de alerta en la demarcación hidrográfica del Miño-Sil tras afrontar el “año más seco de la historia” en el que las lluvias registradas se quedaron en un 40% por debajo de la media y en seis de las 18 zonas que integran la demarcación hidrográfica de Galicia-Costa, que se mantienen desde hace meses con un caudal también inferior al 50% . La oficina técnica de la sequía, integrada por diversos organismos del Gobierno autonómico, ha recomendado este lunes, en su primera reunión tras finalizar el año hidrológico el 30 de septiembre, la declaración de este nivel asegurando, no obstante, que de momento no tendrá “ningún efecto inmediato” sobre la ciudadanía a la que se garantiza el mantenimiento del uso prioritario del abastecimiento. Sí se modificarán las normas de explotación de los embalses así como el régimen de caudales ecológicos, aumentando la vigilancia en las concesiones para el regadío en las zonas más afectadas.

El presidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, Francisco Marín, ha asegurado que en esta demarcación (abarca desde León hasta la desembocadura del Miño) la peor situación se encuentra en la zona superior del Sil, en la zona del Bierzo, así como en los ríos Cabe (atraviesa Monforte de Lemos) y Limia (en la provincia de Ourense).

Las restricciones más significativas en regadío no afectarán por tanto a Galicia sino al canal bajo del Bierzo en donde se reducirán a un tercio las dotaciones solicitadas con el fin de mantener agua en los embalses para “garantizar el uso prioritario”.

En el caso del agua del embalse de Vilasouto de la que se abastece el regadío en Terra de Lemos, no habrá restricciones. Está garantizada hasta final de año

Marín sostiene que el agua embalsada se encuentra en el 44,5%, 13 putos por debajo de la media del 57% y muy alejada del 61% del año pasado y llama a la ciudadanía a hacer un consumo responsable.

Aunque el Sur de la provincia de Ourense, adscrito a esta demarcación, es la zona más afectada por la sequía, Augas de Galicia -organismo dependiente de la Consellería de Medio Ambiente- sostiene que las incidencias afectan de momento solo a núcleos rurales y traídas vecinales a las que se les ha garantizado el suministro mediante cisternas.

Pese a las impactantes imágenes que ofrecen los embalses de Portomarín o Belesar (en el Miño) el organismo autonómico sostiene que de momento hay agua, si bien reconoce que escasa, motivo por el que adoptará las medidas de racionalización que permitan “preservar los recursos mediante su uso adecuado”.

Se trata, sostiene el presidente de Augas de Galicia, Roberto Rodríguez, de una “sequía hidrológica”, tras nueve meses de déficit de lluvias, que no significa necesariamente escasez en los recursos.

Los sistemas afectados en la demarcación costera corresponden a caudales que desembocan en las rías de A Coruña y Betanzos. No obstante, Rodríguez ha advertido que es necesario prestar “especial atención” al sistema del río Lérez , que atraviesa la ciudad de Pontevedra, “en una pendiente de alejamiento de la normalidad” desde hace dos meses, así como a la situación de los ríos Tambre y Ulla cuyos afluentes “comienzan a presentar complicaciones”.

La declaración del nivel de alerta deja a más de la mitad de la comunidad gallega, que acumula 150 centrales hidroeléctricas, a un paso de la situación de emergencia.

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