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El hospital Gómez Ulla inaugura 8 camas para ébola y otras infecciones

El centro sanitario militar habilita una planta un año después del contagio de Teresa Romero

El hospital militar Gómez Ulla (Madrid), en 2009 cuando albergó a enfermos por la gripe A.
El hospital militar Gómez Ulla (Madrid), en 2009 cuando albergó a enfermos por la gripe A.

El hospital militar Gómez Ulla de Madrid es, desde la mañana de este martes, el centro de referencia para tratar a personas con enfermedades infecciosas graves, como el ébola, la viruela o el ántrax. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha inaugurado las instalaciones de la planta 22 del centro sanitario, tras un año de obras para adaptarse a las últimas medidas de seguridad.

El Gómez Ulla ya contaba con una unidad para tratar afectados por una posible guerra nuclear, biológica o química (NBQ en el argot), pero se decidió actualizarlas a raíz de la presencia de tropas españolas en zonas de conflicto por misiones humanitarias. Pero la primera demanda surgió en agosto del año pasado, cuando se repatrió al misionero español Miguel Pajares. Entonces, las instalaciones del Gómez Ulla no estaban preparadas para recibirle y hubo que reabrir habitaciones del hospital Carlos III, que estaba en proceso de convertirse en un centro de mediana y larga estancia, según los últimos planes de la Consejería de Sanidad de Madrid.

Las nuevas instalaciones, a las que solo tuvieron acceso los periodistas gráficos, están preparadas para atender a 8 enfermos. Se encuentran en la última planta del hospital, lo que permite aislarlas con mayor facilidad. Además, tiene acceso directo al helipuerto del tejado, con lo que se podría ingresar a un enfermo sin alterar a los otros pacientes. Las puertas están automatizadas para que no haya que usar picaportes (ese tipo de superficies son típicos transmisores de virus que se depositan cuando los toca una persona infectada), tiene ventiladores y purificadores de aire y las salas para cambiarse son más amplias con el fin de que el momento más peligroso del proceso, el de quitarse los trajes de seguridad, se haga con la mayor comodidad posible.

Santamaría estuvo acompañada por los ministros de Defensa, Pedro Morenés, y Sanidad, Alfonso Alonso. Ella fue la encargada de coordinar la crisis creada por el contagio de ébola de la auxiliar Teresa Romero en el Carlos III hace un año, al asumir el mando del comité interministerial que se organizó para enmendar los problemas de gestión y comunicación de la anterior ministra de Sanidad, Ana Mato.

Con la inauguración, Madrid tiene dos unidades de referencia para tratar estas enfermedades. Una estatal, la del Gómez Ulla, y otra autonómica, la del Carlos III, ya que este último centro también ha hecho obras para adaptarse ante la posibilidad de tener que volver a acoger infectados.