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Imparables invasores con alas

La avispa asiática y el mosquito tigre, insectos foráneos, se extienden por España

Investigadores del Servicio de Control de Mosquitos del Baix Llobregat aprovechan controles de tráfico de los Mossos d’Esquadra para buscar mosquitos tigre.
Investigadores del Servicio de Control de Mosquitos del Baix Llobregat aprovechan controles de tráfico de los Mossos d’Esquadra para buscar mosquitos tigre.

El descubrimiento de un enorme nido de avispas asiáticas obligó a cancelar un concierto del cantante Calum en Bilbao esta semana. Últimamente todas las precauciones son pocas con una especie apodada avispa asesina—por la voracidad con la que devora a las abejas— que tiene en jaque a los apicultores y también a las autoridades de varias comunidades del norte de España, por donde se está extendiendo con rapidez. Entró desde el suroeste francés en 2004 y no ha habido forma de pararla. Junto con el mosquito tigre, que este verano ha transmitido por primera vez la fiebre chikungunya a un hombre en Gandia (Valencia), estas dos especies invasoras preocupan a los expertos: se adaptan y conquistan territorio tan rápido que parece imposible contenerlas.

“Se trata de dos especies invasoras alóctonas, es decir, que no pertenecen a nuestra fauna, que han llegado introducidas por el hombre”, explica Eduardo Galante, catedrático de Zoología de la Universidad de Alicante. En el caso de la avispa, se cree que hembras fecundadas pudieron llegar en un contenedor de cerámica importada desde China a Francia. Los científicos también sospechan que el mosquito tigre desembarcó en Europa gracias al transporte de mercancías. Su capacidad de adaptación hizo el resto. “Cada nueva generación de individuos se adapta mejor al medio. Así funciona la evolución: se selecciona a los mejor adaptados”, dice Galante.

“El cambio climático también influye en la expansión de estas especies”, añade el también presidente de la Asociación Española de Entomología. “Al ser más altas las temperaturas, hay especies que llegan a lugares donde antes no podían vivir”. Galante pone el ejemplo de la mariposa de los geranios, procedente de Suráfrica, que empezó a extenderse por el Mediterráneo pero “ya se encuentra en los balcones de León”. Algo así podría acabar ocurriendo con el mosquito tigre, ahora establecido en todo el litoral: “Puede llegar al centro de la Península, que es más seco y más frío, aunque tendría que atravesar zonas muy secas y áridas”.

Cómo luchar contra las plagas

Los expertos tratan de luchar contra las especies invasoras pero, como asegura la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA), la avispa asiática es “casi imposible” de erradicar debido a una buena capacidad de adaptación que le permite colonizar nuevos espacios con gran facilidad. Para eliminarla solo sirve la destrucción de los nidos y poner trampas para atrapar a las reinas en primavera.

En el caso del mosquito tigre, los ciudadanos pueden contribuir más directamente, vigilando que en sus casas no haya agua estancada, que es donde crían: macetas, fosas sépticas, motores de piscina, charquitos en el césped por el riego, etc.

La avispa asiática, Vespa velutina, se ha ha expandido desde Francia al País Vasco, parte de la cornisa cantábrica y por Portugal. No transmite enfermedades, pero para los apicultores, sobre todo los de las pequeñas producciones, empieza a ser una pesadilla porque está aniquilando a las abejas autóctonas. Las avispas aguardan delante de las colmenas y las abejas no se atreven a salir. A las que lo hacen, las capturan en vuelo y se las comen.

Debido a la falta de alimento, la abeja reina deja de poner huevos, como debería hacer hasta mediados de noviembre, “y las abejas acaban muriendo” sin nuevos ejemplares que garanticen la supervivencia, explica el expresidente de los apicultores guipuzcoanos, Julian Urkiola. “Todavía hay abejas, pero en invierno mueren. La Unión Europea tiene que empezar a ayudar en la investigación. Aquí varios laboratorios están ya trabajando y el ministerio también, pero no hay ningún resultado efectivo”, lamenta Urkiola.

Si al principio los nidos se encontraban en el litoral, ya han colonizado gran parte del interior, Bizkaia, puntos de Álava y la costa cantábrica. Los grandes productores cambian las colmenas en las épocas más comprometidas y las colocan a altitudes de mil metros para evitar su ataque. Los demás luchan como pueden. Se han encontrado nidos de un metro de diámetro. “Son cada vez más grandes, y la voracidad de sus miembros es impresionante”, describe Urkiola.

En Gipuzkoa se han destruido cerca de 300 nidos, y en Bizkaia el ritmo es de dos diarios. El año pasado se retiraron un total de 773 solo en Gipuzkoa, y todo parece indicar que este año las cifras serán de récord. No hay que confundir la avispa asiática, de tonos negros y amarillos, con el avispón europeo, Vespa crabro, también muy grande pero con el tórax marrón (el de la asiática es negro). Las primeras son capaces de masacrar una colmena de abejas en pocas horas.

Al mosquito tigre (Aedes albopictus) se cree que le ha ayudado en su expansión el transporte por carretera. También las altas temperaturas de este verano. “Cuanto más altas, más se acorta el ciclo desde la puesta del huevo, a la larva hasta el adulto. Y eso quiere decir más número de mosquitos”, explica Galante, para quien estas especies han venido para quedarse. “Vamos a tener que convivir con ellas”, asegura.

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