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Desmantelada una trama dedicada al vertido ilegal de residuos peligrosos

La empresa vertía los desechos en el alcantarillado o directamente sobre el terreno

Uno de los almacenes clandestinos encontrados en la empresa. Ampliar foto
Uno de los almacenes clandestinos encontrados en la empresa.

El objetivo era el de siempre, ganar dinero, esta vez a costa de deteriorar aún más el medioambiente. La Guardia Civil ha detenido en Molina de Segura (Murcia) a José A.R., de 59 años, propietario de una empresa dedicada a la gestión y almacenamiento temporal de residuos tóxicos que, en lugar de entregarlos en puntos verdes, se deshacía de ellos vertiéndolos en el alcantarillado o directamente sobre el suelo.

En la operación también han sido arrestados su hijo, el conductor de un camión de transporte de residuos, y otras tres personas vinculadas al arrendamiento de las naves cuyas alcantarillas utilizaron para verter la basura.

Las primeras alarmas saltaron en julio, cuando unos vecinos se quejaron de que los terrenos de alrededor olían mal. Los agentes del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) inspeccionaron las instalaciones y encontraron varias naves donde A.R. había almacenado cerca de 2.800 metros cúbicos de residuos peligrosos, algo más que una piscina olímpica. Fuera, a la intemperie, había un agujero de "grandes dimensiones" repleto de desechos en estado fangoso, la mayoría aceites y pinturas.

"La empresa estaba autorizada para almacenar residuos de forma temporal y luego entregarlos en un centro de transferencia (puntos verdes). Eso conlleva pagar unas tasas. Lo que hacían era verterlos para ahorrarse ese dinero y que las ganancias fuesen íntegras, con todo el peligro medioambiental que eso conlleva", sostienen fuentes del instituto armado.

Cuando pensaron que ya se había descubierto todo, varias depuradoras de la zona denunciaron que se había disparado el nivel de metales pesados en sus aguas. La Guardia Civil localizó cerca dos naves vinculadas a la empresa de gestión de residuos. Aparentemente no había actividad industrial en ellas, pero el continuo ir y venir de camiones hizo sospechar a los agentes, que descubrieron que los vehículos estaban vertiendo las cubas en su alcantarillado.

Varias depuradoras de la zona denunciaron que se había disparado el nivel de metales en sus aguas

Para Luis Palomino, secretario general de ASEGRE (Asociación de Empresas Gestoras de Residuos y Recursos Especiales), se trata de una "conducta gravísima" a dos niveles: el medioambiental y el económico. "Los residuos generan un lodo que habrá llegado a alguna parte y que ahora habrá que limpiar. Además, como lo que cobraban por los desechos era beneficio puro, podían permitirse ser más competitivos que aquellos que lo hacen bien y llevan sus residuos a un centro de transferencia".

José A.R. y sus socios se enfrentan ahora a un delito contra los recursos naturales y el medioambiente, y a un delito de daños contra las depuradoras afectadas por el aumento de metales en sus aguas.

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