el encaje de cataluña en españa

El bloque antisoberanista se divide

PP, UPyD y PSOE votan por separado resoluciones sobre la consulta en Cataluña Los populares rechazan una subcomisión que estudie la reforma constitucional

Mariano Rajoy, con (desde la izquierda) Fátima Báñez, Alfonso Alonso, Celia Villalobos, Jesús Posada, Alberto Ruiz-Gallardón, Ignacio Gil-Lázaro y Miguel Arias Cañete.
Mariano Rajoy, con (desde la izquierda) Fátima Báñez, Alfonso Alonso, Celia Villalobos, Jesús Posada, Alberto Ruiz-Gallardón, Ignacio Gil-Lázaro y Miguel Arias Cañete.Cristóbal Manuel

En el Congreso hay un bloque, que representa al 86% de los diputados, que rechaza radicalmente la consulta soberanista de Cataluña. Enfrente está el resto de la Cámara, que mantiene que debe reconocerse el derecho a decidir. No hay ninguna duda de que cuando a finales de marzo se debata y vote la proposición de ley de CiU, ERC e ICV para que se delegue a Cataluña la competencia de convocar la consulta de autodeterminación, ese 86% votará no. Pero en ese bloque, en el que están PP, PSOE y UPyD, hay divergencias sobre cómo hacer frente al desafío soberanista.

Así quedó claro en el debate sobre el estado de la nación, que concluyó este jueves con el voto dividido de esos tres partidos a las mociones contra el desafío. Cada uno votó su propia propuesta de resolución, y por eso solo salió adelante la del PP, que habla de la defensa de la Constitución. Con esa falta de consenso se completó uno de los debates del estado de la nación con menos acuerdos en las resoluciones finales. “El Congreso respalda al Gobierno para que siga tomando, desde los principios de la defensa del interés general, la responsabilidad, la estabilidad y la moderación y en el ejercicio de su disposición al diálogo, cuantas medidas le permita el ordenamiento jurídico para preservar la unidad de España como una nación de ciudadanos libres e iguales sometidos únicamente al imperio de la ley”, reza el texto aprobado solo por el PP.

Básicamente, el PP sostiene que no es posible el diálogo con la Generalitat bajo la amenaza de consulta, ni tampoco estudiar reformar la Constitución, porque se abriría un proceso de incertidumbre sin saber el final. Lo más urgente es esperar, viene a ser la estrategia de Mariano Rajoy, más allá de su contundente retórica contra la consulta. “El PP está dispuesto a hablar sobre cómo mejorar servicios sociales o la financiación autonómica, pero ni puede ni va a negociar el cumplimiento de la ley, ni la unidad del Estado”, explicó el diputado del PP José Antonio Bermúdez de Castro.

UPyD está también claramente en contra del desafío soberanista, pero entiende que Rajoy debería ser mucho más proactivo; es decir, no esperar a los hechos consumados y a que se convoque formalmente la consulta que considera ilegal, y empezar a actuar. Entiende Rosa Díez que Artur Mas ya está fuera de la legalidad porque en sus acciones incumple la suspensión que el Tribunal Constitucional decretó tras la declaración soberanista del Parlamento de Cataluña. Su tesis es que el Gobierno puede ya actuar contra la Generalitat por aprobar partidas vinculadas al referéndum, por ejemplo. Para Rosa Díez, Rajoy es un tibio.

El PSOE, por su parte, es totalmente contrario a la consulta. Así lo mantiene públicamente y se lo ha dicho en múltiples conversaciones reservadas Alfredo Pérez Rubalcaba a Rajoy. Además, ha logrado atraer a esa posición al PSC, pese a que los socialistas catalanes llevaban en su programa electoral el derecho a decidir. Rubalcaba y sus diputados votarán contra la consulta cuando se plantee en el Congreso, pero considera que debe buscarse una salida “al enorme problema de entendimiento y de gran tensión que existe entre Cataluña y el resto de España”, según explicó ayer la portavoz socialista, Soraya Rodríguez, en la tribuna.

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La salida, según el PSOE, es una reforma constitucional en la línea aprobada por este partido en su conferencia política de noviembre, avanzando hacia un modelo federal. El instrumento sería crear una subcomisión parlamentaria, en la que comparecerían expertos y representantes de comunidades para analizar los errores de funcionamiento del Estado y posibles reformas. Pero el PP rechazó ayer esta posibilidad.

Además, como los socialistas no quieren romper el difícil equilibrio que han logrado con el PSC, han tomado la decisión de no votar ninguna resolución no consensuada previamente. “Votaremos no al referéndum de autodeterminación, pero no estamos dispuestos a que nos traigan una y otra vez mociones y propuestas, no estamos dispuestos a participar en el juego de acumular noes, para llevar a Cataluña un agravio más”, explicó Rodríguez.

En el otro lado, CiU no ha parado de pedir diálogo para buscar una salida en los tres días de debate. También de practicarlo, porque Josep Sánchez Llibre, número dos del grupo, conocido por sus dotes para la negociación y no identificado con las posiciones más soberanistas, ha sido visto reiteradamente en animadas charlas en el hemiciclo con diferentes miembros del Gobierno. Ayer, con Soraya Saénz de Santamaría, antes de empezar el pleno. CiU, ICV, ERC, Amaiur y BNG, por separado, plantearon propuestas de resolución sobre el derecho a decidir, la autodeterminación o las consultas soberanistas, con distinto nivel de intensidad. Todas fueron rechazadas.

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