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Rajoy: “En la Constitución cabemos todos y fue la que nos devolvió a Europa”

El presidente de la Comisión Europea advierte del peligro de los "nacionalismos extremos"

Barroso: "En la economía no hay milagros. No salimos del atolladero"

El Príncipe: "Las tasas de paro son absolutamente inaceptables"

Mariano Rajoy, durante su intervención en Yuste. ATLAS

"En economía no hay milagros. Aún no hemos salido del atolladero", ha declarado este jueves en Yuste (Cáceres) el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, ante el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el Príncipe, al recibir el premio Carlos V por su contribución al "proceso de unificación de la Comunidad Europea". Barroso se reunirá mañana con Rajoy en La Moncloa y con el Rey en La Zarzuela. El mensaje que trae de Europa es que conviene no cantar victoria y seguir profundizando en las reformas, especialmente, la laboral.

El presidente de la Comisión Europea ha valorado los "considerables esfuerzos" de España para reformar su economía contra el "laxismo presupuestario, las vulnerabilidades competitivas y los excesos financieros". Destacó que la prima de riesgo está en su nivel más bajo desde mayo de 2010 y el aumento de las exportaciones españolas, pero huyó de triunfalismos: "Las consecuencias sociales de la crisis, y en particular, el actual nivel de paro, siguen siendo inaceptables y no podemos resignarnos. El paro constituye hoy el mayor drama al cual se enfrenta Europa. La movilidad que pretendemos fomentar en la Unión Europea debería ser una opción y no la única alternativa para nuestros jóvenes".

Barroso ha dedicado buena parte de su discurso a defender la Unión Europea y ha advertido del peligro de "los egoísmos nacionales y los nacionalismos extremos". "Europa tampoco es responsable de la crisis y no sería bueno que se convirtiera en una víctima de ella. Europa no es parte del problema, es una parte de la solución. Si no luchamos para defender Europa, podemos perderla".

El presidente del Gobierno, en un discurso plagado de citas —desde Kant a Saramago— y de metáforas marítimas ha aprovechado para defender el consenso de la Constitución de 1978, "la Constitución de la concordia": "Una constitución en la que cabemos todos y que constituye la mejor garantía para avanzar y alcanzar la justicia, la prosperidad y el bienestar material de todos los españoles; una Constitución que tuvo el inmenso mérito de devolvernos a Europa".

Rajoy, optimista, ha concluido así su intervención: "Sé que si perseveramos, desde la solidez de nuestras convicciones y la firmeza de nuestros principios junto con el resto de los europeos en ensanchar los caminos de la libertad, la justicia, la cohesión y la solidaridad, los europeos tendremos por delante un mañana colmado de días azules y soleados porque ni el mundo ni nosotros podemos prescindir del proyecto de integración europeo".

Europa tampoco es responsable de la crisis  y no sería bueno que se convirtiera en una víctima de ella

Barroso, presidente de la Comisión

El Príncipe también ha insistido en su discurso en que el futuro y la salida de la crisis pasa por más Europa y ha asegurado que España es, junto a Portugal, uno de los socios comunitarios "más comprometidos con las reformas" y en "la profundización de la integración europea".

"Tras importantes esfuerzos y unos años ciertamente difíciles, puede decirse que los países europeos están comenzando a superar la crisis económica y financiera. Sin embargo, persisten aún tasas de desempleo absolutamente inaceptables, especialmente entre los jóvenes, que están frenando el desarrollo personal de numerosas personas y el bienestar colectivo de nuestras sociedades", ha añadido don Felipe.

Frío saludo entre Monago y Rajoy

La entrega del premio ha hecho coincidir por primera vez al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y el extremeño, José Antonio Monago, después de que el llamado barón rojo del PP llevara al Parlamento autonómico su rebelión contra la reforma del aborto. El saludo fue frío, como el clima, y la conversación protocolaria, es decir, sobre el tiempo y el reciente viaje a EE UU. "Ha ido muy bien", ha dicho Rajoy, aunque ha admitido que estaba "un poco cansado".

Un grupo de niños de unos diez años y muy bien enseñados —no solo se habían aprendido el nombre del presidente de la Comisión Europea, sino que le llamaban a gritos como si fuera Cristiano Ronaldo— les ayudó a restar tensión al momento. Rajoy y Monago se acercaron a los niños se hicieron fotos con ellos, como el Príncipe, que llegó en helicóptero desde Madrid acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo —con muleta, convaleciente de una caída—, el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, y la esposa de Durão Barroso. El presidente, que ha tenido malas experiencias con helicópteros en el pasado, se desplazó de Madrid a Yuste en coche.

Al finalizar el acto Monago ha asegurado que su relación con Rajoy estaba "bien, muy bien" y que este jueves solamente habían hablado de Europa, el viaje a Estados Unidos y de Portugal.

Monago defiende a la Corona

El presidente extremeño ha iniciado su discurso con una defensa de la Corona, en su peor momento de popularidad tras la segunda imputación de la infanta Cristina. "Extremadura está con el Rey y con el Príncipe", ha dicho. "El Príncipe será rey y hará realidad el sueño de toda una generación española desde la unión de todos los pueblos de España: convertir nuestra nación en una de las más prósperas del mundo", ha añadido con entusiasmo tras desear que don Juan Carlos les visite "pronto".

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