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La gestión de la huelga educativa pasa factura a Bauzá en el PP de Baleares

Alcaldes conservadores se muestran comprensivos con la 'marea verde'

Bauzá desconcierta a regidores del PP, que votan mociones contra la gestión de la huelga

Manifestación de la comunidad educativa frente a la sede del Gobierno Balear en Palma de Mallorca.

El presidente del Partido Popular de Mallorca, Jeroni Salom, criticó ayer la gestión de su líder en Baleares, José Ramón Bauzá. Salom expresó la incomodidad de los cargos locales del PP frente a las bases tras la “marea verde”, la más dilatada movilización social conocida en décadas en apoyo de la huelga de profesores que cumplió ayer dos semanas. “El Gobierno ha reaccionado tarde, jamás pensamos que hubiera en la calle una problemática tan grande”, aseguró Jeroni Salom. Bauzá ha dejado crecer un movimiento opositor insólito en el archipiélago gracias, según otros ediles del PP, a su inflexibilidad. “Parece que los del Gobierno no se van de presentar a las elecciones”, significó un alto cargo que reclamó confidencialidad.

“El PP está perfectamente unido”, afirmó tras una reunión interna José Ramon Bauzá, que dice estar tranquilo, avalado por la mayoría absoluta de las urnas (la más holgada desde 1983) y que cree en la necesidad de afrontar una reforma histórica, liberal, en la educación. Con esta gestión inflexible, de mano dura, Bauzá aborda un giro rotundo en las escuelas y la enseñanza del catalán y el castellano a favor del inglés. El trilingüismo, sin embargo, se implanta sin consenso político ni educativo.

Tanto en el seno del PP como en núcleos tradicionales de apoyo al centro-derecha reina el disgusto por cómo Bauzá ha manejado el cambio acelerado de modelo educativo. Un dato del apoyo social: en diez días se han recaudado más de 220.000 euros en la “caja de resistencia” para pagar a los huelguistas en paro, que cada día pierden unos 100 euros de su nómina. En la calle y en las redes sociales hierve la marea.

Bauzá ha visto de cerca la magnitud de la masa festiva y chillona de profesores, padres y alumnos. Una media de 4.000 personas han protestado ante el edificio del Gobierno, la sede de Educación o el Parlamento balear. El propio Salom augura un “éxito rotundo” a la manifestación convocada mañana.

Frente a ello, el presidente balear maniobra cambiando su agenda pública y pasando al contraataque: esta semana validó en el Parlamento el decreto del trilingüismo, que encendió más la protesta. Antes sancionó a tres directores de Menorca por objetar sus planes. El PP también ha aprobado leyes de convivencia y de símbolos en escuelas para multar y prohibir el uso de las banderas de las cuatro barras (de defensa de la lengua y cultura). Normas legales que han calentado la protesta y causado más tensión.

La malla de poder local, formada por los ediles del PP, reclama más negociación y flexibilidad al presidente mientras observa cada día las aulas vacías. Los esfuerzos del partido conservador para llamar a capítulo a todos los alcaldes y evitar disidencias tiene dudoso éxito: uno de los últimos en dar un portazo ha sido el exalcalde de Felanitx, Cosme Oliver. Dijo haberlo hecho para no sentir “vergüenza de todo lo que están haciendo”. “Y soy de derechas”, justificó. Tòfol Soler, figura simbólica del PP, el expresidente y presidente efímero de Baleares entre 1995 y 1996, contribuyó a la caja de resistencia de los huelguistas, movilizados contra el Gobierno de su partido. Otras antiguas figuras del PP, expulsadas o disidentes, como el diputado y alcalde de Manacor Toni Pastor y el exconsejero del PP Jaume Font, han lanzado un partido centrista regionalista, el PI (Proposta per les Illes), con Josep Melià (un antiguo miembro de Unió Mallorquina). El PI pretende recoger desde la moderación a desencantados de la política de Bauzá y de la izquierda. Tienen peso, aunque desigual, en todas las islas.