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Aún vivos en las redes sociales

Internet se vuelca con las víctimas, cuyos perfiles permanecen en la 'web'

Una bandera gallega con crespón negro. Esa es, desde el día del accidente, la imagen de muchos gallegos y otros jóvenes españoles en las redes sociales. Con amigos en el siniestro o no, los usuarios de la red se solidarizan con las víctimas de esta manera. Y se suman día a día más internautas.

Las redes sociales, que se han volcado con la tragedia de Galicia, enviando apoyos, ánimo y sirviendo de enlace entre personas, también conforman ahora el retrato de los que se han ido, un recuerdo de sus vidas, especialmente la de los más jóvenes, de sus inquietudes, sus amigos, sus viajes… Duele mirar esos rostros sonrientes, sabiendo que la luz de sus ojos se perdió en la curva del barrio de Angrois. Los perfiles de Facebook o Twitter quedan como homenaje a estas víctimas.

La fallecida Eva López Seara, de 24 años, abre su página de Facebook con la vista de una enorme cocina en la que destaca un jarrón con flores frescas. Hace un mes, el 25 de junio, había cambiado su foto de perfil. En el retrato se muestra sonriente, guapa, con el sol del atardecer de fondo. “Mi Eviña, qué guapísima”, comentaba su amiga Gema.

Lucía Arosa Rey, de 33 años, era de Pontevedra y trabajaba en una tienda en A Coruña desde hacía tres años. Su página de Facebook es la de una persona vital, divertida y con muchos amigos. Hasta hace dos semanas, su foto de portada era una impresionante vista de la playa de Riazor la noche de san Juan, con las hogueras brillando y los fuegos artificiales de fondo. Era seguidora del Fútbol Club Barcelona, sus gustos musicales reunían a Blur, Massive Attack y Younger boys.

Las últimas fotos subidas al Facebook de algunos fallecidos son de hace pocos días

En la nueva foto de portada de Celtia Cabido Prado, de 22 años, natural de Xunqueira de Ambía (Orense) se lee la frase. “Eres quien eres cuando nadie está mirando”. Y para su perfil eligió el 25 de junio una imagen nocturna de ella en la playa. Ahí está, con dos grandes aros de plata en las orejas y sus rizos morenos enmarcándole el rostro, mientras sonríe al fotógrafo, probablemente un amigo o una amiga de los que compartieron con ella esa noche junto al mar, de los que la lloran ahora.

Tomás López Lamas, arquitecto de A Coruña, padre de Tomás López Brión, de 22 años, confirmaba el fallecimiento de su hijo a través de Facebook: “Mi hijo ha muerto”. En el perfil del hijo, su cara retratada varias veces muestra varios piercings en la cara y los dos dilatadores en las orejas. En otras enseña los tatuajes y un nuevo y moderno corte de pelo. La última foto que subió el joven es de este mismo martes, el día antes de su muerte.

El escueto y terrible mensaje de López Lamas saltó a Twitter y se convirtió en uno de los más retuiteados. También circuló con fluidez la frase que “un chico de 17 años” le dijo a un policía antes de morir: “Dígale a mi hermano, que le apoyaré desde dónde esté para que sea futbolista”.

Todas estas fotos, todos estos mensajes, todos los sentimientos siguen ahí, en Internet. La permanencia de las cuentas en la red tras el fallecimiento del usuario ha sido objeto de controversias y cada una lo ha resulto a su manera. Google dispone de una herramienta en la que el usuario decide que se hace con sus datos. En Facebook, los familiares pueden cancelar la cuenta, aunque el trámite es complicado y doloroso. La red social ofrece un cuestionario para que el solicitante, bajo amenaza de perjurio, demuestre los lazos familiares o sentimentales con la persona fallecida, además de incorporar una necrológica que certifique la muerte de la persona titular de la cuenta.

El tuit "Mi hijo ha muerto", de Tomás López Lamas, es de los que más se han reenviado

Aunque cada vez más hay casos en los que se deja abierta la cuenta de Facebook para que amigos y familiares envíen sus condolencias. Así lo hacían en Twitter ‏@pablo346 “Rodrigo De Antonio Moledo. Descansa en paz... Topografía entera no te olvidara!” y ‏@BornInBasildon “Mi pesame y condolencia para los familiares y amigos de Rodrigo de Antonio Moledo "Tortu" amigo de mi sobrino @Willy_Hendrix16 DEP”. También ‏@ivn_pozo: “#tragediasantiago se lleva al vallisoletano Juan Manuel de Diego Bajón, profesor de cocina en Ávila y mi tutor. Mi más sentido pésame” y la presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, Carmen del Riego: “Un abrazo también a la familia de Carla Revuelta Careaga, fallecida en el accidente de Santiago y periodista asociada a la @aprensamadrid”

Kike Moreno Carbonell prefirió Facebook para hablar póstumamente a su compañera de trabajo, Olga Buitrago: “Olga, hoy esa sonrisa que tanto te gustaba se ha apagado. Gracias por los buenos momentos que me has hecho pasar. Siempre estarás en mi corazón, en mi pensamiento. No puedo creerlo. Mi más sentido pésame para todas las familias de esta catástrofe”.

Fue a través de las redes sociales como Marta Besada Garrido, jugadora de fútbol sala en el Cidades das Burgas (Ourense), buscó desesperadamente a su hermana de Carolina, de 18 años. “Por favor si sabéis algo a ciencia cierta sobre Carolina avisad, si no sabéis si es verdad por favor, os pido que lo evitéis, mucho dolor”, escribía por la mañana. Cuando la terrible noticia se confirmó, uno de sus últimos mensajes fue: “Descansa en paz Lila…”.

Carolina viajaba en vagón seis para reunirse con su familia. Hacía un mes escaso que había finalizado sus estudios de bachillerato.

Se puede dar de baja una cuenta de Facebook demostrando el fallecimiento del usuario

La Universidad de Lleida también ha enviado a través de Facebook sus condolencias por el accidente ferroviario y su solidaridad con los afectados. Y, “en especial”, ha enviado su apoyo a “familiares y amigos de David Martin y Laura Naveiras, estudiantes de la facultad de medicina” de dicha universidad. Los dos jóvenes, de 21 años, fallecieron en el siniestro. Sus compañeros dejaron mensajes de cariño en la página. David Martín Díaz era un chico romántico y muy enamorado. En su perfil de Facebook ha publicado varias fotos suyas de la pareja en actitud cariñosa. Y antes de la primera imagen certifica que tiene una relación con Laura Naveiras Ferreiro y lo destaca con un corazón.

En Twitter, en los hashtags #AccidenteSantiago #TodosconGalicia #AnimoGalicia y otros, se difundió desde los primeros momentos la fotografía de una mexicana de 22 años, desaparecida. En la tarde del jueves ya se confirmó su fallecimiento. Yolanda Delfín Ortega, de 22 años, natural del Estado de Veracruz, llegó a la capital gallega hace seis meses en un programa de intercambio para estudiar Derecho.

El novio de la joven estudiante, Luis Ledesma, contactó con ella a través de Facebook cinco minutos antes del accidente. Yolanda le dijo que ya le llamaría cuando llegara a casa. No pudo ser.

Todos los 'hashtag' sobre el accidente fueron el jueves 25, día después de la tragedia, 'trending topic'

Todos los hashtag sobre el accidente fueron el jueves 25, día después de la tragedia, trending topic en España. Pero hubo, además, varios mundiales relacionados con el accidente, entre ellos #AccidenteSantiago y #TragediaSantiago.

Enrique Beotas, periodista de 58 años, no tenía perfil en Twitter, pero los compañeros de profesión han utilizado esa red para despedirse de él: José Oneto, Magis Iglesias, Antonio Martínez Ron y Pedro Ruiz, entre otros.

Muchos mensajes en Twitter preguntaban por viajeros del tren de los que, en los primeros momentos, no se conocía su estado. “Se busca a Celtia Uxía Cabido Prado, Eva Pérez Seara y Carolina Besada Garrido #tragediasantiago Por favor difundid. RT”, decía ‏@SergiFerre el día 25. Fue retuiteado más de 1.600 veces. También buscaba @Alba1DPocito a Carolina Besada, con quién la red se volcó gracias a su hermana Marta, ‏ y añadía un dato: “Estaba en el vagón 6”.

"Accidente. Ni sé si saldré. Me ahogo. Aplastada". Es el whatsaap que Susana Relaño, de 46 años, envió a su marido a las 20.45 desde el tren siniestrado en Santiago, informa Natalia Junquera. El la esperaba en A Coruña, y en esa estación aún no sabían que el tren había descarrilado, asegura. A los cinco minutos, la mujer me envió otro mensaje: “Estoy a salvo".