Rajoy apunta a recortes más suaves

"No queremos subir el IVA o IRPF en 2013 pero dependemos de las previsiones", ha dicho

Foto: reuters_live | Vídeo: ZIPI (EFE)

Es cada día más difícil seguir la pista a las declaraciones del Gobierno sobre subidas de impuestos y recortes. En 2012 ya se produjo un baile de la yenka: un paso para adelante, otro para atrás. Unos ministros prometían que no subiría el IVA, otros lo dejaban en el aire. Finalmente, subió y se anunció en julio.

Este año parecía más claro. Cristóbal Montoro descartó tajantemente hace solo 10 días que el Gobierno vaya a subir impuestos en 2013. Pero este martes, en un nuevo ejercicio de ese baile, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, abrió otra vez esa puerta: “No queremos subir tampoco los impuestos como el IVA o el IRPF este año pero en fin, dependemos también de las previsiones de crecimiento y de la senda del déficit público para los próximos años”. El Gobierno acaba de empeorar precisamente sus previsiones de crecimiento, lo que abre la puerta a esas nuevas subidas.

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Sin embargo, fuentes del Ejecutivo apuntan que este viernes no está previsto presentar ni subidas de IVA ni de IRPF ni grandes aumentos de impuestos. Tampoco graves recortes. Pero ni siquiera eso está del todo claro. El Gobierno vive ahora en pleno proceso de negociación con Bruselas y en especial con la presión de Alemania. Necesita hacer un plan de reformas fuerte, explican fuentes del Ejecutivo, para que Bruselas le conceda la flexibilidad prevista en el déficit —del 4,5% pactado hasta el 6%—.

Rajoy, en una rueda de prensa conjunta con su homólogo eslovaco, Robert Fico, que coincidió con el español en la necesidad que los ajustes no frenen el crecimiento, apuntó a una especie de recortes suaves: “Nosotros el viernes no haremos recortes como los que hicimos el pasado año, es probable que en algunas partidas presupuestarias haya que hacerlos”.

Rajoy no dio más detalles. El Ejecutivo lleva semanas preparando el anuncio del nuevo paquete de reformas del viernes. Pero no parece fácil cerrarlo. De hecho, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, lo anunció hace tres semanas y se fue retrasando. Fuentes del Ejecutivo hablan de nuevas presiones de Bruselas y Alemania para endurecer las reformas previstas.

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El Gobierno tiene que contentarles, pero también mira hacia España y no quiere hacer muchos más recortes por el enorme deterioro de imagen que ya tiene y porque se ha instalado en buena parte del Ejecutivo la convicción de que los recortes excesivos están hundiendo a la economía —en 2012 se decía que 2013 sería el año de la recuperación y ahora esta se ha retrasado a 2014— y destruyendo empleo. Aunque los datos de paro de abril que maneja el Ejecutivo —aún no presentados— no son malos, el índice de paro del 27% que prevé el FMI para 2013 es una enorme losa.

Por eso el Gobierno quería concentrar sus reformas del viernes en importantes liberalizaciones de servicios profesionales, más reformas energéticas y el desarrollo de la unidad de mercado. Sin embargo, no parece que Bruselas esté dispuesta a contentarse. Exige más, y de ahí el apunte de Rajoy de recortes “en algunas partidas”.

Aparcado de momento un nuevo recorte de los sueldos de los funcionarios —Montoro insistió en descartarlo— quedan otras dos grandes partidas de los Presupuestos: pensiones y seguro de desempleo. En la primera, Rajoy quiere evitar tocar las pensiones actuales, una tema políticamente muy sensible —ya dejó sin la subida del IPC a las de 2013 faltando a su palabra y supuso un enorme deterioro de imagen—. La negociación con Bruselas se concentra en la posibilidad de adelantar la entrada en vigor de la jubilación a los 67 años y cambiar las condiciones para acceder a las pensiones del futuro, de manera que se reduzca el gasto total. El Ejecutivo apuntará esta reforma el viernes, tal vez con un calendario, pero en principio está previsto esperar a que se pronuncie un grupo de trabajo creado expresamente hace solo 10 días para hacer una propuesta para hablar de detalles.

En cuanto al seguro de desempleo, el Gobierno ya hizo el año pasado una modificación para bajar las prestaciones a partir de los seis meses —el máximo son dos años—. Ahora el Ejecutivo se plantea una nueva vuelta de tuerca y hasta la posibilidad de un cambio de modelo. Pero el asunto es muy delicado políticamente y Rajoy tiene la última palabra. Como es habitual con el presidente, hasta el último minuto no se cerrará el paquete.

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