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El PP exige a Mas que rompa con ERC a cambio de cesiones del Gobierno

Rajoy espera que el presidente catalán modere el plan soberanista a medio plazo

Santamaría eludió el viernes pasado revelar el día de la cita, que fue 24 horas antes

Junqueras y Mas, el pasado mes de diciembre. Ampliar foto
Junqueras y Mas, el pasado mes de diciembre.

El Gobierno no dejará caer en la quiebra a la Generalitat, pero a cambio, el presidente catalán, Artur Mas, debe marcar distancias con el independentismo de sus socios de Esquerra Republicana o, mejor aún, romper con ellos. Este es el mensaje que el Partido Popular ha lanzado al presidente de la Generalitat después de conocerse que Mariano Rajoy le recibió en La Moncloa en secreto la semana pasada con la oferta de dar aire a las finanzas catalanas mediante la flexibilización del objetivo de déficit. La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, instó este jueves al líder nacionalista a decidirse por una vía u otra. “Mas debe optar entre la agenda independentista y la agenda constructiva con el presidente del Gobierno para sacar a Cataluña de la crisis; debe dejar de nadar entre dos aguas”.

Los enigmas en torno a la discreta reunión que Rajoy y Mas mantuvieron en La Moncloa tras meses de disputas por el proceso soberanista siguen siendo muchos, pero lo que está claro es que los dos quieren aprovechar el nuevo escenario. El secretismo continuó este jueves en La Moncloa y en la Generalitat, hasta el punto de que ni en una ni en otra institución ha habido ninguna explicación oficial sobre el encuentro. El único detalle que han aportado fuentes del Gobierno catalán es que la reunión se produjo el jueves de la semana pasada, en contra de lo mantenido por el propio Artur Mas y el Gobierno. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, eludió el viernes pasado, tras el Consejo de Ministros y preguntada expresamente al respecto, revelar que ya se había celebrado la reunión.

El Gobierno y el PP han respetado la petición de discreción que hizo Mas -pese a que la número dos del Ejecutivo siempre ha prometido que informaría de todas las novedades-. Entienden que necesita tiempo para moderar su proyecto sin que las bases de su partido se le rebelen. El Gobierno, como ya hizo en la fallida reunión entre Rajoy y Mas el pasado septiembre, ha dejado que sea la líder del PP catalán quien haga las primeras valoraciones. Y esta dejó muy claro este jueves en una entrevista a Efe que lo que quiere ahora el partido que sustenta al Ejecutivo es mantener abiertas las líneas. “El diálogo tiene que ser largo, estable y sostenido en el tiempo y se debe centrar en la prioridad, que es sacar a Cataluña de la crisis”, dijo.

El discurso de La Moncloa también hace hincapié en “las prioridades” marcadas por los acuerdos. Y a la hora de fijarlas, el Gobierno defiende —en referencia a las relaciones entre CiU y ERC, por un lado, y al diálogo con la Generalitat— la oportunidad de trabajar juntos en los momentos de dificultad frente a las posiciones que “acaban dividendo las partes”.

Según fuentes del PP catalán, el objetivo de fondo es que, poco a poco, Mas se vaya distanciando de sus socios de ERC para que Convergència i Unió regrese paulatinamente a un discurso nacionalista moderado “como el que practicó Jordi Pujol toda la vida”, afirman. No esperan que Mas renuncie a la consulta de autodeterminación “de la noche a la mañana”, pero sí creen que ganarán peso en CiU las voces moderadas que piden posponer el referéndum hasta que mejore la crisis económica. Eso ya sería un éxito para el PP, que cree tener como aliados a buena parte de los empresarios catalanes.

Pero, ¿qué ocurre si Mas se queda sin apoyos parlamentarios para aprobar los Presupuestos? El Gobierno vería con buenos ojos cualquier pacto de CiU que no sea con Esquerra Republicana. El PP catalán no se ve pactando ahora con los nacionalistas, como hicieron los últimos dos años. “El proceso soberanista y la crisis del espionaje han dañado mucho las relaciones”, dicen en el PP. Por eso no descartan que Mas pudiera acabar apoyándose en el PSC, algo que sin duda ayudaría a moderar las reivindicaciones del presidente catalán. Un pacto CiU-PSC sería visto por el Partido Popular como “un mal menor”.

CiU y ERC insisten en que la reunión entre Rajoy y Mas no cambia ni invalida el acuerdo de gobernabilidad que firmaron en diciembre. Pero los republicanos sí mostraron algún síntoma de incomodidad. La secretaria general de ERC, Marta Rovira, aconsejó a Mas no depositar esperanzas en la nueva etapa. “No confiamos en que haya una respuesta positiva, porque la experiencia nos demuestra que el diálogo con el Gobierno central es muy difícil y habitualmente no nos lleva a ninguna parte”, dijo.

No obstante, la flexibilización del déficit de Cataluña, tras el encuentro y el Consejo de Política Fiscal y Financiera que pactó poner en marcha un grupo de trabajo para fijar una meta distinta en cada comunidad, dependerá precisamente del alcance de ese diálogo. Y, mientras la Generalitat aspira a relajar su límite de déficit del 0,7% del PIB hasta el 2%, fuentes del Gobierno aseguran que aún es pronto para hablar de cifras concretas. Todo está supeditado a lo que decida Bruselas, señalan. En medio de las negociaciones que lleva a cabo el ministro Luis de Guindos, y la misma semana en que Eurostat ha corregido el objetivo del 6,7% anunciado por Hacienda, desde el Ejecutivo central destacan que la UE aún no ha establecido una nueva senda para España y otros países. Las cifras no están cerradas, por lo que habrá que esperar a una reunión entre Guindos y Olli Rehn concertada para después de Semana Santa.