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Eternamente defendido por Rajoy

El presidente del PP protegió a su tesorero pese a la oposición de otros dirigentes

Bárcenas recibió un trato muy distinto al de otros imputados

El PP tardó un año en suspender su militancia en el partido

La doble vara de medir del PP sobre determinados imputados tiene una muestra evidente en quien fue su tesorero, Luis Bárcenas. Al día siguiente de que el juez Baltasar Garzón expusiera los indicios de criminalidad existentes contra el senador y tesorero del PP, Luis Bárcenas, el entonces presidente del PP y líder de la oposición, Mariano Rajoy, puso la mano en el fuego por él. “Estoy seguro de que nadie podrá probar que no son inocentes", dijo, refiriéndose tanto al entonces tesorero del PP como al eurodiputado Gerardo Galeote, también imputado.

Rajoy, que hoy ha asegurado que si hay una conductora impropia no le temblará la mano, tardó un año en suspender de militancia a Bárcenas, al que en un comunicado en julio de 2009 el PP defendía a ultranza.

El apoyo que Bárcenas ha tenido del PP ha sido mucho mayor que en el caso de otros imputados. El partido le mantuvo el despacho en la sede y le pagó el letrado de su defensa, todo por más de 30 años al servicio del partido. “Estamos convencidos de su inocencia”, afirmó el entonces secretario de comunicación, Carlos Floriano, para argumentar el porqué de la continuidad de esos privilegios para el extesorero.

Pese a que en el seno del PP no todos estaban a favor de mantener a Bárcenas en su puesto, Rajoy fue quien impuso su criterio y así se mantuvo hasta que él mismo decidió dejarlo de forma temporal. El comunicado del PP informando de la renuncia estuvo encabezado, de hecho, por la confianza del partido en su inocencia. Tan obvio era el apoyo de Rajoy a su tesorero que el presidente del PP hubo de salir al paso a un insistente rumor del posible chantaje al que Bárcenas le podía estar sometiendo: "Bárcenas no me chantajea", aseguró Mariano Rajoy.

La baja en la militancia y el cese definitivo de su cargo llegaron en abril de 2010, cuando se levantó el secreto de sumario del caso y las presiones para apartar a Bárcenas se agravaron. Pero hasta ese momento, el PP se mantuvo convencido de que “como lo hemos estado desde el principio, de que demostrará su inocencia frente a las falsas imputaciones de las que ha venido siendo objeto”.