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Rajoy admite abordar este año la reforma de la financiación

El presidente del Gobierno intenta tender una mano a Mas ante su apuesta soberanista

Mariano Rajoy, durante la comparecencia en la que ha estado acompañado por el presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika.
Mariano Rajoy, durante la comparecencia en la que ha estado acompañado por el presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika. EFE

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no quiere echar gasolina al fuego. Mientras el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ponía en marcha su hoja de ruta soberanista, el Gobierno le tendía ayer la mano, asegurando que está dispuesto a abordar este mismo año la reforma del sistema de financiación autonómica, que está en el origen del malestar catalán. “Como mínimo, el tema se planteará este año. Habrá que trabajarlo y, de hecho, ya se está haciendo. Así se acordó en la última conferencia de presidentes ”, aseguraron en Argel fuentes del Gobierno.

No es tan obvio. El actual sistema de financiación entró en vigor en 2009 y la ley prevé revisar su funcionamiento a los cinco años; es decir, en 2014. Pero eso no supone que haya que modificarlo y, de hecho, el modelo anterior tuvo siete años de vigencia. Así que abrir ya el debate es un gesto de apaciguamiento. La zanahoria.

El palo de esta estrategia consiste en recurrir al Constitucional cualquier paso que se salga de la legalidad. Desde el impuesto sobre los depósitos bancarios al euro por receta. El Consejo de Ministros tiene previsto recurrir hoy la decisión de la Comunidad de Madrid, como ya hizo en el caso catalán. Pero Rajoy no quiere adelantar acontecimientos, sino actuar a medida que la estrategia de Mas se traduzca en hechos concretos. “Cuando se produzcan, si se producen, y mejor que no se produzcan”. El presidente se muestra tranquilo porque tiene muy claro lo que debe hacer: aplicar la ley. Sin aspavientos, pero sin dudas.

Rajoy está dispuesto a recibir a Mas cuando este lo pida, insisten las mismas fuentes, aunque es el segundo quien parece no tener prisa en acudir a La Moncloa, quizá porque quiere contar antes con el aval del Parlamento catalán. Mientras tanto, el presidente apuesta por la distensión y sus más próximos aseguran que se sintió cómodo en el viaje de inauguración del AVE a la frontera francesa que compartió con Mas, aunque ambos discrepasen sobre la inversión del Estado en Cataluña.

El Gobierno no adelanta por dónde irá la reforma del sistema de financiación, pero advierte que los apuros económicos de las autonomías se deben a la drástica caída de los ingresos, por lo que solo la vuelta al crecimiento económico paliará esta situación. Por eso, Rajoy considera una “espectacular noticia” el descenso de la prima de riesgo española, que ayer cayó a 334 puntos, y lo atribuye a la desaparición de la incertidumbre sobre el futuro del euro. Pese a ello, no renuncia a pedir el rescate, si fuera conveniente, ni a continuar por la senda de la reducción del déficit, que “seguirá siendo una prioridad del Gobierno”.

La otra prioridad es la reforma de la Administración. El Gobierno espera aprobar el día 25 la nueva la Ley de Bases de Régimen Local, que negocia con el PSOE, y tener lista para el 30 de junio una reforma de la Administración que será “sensata, razonable y útil, aunque poco lucida”. También quiere facilitar la financiación de las pequeñas y medianas empresas, a través de medidas como líneas de crédito y beneficios fiscales, aunque su alcance dependerá del margen que permitan las cuentas públicas.