Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La salida soberanista

Mas ha sabido desplazar el eje derecha-izquierda, el debate social, a un papel secundario

El presidente de la Generalitat se postuló en el debate de política general como el líder capaz de conducir Cataluña hacia la tierra anhelada por los cientos de miles de ciudadanos que gritaron independencia durante la Diada. Artur Mas ha logrado convertirse, al estilo de Jordi Pujol, en ese tipo de presidentes que se entienden directamente con el pueblo, sin mediaciones. Ya lo demostró asumiendo la agenda de la Assemblea Nacional Catalana, asociación organizadora de la marcha de la Diada, cuyos líderes cayeron rendidos al savoir faire de Mas.

En su discurso ante el Parlamento, Mas mostró que como político ha sabido desplazar el eje derecha-izquierda, es decir, el debate social, a un papel secundario. Primó la construcción de estructuras de Estado, el avance hacia la plena soberanía, a la situación de recortes y advirtió a los críticos con sus políticas de austeridad de que no cayeran en la demagogia. Tres oleadas de duros ajustes y el paro —la consecuencia social más lacerante de la crisis— no aparecieron hasta bien entrado su discurso. Tuvieron que pasar 24 minutos para que salieran a colación los 821.600 parados que hay en Cataluña. Algo más de tiempo le llevó salir a escena a la sanidad, con 80.000 enfermos que no tienen fecha de intervención y 200.000 ciudadanos que esperan una prueba diagnóstica. En los 22 meses de Gobierno de CiU han descendido un 4,6% los fondos destinados a políticas sociales.

Pero Mas puso el énfasis en el eje soberanista, que hegemoniza sin discusión y que ha sabido situar en primera línea del debate. Por eso dedicó la primera parte de su intervención a exhibir músculo nacionalista: presentó la autodeterminación como única salida, ante la negativa del Gobierno central a negociar el pacto fiscal. Ello hace inevitable, a juicio de Mas, la convocatoria de elecciones anticipada. Pero además quiso dejar claro que Cataluña depende cada vez menos del resto de España en lo que a ventas se refiere y que en turismo la comunidad está entre las primeras potencias europeas.

Mas se ve capaz de liderar la “transición nacional” con ese bagaje diferencial y con el voto de los ciudadanos de Cataluña. Luego, dijo, una vez alcanzados los objetivos, las estructuras de Estado o el Estado propio, dimitirá. Pero falta un buen trecho para ello. De momento se prevé que CiU sea la principal beneficiaria del tsunami soberanista y que salga del 25-N con una mayoría absoluta. Junto a CiU, el PP puede sacar tajada del voto antiindependentista, con un Partit dels Socialistes muy debilitado.

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