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El Parlament vota un nuevo pacto fiscal con Cataluña abocada al rescate estatal

CiU y PSC negociaban anoche para acordar una posición común que salvase sus diferencias

Los nacionalistas quieren una agencia tributaria propia; los socialistas, una ligada al Estado

La Generalitat, asfixiada por la deuda, asumió ayer que necesita ayuda estatal para sanearse

Mas-Colell, consejero de Economía, y el presidente Artur Mas, en segundo término.
Mas-Colell, consejero de Economía, y el presidente Artur Mas, en segundo término. EFE

El Parlament de Cataluña afronta hoy, a partir de las diez de la mañana, un pleno en el que se votará sobre la relación fiscal de esta Comunidad Autónoma con el Gobierno central. Convergència i Unió (CIU), que gobierna la Generalitat, promueve un nuevo pacto fiscal que otorgue a Cataluña el control total de la actividad fiscal, con una agencia tributaria autónoma pero con un pacto para darle dinero al Estado por los servicios que presta en Cataluña y también en concepto de solidaridad interterritorial. El principal partido de la oposición, el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), defiende una figura diferente: un consorcio con el Estado en el que la Generalitat tenga el voto de calidad. Los dos grupos negociaban anoche una postura en común, al final de una jornada clave en la que la Generalitat reconoció que tendrá que recurrir a la financiación del Estado para poder sobrellevar su deuda, la más alta de todas las Comunidades.

Cataluña se encuentra en una situación financiera compleja. Su deuda, que incluye pagos pendientes con proveedores directos y prestadores de servicios concertados, es de 42.000 millones de euros. En los próximos meses deberá afrontar vencimientos de deuda de 5.755 millones. La asfixia de la Comunidad Autónoma, provocada por la fuerte crisis económica que afecta a toda España, la obliga a buscar capital a través del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), como reconoció ayer el consejero de Economía catalán, Andreu Mas-Colell, en una entrevista a la cadena británica BBC. “Sí, la situación actual de Cataluña es que no tiene otro banco que el Gobierno de España. Así es la vida, esta es la situación actual del mercado”, dijo el consejero. Antes que Cataluña ya habían anunciado su decisión de optar al FLA la Comunidad Valenciana y Murcia.

Las declaraciones de Mas-Colell convirtieron la jornada de ayer en una prueba de equilibrismo comunicativo para la Generalitat. El portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs, se vio sorprendido por las palabras del consejero de Economía en plena rueda de prensa. Primero negó la mayor —que Cataluña hubiese decidido pedir ayuda al fondo especial del Estado— y luego reconoció que era cierto, aunque argumentó que no se trataba de un rescate —un concepto de "connotaciones catastrofistas", apuntó— sino de una operación de tesorería que no implicará que la Generalitat quede supeditada a medidas de ajuste impuestas por el Estado.

Las palabras de Homs fueron desmentidas, o como mínimo matizadas, por el portavoz de Asuntos Económicos de la Comisión Europea, Antoine Colombani. Este dejó claro que el fondo de liquidez para las autonomías supone una “aplicación estricta” de la ley de estabilidad presupuestaria y la adopción de “medidas fiscales fuertes a nivel regional”.

Con la resaca de la jornada de ayer, CiU tratará esta mañana de muñir una propuesta parlamentaria de reforma de la relación fiscal entre Cataluña y el Gobierno central lo más próxima posible a sus ideas. Hace unas horas, pasada la medianoche del martes al miércoles, los nacionalistas trataban de llegar a un acuerdo con los socialistas catalanes. CiU entregó de noche al PSC un documento que trastoca de arriba abajo la propuesta inicial que presentó la Generalitat a los partidos en la cumbre del 12 de julio. Minutos después, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, habló con el primer secretario del PSC, Pere Navarro, para ultimar el trato. El líder socialista estará hoy en la tribuna de invitados de Parlament para visualizar el apoyo de su partido a la nueva iniciativa fiscal, aunque no se espera que ambos partidos voten lo mismo en el punto esencial, si la Hacienda catalana debe gestionarse o no en colaboración con el Gobierno central.

Se prevé que Esquerra Republicana de Catalunya e Iniciativa suscriban la inmensa mayoría del documento. El Partido Popular, sin embargo, parece que optará por abstenerse. Hasta media hora antes del pleno, que se espera que empiece a las diez, podrán presentarse enmiendas transaccionadas —pactadas entre distintos grupos parlamentarios—.

En el pleno parlamentario de esta mañana se dará un nuevo paso en la controversia sobre la naturaleza fiscal de Cataluña, que los partidos nacionalistas aspiran a reformar con un modelo a seguir como el del País Vasco (foral, de mayor autonomía recaudatoria).

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