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Marruecos protesta por la presencia de guardias civiles en Chafarinas

La prensa marroquí dice que Rabat se queja, en realidad, por la actitud de Fernández en Melilla

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, saluda a los mandos militares en Melilla.
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, saluda a los mandos militares en Melilla. EFE

Diez años después del incidente del islote de Perejil, que enfrentó a Marruecos y España, otras islas, las Chafarinas, hacen resurgir la tirantez entre ambos vecinos. Se produce así la primera escaramuza diplomática entre el Gobierno de Mariano Rajoy y las autoridades de Rabat al cumplirse el décimo aniversario de la toma de ese peñón, cercano a Ceuta, por fuerzas marroquíes, desalojadas por los boinas verdes españoles el 17 de julio de 2002.

El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, el islamista Saaed el Othmani, convocó el miércoles al embajador de España en Rabat, Alberto Navarro, para expresarle su “desaprobación” por el envío, a partir del 1 de agosto, de un destacamento de la Guardia Civil a las tres islas Chafarinas, situadas a 50 kilómetros al este de Melilla y que pertenecen a España desde 1848. También se quejó de unas declaraciones del ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, sobre la guerra colonial del Rif.

Fernández Díaz, anunció el despliegue del instituto armado en el archipiélago, que se añade al del Ejército, durante su primera visita, el lunes, a Melilla. El objetivo es, según él, “trabajar en relación con el control de la inmigración irregular y del tráfico de drogas”. Frágiles embarcaciones repletas de inmigrantes zarpan de la costa noreste marroquí y se dirigen, a veces, hacia las Chafarinas.

“Hemos manifestado nuestra desaprobación por la adopción de una iniciativa unilateral por España”, declaró a este periódico por teléfono, desde Addis Abeba, el viceministro marroquí de Exteriores, Yussef Amrani. “Entre Marruecos y España hay un modus operandi, una concertación en la lucha contra la inmigración que no se ha cumplido”, añadió. “Las patrullas mixtas son un buen ejemplo de esa colaboración”.

Rabat está haciendo grandes esfuerzos para impedir que los subsaharianos logren entrar en Melilla como acaba de recordar su Ministerio del Interior en un comunicado. El lunes de madrugada, cuando el ministro del Interior pernoctaba en la ciudad, se produjo el último asalto masivo por parte de unos 300 subsaharianos de los que solo lograron entrar cinco gracias a la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes.

Un suboficial del Ejército resultó muerto, cerca del cruce fronterizo de Farkhana, cuando repelía el asalto a causa de las pedradas que recibió. Fernández Díaz trasladó su pésame por carta a su homólogo marroquí y, de paso, ensalzó de nuevo la colaboración de Rabat. “Marruecos es un país vecino y amigo y somos aliados contra esas amenazas”, declaró.

La tensión hispano-marroquí surge en el décimo aniversario del incidente de Perejil

El portavoz del Ejecutivo, Mustafá el Khalfi, añadió un reproche a España primero en el diario islamista At Tajdid, que dirigió hasta enero, y después ante la prensa, tras el Consejo de Ministros de hoy. La convocatoria del embajador fue también, según él, “para comunicarle el malestar de Marruecos, el gran disgusto, por los últimos pronunciamientos del ministro español sobre la batalla de Annual (…)”la mayor derrota militar española durante la Guerra del Rif.

Antes de iniciar un viaje oficial a Melilla Fernández Díaz hizo el domingo, con un grupo de amigos, un recorrido privado por algunos de los escenarios de la Guerra del Rif en Marruecos (playas de Alhucemas, explanada de Annual etcétera). A su regreso comentó en voz alta, según el diario El Telegrama de Melilla, que después de pisar las tierras que en su día se empaparon de sangre española todavía admiraba aún más si cabe a esos hombres que antaño dieron su vida por la Patria y defendieron una bandera y unos valores.

Fernández Díaz concluyó su visita a Melilla como si fuera ministro de Defensa. En el acuartelamiento del Regimiento Cazadores de Alcántara 14 de Caballería el coronel Juan L. Sanz y Calabria le nombró “cazador de honor” por su aprecio a los valores castrenses y su tesón y constancia en el logro de la concesión de la Laureada de San Fernando a su unidad que tuvo un “heroico” comportamiento, durante la batalla de Annual, contra la “insurrección” del Rif hace 91 años. La condecoración fue propuesta por el ministro de Defensa, Pedro Morenés, pero Díaz Fernández intervino en el Consejo de Ministros del 1 de junio para respaldar la iniciativa.