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Empieza una nueva etapa en la legislatura de Rajoy

El presidente arrancó con la cumbre europea y terminó con la enumeración de nuevos recortes

El coordinador general de IU, Cayo Lara y el portavoz del grupo la Izquierda Plural, José Luis Centella, visten camisetas con el lema 'No al cierre de la minería del carbón' en apoyo a la manifestación que los mineros protagonizarán en Madrid.
APOYO A LOS MINEROS.  El coordinador general de IU, Cayo Lara y el portavoz del grupo la Izquierda Plural, José Luis Centella, visten camisetas con el lema 'No al cierre de la minería del carbón' en apoyo a la manifestación que los mineros protagonizarán en Madrid.

Hoy ha empezado una etapa nueva en la democracia española y, obviamente, en la legislatura de Mariano Rajoy. En cumplimiento de las exigencias de la Unión Europea, habrá más impuestos, los funcionarios tendrán menos salarios, los parados menos prestaciones, los ciudadanos menos servicios y las administraciones menos estructura. Es también el día en que se ha quebrado el proyecto político de Rajoy.

“No son medidas agradables, pero son imprescindibles. Hacemos lo que no hay más remedio que hacer”. Mariano Rajoy ha anunciado así en el pleno del Congreso el mayor recorte de la historia para intentar cumplir el objetivo de déficit, para calmar a los mercados y para cumplir con Europa, dejando claro que no tiene libertad ni margen de actuación por las circunstancias, pero sin acercarse siquiera al concepto de intervención. De hecho, el rescate bancario lo ha definido como “un crédito muy barato” y sin condicionalidad macroeconómica.

El recorte que ha anunciado afectará a impuestos (tres puntos de subida del IVA), a prestaciones sociales, a salarios públicos y a reducción de la Administración y apunta a nuevas medidas como la de las pensiones. “El Estado patas arriba”, ha resumido gráficamente la diputada de GeroaBai, Uxue Barkos.

El IVA subirá del 18% al 21% y el reducido del 8% al 10%; los funcionarios no recibirán paga de Navidad y tendrán menos días libres; se reducirá en un 30% el número de concejales y se limitarán sus salarios; los nuevos parados recibirán un 10% menos de prestación a los seis meses; se reducirá la dependencia; se aplicará un recorte adicional de 600 millones en el gasto de los ministerios; se extremarán las medidas de control sobre las cuentas autonómicas y municipales y disminuirá el número de liberados sindicales, entre otras medidas.

El presidente del Gobierno ha comparecido en el Congreso con un discurso larguísimo que arrancaba con el balance de la última cumbre europea y terminó con el relato de las medidas que se adoptarán de forma inmediata y una justificación: No tengo más remedio que hacerlo. Solo al final le ha puesto algo de alma y sentimiento en un texto leído con frialdad que en sus primeras tres cuartas partes era un relato gris, de eurócrata e interpretado en tono monocorde. Como si las medidas de drástico recorte fueran el resultado automático de la suma de factores fríos.

Rajoy, que se ha negado a comparecer media docena de veces y que ha suprimido el debate sobre el estado de la nación, tampoco ha querido dar solemnidad al Pleno con respuestas individualizadas a los portavoces y ha esperado al final de todas las intervenciones para responder de forma global. Así, la sesión parlamentaria en la que se inicia una etapa distinta en España fue un mal remedo de un debate de investidura, o un estado de la nación en el que no ha habido tiempo para que los portavoces profundizaran en las medidas o que pudiera anticiparse si hay posibilidad de pacto para sacarlas adelante con más apoyo que el de la mayoría absoluta del PP.

“Esto no es un simple debate”, le ha dicho el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, para hacerle ver que en una sesión tan concentrada se incluía la exposición de un recorte sin precedentes, la información sobre el rescate europeo y hasta los pormenores de una cumbre europea. Escasa solemnidad y profundidad para tanta trascendencia.

Rajoy ha pintado un panorama negro en el que la recesión se prolongará durante el próximo año y ha terminado augurando que la situación “exigirá sacrificios y llevará tiempo”. Y se ha ido de la tribuna entre aplausos de sus diputados, puestos en pie, que le interrumpieron cuando anunciaba medidas concretas como la reducción de la prestación para los desempleados. Aplausos para un discurso que contradice la letra y el espíritu de su programa electoral y de todos sus compromisos previos. Desde hoy arranca una nueva etapa y un nuevo Rajoy y entre sus diputados las palabras más repetidas en los pasillos hacia su líder han sido coraje, valentía y todos sus sinónimos.

"No he cambiado de criterio pero han cambiado las circunstancias y tengo que adaptarme a ellas”, ha dicho el presidente para explicar el giro radical que, definitivamente, ha dado su proyecto. "Yo me he opuesto a la subida del IVA, lo sabe todo el mundo. ¿Para qué voy a negarlo? Si nosotros tuviéramos un 6% de déficit yo no subo desde luego el IVA ni el IRPF, es que lo bajo. Pero ésa es la clave”, ha insistido.

La primera parte del discurso ha sido seguida con indiferencia desde los escaños, hasta que se ha llegado a las medidas concretas. “¡A trabajar!”, ha gritado un diputado del PP cuando Rajoy ha hablado de reducir los liberados sindicales. “¡A Cuba!”, le ha dicho otro a un diputado de IU. “Hoy no es un día muy agradable para ustedes”, ha dicho Rajoy a sus diputados para agradecerles su apoyo.

Para justificar el recorte, el presidente del Gobierno ha insistido en la idea de la herencia recibida: “Los excesos del pasado se pagan en el presente”. Ha desarrollado la idea de la insostenible deuda de nuestro país: ”España debe casi 100.000 millones de euros, prácticamente nuestro PIB”. Y ha intentado terminar con el mensaje más esperanzador posible: “No será un sacrificio estéril y al final del sacrificio nos espera la recompensa”.

Su argumento más polémico: Se reducen las prestaciones de desempleo desde el sexto mes para “animar la búsqueda activa de trabajo”.

En la réplica global a todos los grupos Rajoy se ha esforzado en explicar que el dinero que llegará para los bancos desde Europa carece de condicionalidad, lo que sí hay son exigencias ligadas al incumplimiento de los objetivos de déficit.

No ha encontrado complacencia o apoyo incondicional en la Cámara, pero tampoco más rechazo frontal que el de los grupos de la izquierda minoritaria y de UPyD, y el vaticinio de Josu Erkoreka (PNV): “Hoy ha empezado el principio del fin de Mariano Rajoy”. Por ejemplo, el líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, en un tono medidamente moderado, ha hecho una enmienda de totalidad a la actuación del Gobierno hasta este momento, para intentar desmontar el argumento de la herencia recibida que obliga al plan de ajuste, pero ha propuesto un pacto nacional para el crecimiento durante los próximos dos años y medio. "Podemos seguir como hasta ahora, con improvisaciones y recortes sin ton ni son; o sentarnos y abordar nuestros tres grandes problemas de austeridad, de crecimiento y que ambas cosas se hagan con acuerdos, un gran acuerdo nacional para los próximos dos años y medio”, le ha dicho a Rajoy.

El líder socialista ha cuestionado la política fiscal del Gobierno hasta el momento y la forma en que ha gestionado la relación con la UE y la lucha contra los especuladores. Ha criticado especialmente que el Ejecutivo haya negado la condicionalidad en el rescate bancario y ha anticipado su rechazo a la subida del IVA y al recorte de prestaciones de desempleo, entre otras medidas.

“Usted le puso la carne fresca a los tigres en la cara”, le ha dicho Rubalcaba desde la tribuna a Luis de Guindos para cuestionar la forma en la que el ministro de Economía ha alertado a los especuladores de la debilidad de la economía española.

Rubalcaba ha rechazado la subida del IVA y los recortes en la prestación por desempleo

Sin embargo, Rubalcaba ha hecho un esfuerzo para intentar combinar la dureza que le reclaman sus bases y el rechazo de las medidas propuestas con un tono de responsabilidad y de reconocer como inevitables las medidas que impone Europa. Por eso, tras cuestionar cada una de las actuaciones del Gobierno en los últimos meses, ha ofrecido a Rajoy la posibilidad de sentarse a negociar acuerdos. Eso sí, ha dejado claro su rechazo a los recortes: "Pidámosles un esfuerzo a los que más tienen porque es más justo y lo mejor para nuestro país".

Rajoy, al responderle, ha tratado al líder socialista con tan buen tono y tantas muestras de agradecimiento por su apoyo ante la cumbre europea que ha terminado por ponerle en evidencia ante quienes exigen a Rubalcaba mayor dureza en su labor de oposición.

El líder socialista ha insistido en la “injusticia” de la subida del IVA, repitiendo argumentos de su intervención inicial, y comparando su posición constructiva con la que mantuvo el PP frente a Zapatero el 10 de mayo de 2010, cuando anunció sus recortes. “No insulte a los parados”, le ha pedido.

El portavoz de CiU, Josep Antoni Durán Lleida, ha reprochado al Gobierno que solo mire a las comunidades para hacer los recortes y ha hecho una serie de peticiones, como actuaciones para que fluya el crédito, incentivos para las empresas y, desde luego, la discusión pormenorizada de cada una de las medidas. “Que el debate no sea si las medidas nos las imponen, sino si las necesitamos”, ha dicho Duran.

Cayo Lara, portavoz de IU, sí ha sido especialmente duro para afearle que llegue al Congreso con el “látigo para la mayoría y el guante blanco para los defraudadores” y que se ayude a la banca, mientras se recorta al resto de ciudadanos. Lara, con una camiseta alusiva a la protesta de los mineros, ha acusado a Rajoy de poner en peligro las pensiones, de acabar con el estado de bienestar y “asfixiar la democracia”. “Usted ha echado gasolina a las calles de este país”, ha advertido el líder de IU, tras rechazar una a una las medidas propuestas por Rajoy.

"Usted ha echado gasolina a las calles de este país", ha replicado Cayo Lara al presidente del Gobierno

Ha sido muy dura también la portavoz de UPyD, Rosa Díez, al equiparar la actuación de Rajoy con la de Zapatero por ir a remolque de los acontecimientos, por “eliminar derechos en lugar de quitar privilegios” y por no acometer una reforma en profundidad de la estructura del Estado. “Es muy serio que usted considere que no tiene libertad”, le ha dicho Rosa Díez, en referencia a la limitada capacidad de actuación que ha reconocido el presidente del Gobierno.

Ha sido contundente con medidas concretas como la reducción de las prestaciones de desempleo y, sobre todo, por el argumento utilizado por el presidente al defenderla: “Usted ha dicho 'vamos a reducirlos porque hay que incentivar que busquen trabajo', ¿está diciendo que son unos vagos y no buscan trabajo porque les pagan el subsidio?”.

Frente a ella, en la réplica, Rajoy ha defendido la pervivencia de las diputaciones, por las competencias que desempeñan y porque “no son instituciones caras” y del Estado autonómico, aunque exija un esfuerzo de austeridad a las comunidades.

“Estamos ante la madre de todos los recortes. Hoy es su 10 de mayo”, le ha dicho Josu Erkoreka (PNV), en referencia al pleno de 2010 en el que Zapatero anunció medidas impuestas por Europa y contrarias a su programa.

Seis horas después de iniciarse el debate, Rajoy ha concluido: “Yo he elegido un rumbo porque creo que es el mejor para España. Hay cosas que hago y no me gustan”.