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PERFIL

Fernando De Rosa, el hombre que le dio las llaves a Camps

La prudencia ha sido inconstante en la carrera de este magistrado que aspira a presidir el CGPJ

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Pasó de ser Señoría a Ilustrísimo Señor y, de ahí, a Excelencia. Juez, magistrado y profesor universitario, Fernando De Rosa (Valencia, 1959) fue consejero de Justicia de la Comunidad Valenciana y, desde 2008, ocupa la vicepresidencia del Consejo General del Poder Judicial. La dimisión de Carlos Dívar lo ha convertido en presidente del CGPJ en funciones.

Su trayectoria profesional ha estado marcada por su clara vinculación política al PP (antes militó en Alianza Popular), partido que le propuso para ocupar un puesto en el órgano de gobierno de los jueces. De hecho, De Rosa marcó su futuro, el actual presente, cuando tenía solo 23 años. Fue cuando en la sede del PP de Valencia recibió a un estudiante de Derecho en el que confió de tal manera que, tras rellenarle la tarjeta de filiación, le dio las llaves del local. Aquella muestra, y otras posteriores, harían que entre aquel estudiante, Francisco Camps, -que luego se convirtió en presidente de la Generalitat Valenciana-, y De Rosa perviviera la lealtad. Y, más de 20 años después, fue Camps quien pidió a Mariano Rajoy y al, portavoz del PP de Justicia, Federico Trillo, que propusieran a De Rosa como número dos del Poder Judicial.

Fernando De Rosa intentó montar en Valencia un comité inquisitorial contra la fiscalía

La prudencia ha sido inconstante en su carrera. Fernando De Rosa fue juez instructor y decano de los jueces de Valencia entre 1998 y 2003. En octubre de ese año fue nombrado secretario autonómico de Justicia e Interior del Gobierno de Camps. En este cargo protagonizó una de las acciones que se le recuerdan. “Te mando el curriculum vitae de una amiga de mi mujer y afiliada al Partido Popular, para que la tengas en cuenta por si consideras interesante que pudiera colaborar con vosotros en algún trabajo o proyecto”, escribió y selló con registro de salida en la Consejería de Justicia y de entrada en la de Bienestar Social. Lo que otros calificaron de “enchufe”, De Rosa tildó de “normal en estos temas". “No se trata de que la contrataran o fuera a ser funcionaria, sino de ofrecer la colaboración de una experta", alegó.

También fue desde ese puesto desde el que protagonizó otra de las maniobras que se le recuerdan. De Rosa intentó montar un supuesto comité asesor, con trazas inquisitoriales, para frenar la parcialidad con la que, según creía, actuaba la fiscalía valenciana contra los cargos imputados del PP. Lo hizo confundiendo el partido y la institución y eso provocó que algunos de los candidatos a formar parte del comité se negaran a participar de la maniobra. Años después diría que "la Justicia es igual para todos y no persigue a nadie".

En 2007 fue nombrado consejero de Justicia y Administraciones Públicas de la Comunidad Valenciana. A su toma de posesión no faltó el entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Juan Luis de la Rúa, que fue su preparador y después conocido por ser “más que amigo” de Camps.

Camps y De Rosa siempre han mantenido una clara lealtad

Estuvo poco más de un año en el cargo de mayor responsabilidad de la Consejería de Justicia porque en 2008 llegó al Consejo General del Poder Judicial. Desde entonces ha sido participe de varias polémicas como la creada después de que se conociera que, ya como vicepresidente del Consejo, visitó, al menos, en dos ocasiones, a Francisco Camps cuando saltó el caso Gürtel.

Su apoyo al entonces imputado en la causa de los trajes y su oposición al juez que instruía la causa no quedó en secreto. De Rosa atacó a Baltasar Garzón y se ganó la reprimenda de algunos de sus compañeros del CGPJ. Luego, rectificó.

Esta inconstante prudencia fue la que le llevó el martes a señalarse como sucesor del aún presidente de Consejo, Carlos Dívar. “Voy a trabajar durante mi mandato para recuperar la credibilidad de los ciudadanos y para que haya máxima transparencia, dijo en Valencia, atribuyéndose la elección. Tal como marca la ley, la dimisión de Dívar supone que el vicepresidente ocupará la presidencia en funciones, hasta que se produzca la elección de un presidente no interino. Pero quizá De Rosa aspira también a someterse a la votación que elegirá al próximo presidente no interino, en la que habría de lograr el apoyo de un mínimo de 12 del total de los 20 vocales.

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