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Rajoy gira su discurso para ahuyentar miedos: “No estamos en el precipicio”

El presidente del Gobierno ha hablado con líderes europeos y asegura que pronto habrá solución

El jefe del Ejecutivo plantea crear ya una autoridad fiscal europea

Rajoy se dirige al empresariado catalán en el Círculo de Economía de Sitges. Ampliar foto
Rajoy se dirige al empresariado catalán en el Círculo de Economía de Sitges.

Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero son dos políticos muy diferentes, pero ambos comparten un enemigo común: la prima de riesgo. Y desde ayer también una forma de enfrentarse a ella: con un mensaje optimista sobre la fortaleza de España. Desde que llegó a La Moncloa, Rajoy, que quería huir de los errores de Zapatero, ofreció un discurso muy pesimista. Y trató de hablar poco. Cinco meses después, con la prima de riesgo a 540, ha dado un giro. Comparece algo más —el lunes dio su primera rueda de prensa en solitario en España— y ayer además atacó a los “agoreros, que parecen preludiar el final de los tiempos”.

El presidente aprovechó unas jornadas del Círculo de Economía en Sitges (Barcelona), en las que hablaba interpelado por su presidente, el exministro Josep Piqué, para lanzar un discurso de fondo y alejar el miedo a la intervención: “No es razonable alimentar los temores hacia la irracionalidad. No estamos al borde de ningún precipicio. No asistimos a las vísperas del apocalipsis. La borrasca no se ha despejado, pero no vamos a naufragar”, sentenció el presidente.

“Un default [suspensión de pagos] de España es inviable”, insistió después. “La razón para estar seguro es que España es un país muy sólido. España salió reforzada de las crisis de los 70, 80 y 90. Tenemos una economía grande y abierta. El 50% de las infraestructuras mundiales están gestionadas por empresas españolas y dos de los 20 primeros bancos del mundo son españoles. El potencial de crecimiento es claro”, remató.

¿Y cómo se va a salir de esta? El presidente ofreció una hoja de ruta clara, pero en ella su capacidad de maniobra es limitada. Explicó que ya ha hablado con todos los dirigentes europeos importantes y les ha explicado su visión: la única salida es reforzar la unidad europea, con más mecanismos, para aumentar la cohesión, reforzar el euro y salvar a los países con problemas, como España. Incluso puso el ejemplo de EE UU como país federal. De momento, Rajoy sacó ayer una propuesta concreta: “Crear una autoridad fiscal europea que pueda orientar la política fiscal de la zona euro, que armonice las políticas fiscales de los estados miembros y que permita un control centralizado de las finanzas. Además de ser la gestora de la deuda europea, ofrecerá un asidero para la confianza en el euro imprescindible en el momento actual”.

Esto es, como admitió, ceder soberanía, aceptar prácticamente que los Presupuestos sean dirigidos por Bruselas, a cambio de más respaldo y más ayuda. Sobre todo para los bancos: “Es adecuada la propuesta de José Manuel Durão Barroso de profundizar en la unión monetaria, integrar la supervisión bancaria, crear un fondo de garantía de depósitos europeo y establecer instrumentos para la capitalización directa de la banca europea”. Rajoy ya no oculta su apuesta: que Europa salve a los bancos españoles. Pero quiere que sea sin que España tenga que pedirlo, esto es sin asumir condiciones de auténtica intervención. Y ahí está la negociación. Si hubiera condiciones, las pensiones y el seguro de desempleo estaría casi con seguridad entre ellas y Rajoy políticamente quedaría hundido.

Rajoy y su Gobierno trasladan optimismo sobre esas negociaciones. Nada pasará antes de las elecciones griegas del 17, dicen, pero después hay confianza tras las conversaciones del presidente, sobre todo con Angela Merkel. “Hay cosas que dependen de nosotros y otras de nuestra capacidad de persuasión, esas son las más difíciles. Pero los problemas de la Unión monetaria, tengo razones fundadas para afirmarlo, van a comenzar a resolverse en no mucho tiempo”.

Rajoy no dejó claro qué hará con el IVA y las cotizaciones sociales, admitió que va a retrasar la ley de emprendedores, proyecto estrella de su campaña, por el mal momento económico, e insistió en que la mayoría de los bancos españoles son fuertes. Y se negó a contestar las críticas de Rato a la intervención de Bankia, aunque Piqué le preguntó directamente. Sigue siendo tema tabú. Rajoy no ha dicho ni una palabra de Rato, buena o mala, desde que le forzó a dimitir.