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Rajoy y Hollande redoblan la presión sobre el Banco Central Europeo

Los dos líderes piden inyecciones de liquidez para los bancos, tras entrevistarse en El Elíseo

Reclaman a la Unión Europea un mensaje claro de confianza en el euro

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el jefe del Estado francés, François Hollande, han redoblado hoy la presión contra el Banco Central Europeo (BCE) al pedir en París una “urgente” inyección de liquidez para el sistema bancario de los países en apuros. Rajoy llegaba a su primera cita en el Elíseo como férreo aliado de Angela Merkel, pero a escasas horas de la cumbre informal de Bruselas ha cruzado una de las líneas rojas de Alemania al exigir al BCE medidas rápidas que aseguren la “financiación, la liquidez y la sostenibilidad de la deuda”, y pedir a Europa un “mensaje claro y entendible sobre su sistema financiero y la permanencia del euro”. “Tenemos que transmitir que el euro va a estar siempre con nosotros y que nunca habrá un impago, necesitamos acabar con los rumores”, ha dicho Rajoy, que sale de su cita con Hollande convertido en bisagra entre Francia y Alemania ante la cumbre informal de esta noche.

Más locuaz y menos ambiguo que otras veces, el presidente español ha afirmado con contundencia que “lo más urgente” para España es que Europa tome medidas rápidas que garanticen la estabilidad financiera, y ha asegurado que en la cena de esta noche reclamará al Banco Central Europeo que ponga en marcha mecanismos “más ágiles” para dar financiación y liquidez, y ayudar a relajar así “los diferenciales de deuda” de los países acosados por los mercados.

El presidente español ha afirmado que “la certidumbre” sobre Europa y el futuro del euro es la condición “más importante” para salir de la crisis, y ha reiterado que España “no tiene interés ni intención, a fecha de hoy, de acudir a un rescate europeo para los bancos españoles”.

Hollande, que hace unos días dijo en que sería “deseable” que la banca española fuera recapitalizada por los fondos de rescate europeos, ha apoyado expresamente la petición de Rajoy al decir que el BCE debe “volver a intervenir en el mercado y aportar equilibrio y financiación a tasas de interés muy bajas”, especialmente a los países “que están haciendo un esfuerzo importante de consolidación fiscal, como España”. Según Hollande, es preciso que “los bancos puedan recibir préstamos sin pasar por los Estados”.

Viendo medio llena la botella de la crítica situación financiera española, Rajoy ha presumido de “la nacionalización de Bankia”, ha calificado como un “ejercicio de transparencia de primer orden” la auditoría encargada para el sistema bancario, y ha afirmado que espera que la recapitalización de los bancos no supondrá “una cantidad muy importante” de dinero, aunque algunos analistas anticipan que las necesidades de capital podrían superar los 50.000 millones de euros.

Rajoy y Hollande posan en la escalinata del palacio del Elíseo. ampliar foto
Rajoy y Hollande posan en la escalinata del palacio del Elíseo. EFE

En lo que ha parecido un reto a la canciller Merkel, el presidente francés ha insistido en que Europa debe revisar el papel del BCE y el de los mecanismos de decisión y de rescate para poder actuar “más deprisa y con más fuerza”.

Sobre los temas más calientes de la cumbre, los dos líderes no han ocultado algunas diferencias. Preguntado por los eurobonos, Rajoy ha afirmado que hay que pensar “poco a poco” en reforzar la integración europea, y ha considerado que el debate sobre los eurobonos no es lo más urgente y “no se va a resolver en el consejo de hoy”. Hollande ha espetado: “Sería una pena no llegar hasta el final de la propuesta. Estoy a favor de que este instrumento se debata”. Y ha mostrado su esperanza en que la idea de emitir bonos europeos será aprobada en el consejo de junio.

El presidente español dice que no tiene intención, "a fecha de hoy", de pedir un rescate para los bancos

En cuanto a la tasa a las transacciones financieras, que impulsa Francia, el presidente español se ha mostrado bastante escéptico, ha considerado que solo será útil si la aprueba “una mayoría de países”, y ha alertado de que es necesario tener cuidado para que el coste del nuevo impuesto no repercuta en los clientes.

Hollande y Rajoy han expresado, con bastante más claridad y entusiasmo el primero, su deseo de que Grecia siga en el euro y han tratado de despejar un fantasma que recorre en las últimas horas todas las cancillerías. Ante la publicación de una información que afirma que el Eurogrupo ha pedido a los ministros de Economía de la zona euro que pongan en marcha planes de contingencia para cubrir una posible salida griega, Rajoy ha reaccionado con ironía (“espero que el Eurogrupo no tenga que trabajar mucho en este tema y espero que Grecia siga en el euro, yo si fuera griego no tendría ninguna duda”), y Hollande ha afirmado con rotundidad que no quiere siquiera contemplar ese escenario y que hará “todo lo posible para convencer a los griegos de que sigan en el euro respetando sus compromisos y a Europa de que es necesario ayudar directamente al crecimiento y el bienestar de Grecia”.

Rajoy es el primer jefe de Gobierno que recibe Hollande, quien tomó posesión de su cargo el pasado día 15. El presidente español ha agradecido al presidente francés su intención de seguir manteniendo la colaboración en la lucha contra la banda terrorista ETA, y ha anunciado que ambos países volverán a celebrar una cumbre bilateral, después de tres años de no hacerlo, a finales de año. Manuel Valls, el ministro del Interior, visitará Madrid el día 29.

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