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LOS RECORTES TIENEN ROSTRO / 8

“No tenemos hijos, si no, nos hundiríamos”

Germán Suárez es conserje de instituto y su esposa, Paloma Salido, interina

El conserje del IES San Isidro de Madrid, Germán Suárez. Ampliar foto
El conserje del IES San Isidro de Madrid, Germán Suárez.

Germán Suárez, de 55 años, lleva ocho de conserje en el Instituto de Educación Secundaria (IES) San Isidro en Madrid, y tres décadas trabajando en la escuela pública. Él ya sufrió la bajada del 5% en su sueldo, y ahora su mujer, Paloma Salido, de 52 años, interina en la Escuela de Idiomas, ha perdido su trabajo.

“Después de nueve años impartiendo clase de inglés, el pasado 15 de septiembre, se acabó”, explica Germán Suárez. Paloma Salido es una de los miles de interinos en Madrid que se han quedado sin empleo.

“Mi esposa ha aprobado varios exámenes de las oposiciones, pero no consigue la plaza. La pobre se pone nerviosa. Además, desde que la despidieron, sabemos de alumnos que han escrito cartas a la dirección para que vuelva. Es muy buena”, asegura Suárez con orgullo.

Este matrimonio, parte del sistema educativo español, no tiene hijos. “Y gracias al cielo porque si no, no sé cómo lo haríamos, nos hundiríamos”, sostiene el conserje. Pagan una hipoteca de más de 1.000 euros que se come “uno de los sueldos en la casa”, afirma. Además, aunque reconoce que se apañan, han notado un gran cambio a la hora de comprar comida y ropa: “Es una mengua del poder adquisitivo. No es que viviéramos en la opulencia, pero vivíamos bien. Y se nota”.

El futuro de su mujer, su retorno a la enseñanza, es más que dudoso: “Aunque es la número ocho de la lista de interinos de todo Madrid, lo tiene difícil”. “Según descubrí el pasado lunes en la web de la comunidad munimadrid.org, ni siquiera el número uno tenía la plaza resuelta ya”, mantiene Suárez.

A estas alturas de curso, esta profesora de inglés ya debería tener destino. “Normalmente, incluso antes de terminar el periodo escolar ya conocía lo que iba a hacer y dónde el año siguiente”, explica preocupado el conserje.

Treinta años en la enseñanza hacen que Suárez haya vivido grandes cambios: “Mi instituto era antes un centro de niños bien, creo que ha habido un cambio en la ideología política”. Este conserje veterano afirma que “con el cambio poblacional ha surgido una nueva enseñanza o forma de enseñar, ya no se da clase igual”.

Con la huida de buena parte de la clase media de Madrid a la educación concertada, Suárez cree que la educación pública actual se sostiene gracias a la inmigración: “La bajada en la natalidad hacía peligrar el número de alumnos en los centros. Este tiene tres turnos al día. En nuestro caso contamos con un turno de mañana solvente gracias a los inmigrantes. Por lo que las clases de apoyo [punto importante de los recortes efectuados por la Comunidad de Madrid] son fundamentales. Son alumnos que tienen características y necesidades distintas. Es lógico, tienen otras vivencias, tradiciones y cultura. Si desaparecen estas clases de refuerzo por falta de personal, no sé que haremos”.

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