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“El año pasado ya me habrían llamado para recolocarme”

Miguel Ángel Sánchez lleva 10 años como interino

Miguel Ángel Sánchez del Valle, en una protesta de profesores. Ampliar foto
Miguel Ángel Sánchez del Valle, en una protesta de profesores.

Miguel Ángel Sánchez del Valle, de 50 años, era profesor de Lengua y Literatura en el IES Carmen Martín Gaite, en el municipio madrileño de Moralzarzal. El 30 de junio cesó en su puesto tras una sustitución de ocho meses: “Tendría que haber cobrado por lo menos el verano, pero no fue así. Por una decisión unilateral de la Consejería de Educación, que rompió el acuerdo con los sindicatos de pagar las vacaciones, el 1 de julio me fui directamente al paro”.

Este docente, impulsor del Manifiesto de intelectuales en apoyo a los profesores, está soltero, “aunque mantengo una relación con una mujer, profesora de francés, a lo Sartre y Beauvoir, cada uno en su casa”.

“Llevo dando clases 14 cursos, de ellos 10 años en la educación pública”, sostiene. Cada año ha impartido clase en un centro distinto “para cubrir vacantes o sustituciones”, y ahora lo único que le queda, de momento, son 1.000 euros al mes que recibe del paro y que no le llegan para cubrir gastos. Y, aunque no tiene familia, sus gastos le ahogan: “Menos mal que tenía un dinero ahorrado, porque si no sería imposible. Pago algo más de 700 euros de hipoteca”, dice, y se ríe al afirmar que está casado con su casa. “Además, pago unos 200 euros por un coche que tuve que comprarme para poder ir a trabajar”. Vive en el barrio de Estrecho, en el centro de la capital, y se tenía que desplazar hasta la sierra de Madrid.

En este momento se encuentra en las listas de interinos para conseguir un nuevo destino. “El año pasado hubiera sido distinto, me hubieran llamado para recolocarme hace dos semanas”, explica Sánchez. Aún así, está esperanzado: “Mi número es el 62; el curso anterior solicitaron a más de 300 interinos, por lo que lo normal es que me llamen en breve”.

Sánchez se lamenta de que la experiencia no influya en la adjudicación de su plaza: “Si fuera así, mi currículo me favorecía, ya que antes de dar clase en la educación pública estuve en colegios concertados y privados como el Británico, donde di clase de teatro, etcétera”. Además se ha presentado a las oposiciones cada dos años, “aprobando distintos ejercicios cada convocatoria, pero no conseguí la plaza fija”, manifiesta.