Ir al contenido
_
_
_
_
red de redes
Columna

Taylor Swift no quiere tirarse a la piscina de Aitor Esteban

La cantante recurre a la legislación de patentes para proteger su autonomía digital y su imagen

Taylor Swift, durante un conicerto de su 'The Eras Tour' en Los Angeles en agosto de 2023.Chris Pizzello (Invision / AP)

Quizá hayan oído hablar de una tal Taylor Swift. La cantante ha saltado a la primera plana de las noticias estos días por un movimiento legal que ha tomado para proteger su autonomía digital. Como ya hizo en su día el actor Matthew McConaughey, Swift ha empezado a proteger su imagen frente a la inteligencia artificial (IA) registrando como marca elementos de su identidad: dos frases con su voz (“Hey, it’s Taylor” y “Hey, it’s Taylor Swift” —desconocemos si son dos grabaciones o una duplicada sin la parte final—), y una imagen icónica suya con una guitarra en un concierto. McConaughey ya registró, también como marca, su impenitente “Alright, alright, alright”.

@pendex_cineyseries

😆 ALRIGHT, ALRIGHT, ALRIGHT 😍 🤔 ¿Ustedes sabían el origen de la famosa #catchphrase de #MatthewMcConaughey? 🤩 👏 Una anécdota muy buena que se remonta al rodaje de DazedAndConfused, la película que lo disparó a la fama como el inolvidable y carismático #Wooderson 👌 🎖️ Qué grande JimMorrison, su influencia llega a los lugares más inesperados 🤣

♬ sonido original - P3n.d3x | Cine y Series.

Esta estrategia responde al aumento de deepfakes y usos no autorizados de su imagen (desde anuncios a desnudos), algo que no sufre solo Swift: el informe 2026 Anti-Fraud Technology Benchmarking Report recalca el alarmante aumento de fraudes a empresas y particulares con deepfakes. Swift busca, en realidad, cubrir un vacío legal: el copyright no protege el estilo o la esencia de un artista, que la IA puede imitar sin copiar directamente, así que intenta apoyarse en las leyes de marcas (una herramienta más agresiva) para denunciar posibles usos engañosos.

Tenemos que tener claro que lo que pretende Swift sirve, pero de forma parcial: ese registro le permite actuar legalmente después, pero no puede impedir todas las imitaciones generadas por IA, especialmente las no comerciales o anónimas. Activa barreras en los contextos donde más daño puede sufrir, sí, pero no evita el problema. ¿Cuál es la solución real? Los expertos llevan años diciéndolo: marcas de agua digitales, sistemas de verificación del origen de los contenidos, educación de los usuarios para detectar manipulaciones. Es decir, si realmente quiere proteger su imagen, su voz, su música o lo que sea, lo que necesita Taylor Swift —lo que necesitamos todos— no es una acción individual sino una regulación sensata y profunda de unas herramientas que, con el cuento de que la tecnología siempre va por delante de las leyes, hemos dejado de fiscalizar como es debido.

Un par de incidentes digitales que han coincidido esta semana quizá nos ayuden a contextualizar el uso de las imágenes y las voces de los demás. El martes, una fotografía generada por IA del presidente del PNV, Aitor Esteban, saltando a una piscina abría una crisis entre su partido y los socialistas, que la habían creado y difundido. Lo curioso es que el entorno nacionalista describió la imagen como “indecente”, lo cual demuestra que no tiene muy claro lo que puede hacer la IA, porque entre el porno, la violencia y los disfraces ridículos habrá cientos de millones de imágenes verdaderamente indecentes que la IA puede generar con la foto de una persona. Paralelamente, corre por internet estos días un clip del actor David Verdaguer en el podcast La Pija y la Quinqui en el que imita a Albus Dumbledore, el director del colegio de Harry Potter (en puridad, imita a Claudio Rodríguez, su extraordinario actor de doblaje). Es solo una frase, pero resulta indistinguible del original, así que (forzando un poco la máquina) uno se pregunta por qué una IA merece un reproche por hacer lo mismo que se aplaude si lo hacen Verdaguer o Carlos Latre.

@pijayquinqui

ahora también somos tu cara me suena fyp foryou parati podcast

♬ sonido original - La Pija y la Quinqui - La Pija y la Quinqui

La apropiación de la imagen y la voz de un famoso es algo que caricaturistas, artistas e imitadores llevan haciendo toda la vida. Aunque no se pareciera tanto al original, Peridis podría perfectamente haber dibujado a Aitor Esteban saltando al agua. Más allá de prohibir o permitir, lo realmente interesante será ver quién se atreve a trazar la línea exacta a partir de la cual una parodia se convierte en delito; quién fija el punto en el que lo que hace una IA comienza a molestar más que otras formas de imitación. Es en ese margen líquido donde realmente se mueven los dilemas de la actualidad digital. Quizá habría que saltar sin miedo a esa piscina.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_