Trump redobla sus sanciones contra Cuba
El presidente estadounidense castiga a quien desarrolle actividades que generen ingresos de divisas a La Habana


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha endurecido y ampliado desde este viernes las ya muy duras sanciones que su país imponía contra el Gobierno de Cuba. Ahora, este tipo de medidas se dirigirán contra las personas “extranjeras o estadounidenses” que desarrollen actividades que generen ingresos de divisas a la isla. El paso complementa el embargo energético que Washington impone a La Habana desde el 29 de enero, mediante la amenaza de aranceles secundarios y de sanciones.
“Las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba (…) continúan constituyendo una amenaza inusual y extraordinaria, que tiene su origen total o sustancial fuera de Estados Unidos, para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, apunta la orden ejecutiva que ha firmado el mandatario. “No solo están diseñadas para perjudicar a Estados Unidos, sino que también resultan repugnantes para los valores morales y políticos de las sociedades libres y democráticas”, sostenía el documento.
El anuncio se ha dado a conocer cuando Trump se desplazaba a Florida, donde la comunidad cubano-estadounidense tiene una fuerte presencia y cuenta con una gran influencia política, para participar en un acto de promoción de su política económica para los jubilados en la localidad de The Villages.
Las nuevas medidas, que no mencionan a ninguna persona en particular, se centran en los sectores básicos de la economía cubana, especialmente en la minería, los servicios financieras, energía y defensa. Cualquier persona o empresa que desarrolle actividades en ellos o haga negocios con el régimen de Cuba sufrirá el bloqueo total de sus activos en Estados Unidos. Y si un banco de otro país facilita una “transacción significativa” a alguno de los afectados, afrontará la congelación de sus cuentas en Wall Street o la prohibición de operar en dólares, entre otros castigos.
La orden ejecutiva va mucho más allá que hasta ahora. No solo castiga a los miembros del Gobierno cubano, sino también a empresarios, funcionarios o individuos de cualquier nivel que participen en las actividades sancionadas: es una medida que extiende las penalizaciones potencialmente a un buen porcentaje de la población cubana. Los familiares de los castigados también se verán afectados.
Quienes se vean incluidos en esos criterios tampoco podrán viajar a Estados Unidos, salvo si el secretario de Estado, Marco Rubio, dictamina que su presencia sería necesaria para los intereses nacionales de Estados Unidos.
Las sanciones entrarán en vigor de inmediato, “debido a la capacidad de transferir fondos o activos de manera instantánea, que según la Administración de Trump permitiría evadirlas en caso de que hubiera existido una notificación previa.
Las medidas se han dado a conocer en paralelo con una nueva andanada de sanciones de Estados Unidos contra Irán, cuando Teherán ha presentado su tercera propuesta para poner fin a la guerra, y contra el comercio entre el régimen teocrático y China.
En varias ocasiones, Trump ha sugerido que una vez haya concluido la guerra en Irán —para la que no se avista aún el fin— pondrá la mirada en Cuba, de cuyo régimen ha asegurado una y otra vez que está en las últimas económicamente y a punto de caer. El Gobierno estadounidense mantiene contactos con representantes de La Habana y en varias ocasiones ha insinuado, con Marco Rubio -hijo de inmigrantes cubanos- al frente, que se plantea un cambio de régimen en la isla.
La orden ejecutiva despertó la alegría de varios congresistas republicanos de origen cubano en Florida. La legisladora María Elvira Salazar ha escrito en la red social X: “Elogio a la Administración de Trump por tomar medidas decisivas y ampliar las sanciones contra esta dictadura. La era de la política de apaciguamiento ha terminado: no permitiremos que un régimen alineado con nuestros enemigos opere a solo 150 kilómetros de nuestras costas”.







































