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RED DE REDES
Columna

El día en que una IA haga el trabajo de Carlos Boyero

Una crítica del último videojuego de ‘Resident Evil’ hecha con inteligencia artificial se cuela en el mayor agregador del mundo y provoca un escándalo

Un mometo del juego 'Resident Evil Requiem'.

Lo que se supone que va a pasar parece que está cada vez más cerca de que pase. El pasado 27 llegó al mercado Resident Evil Requiem, la última entrega de la saga de zombis más famosa de los videojuegos. El juego es estupendo, con una primera mitad survival horror en un tenebroso hospital en el que los monstruos quieren darnos caza, y una segunda mitad con una acción más desenfrenada en un entorno urbano repleto de muertos vivientes.

El agregador de notas Metacritic (la página web más influyente en el mundo de los videojuegos) lo sitúa, con un 88 sobre 100, como uno de los mejores lanzamientos de lo que va de año. Lo interesante es que una de las críticas usadas para calcular la nota media del juego era la reseña de la página británica VideoGamer, que califica al juego con un 9 de 10 (un 90 sobre 100, vaya). Desde hace poco, VideoGamer pertenece a la agencia de SEO de apuestas Clickout, que (lo cuenta con mucho tino el imprescindible medio especializado en juegos Kotaku) decidió desde el año pasado ir sustituyendo poco a poco al personal humano por inteligencias artificiales. Como la crítica parecía demasiado mecánica e impersonal, los lectores de Metacritic indagaron y descubrieron que el analista (en teoría Brian Merrygold, un supuesto experto en apuestas deportivas) no existía. Resulta que era una IA. El escándalo ha sido sonado en las redes y entre la comunidad gamer.

Metacritic ha hecho acto de contrición, eliminado la reseña en cuestión y, tras una investigación, borrado “otro puñado de reseñas de VideoGamer de 2026”, según Marc Doyle, cofundador del agregador. Pero pasar, ha pasado: una crítica hecha por una IA ha pasado los filtros y se ha metido en la web más influyente del mundo de los videojuegos, y solo las pesquisas de los lectores han revelado el fraude. ¿Lo mejor de todo? Lo mejor de todo es el choteo: “Puedes confiar en VideoGamer. Nuestro equipo de expertos en videojuegos pasa horas probando y analizando los últimos títulos para asegurarse de que estás leyendo la guía más completa posible. Ten la seguridad de que todas las imágenes y consejos son únicos y originales”, dice con aplomo la web al comienzo de la crítica.

Seamos claros: la inteligencia artificial es una (innegable) revolución tecnológica y una (casi inevitable) burbuja bursátil, pero la más atinada profecía sobre la IA es esa que dice que será una revolución, sobre todo, laboral. El viernes Jack Dorsey, fundador de Twitter, anunció su intención de despedir al 40% de la plantilla de Block —la empresa de pagos digitales que creó tras lanzar la famosa red social—. La decisión no responde a problemas financieros ni a una falta de crecimiento sino, sencillamente, a su convicción personal de que las IA son lo suficientemente productivas para reemplazar a los trabajadores humanos. ¿La reacción de los mercados? La empresa se disparó un 20% en Bolsa, lo que demuestra el hambre que tienen los inversores por empresas con menos empleados. Es de prever una cascada de noticias similares durante los próximos meses en empresas tan enfocadas a lo digital como Block pero, ¿puede la IA sustituir algo tan genuinamente humano como una crítica? ¿Puede llegar a hacer el trabajo de, digamos, un Carlos Boyero?

“Hoy, las máquinas podrían relevarnos en tareas complejas y creativas, ocupaciones que antes considerábamos coto privado de nuestra inteligencia”, señala Marcos Alonso en su reciente e imprescindible ensayo Platón contra las máquinas (Alianza Editorial): “Algunos sostienen que nuestro futuro no es ser escritores, sino una mezcla de generadores de prompts y editores. Esta postura parece algo exagerada, pero tampoco podemos descartarla por completo”, desliza. Veremos. Al menos, gracias a que la noticia de VideoGamer involucra a la franquicia Resident Evil, podemos hacer una metáfora que viene que ni al pelo: las IA avanzan hacia nosotros como si fueran un ejército de muertos vivientes, lenta pero inexorablemente. A Boyero no suelen gustarle las películas de zombis. A ver qué le parece esta.

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