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Cartas al Director

Cuidar a los trabajadores sanitarios

Las lectoras y los lectores escriben sobre los profesionales de la salud, la atención en el Consulado de Nueva York, los problemas del tren en Galicia y los ataques al feminismo

Dos trabajadores sanitarios llevan una camilla cerca de la entrada general del Hospital La Paz, en Madrid. Andrea Comas

Cuando hablamos de humanización del sistema sanitario, solemos pensar de forma inmediata en los pacientes. Sin embargo, esa mirada resulta incompleta si no incluye también a los profesionales que lo hacemos posible. Quienes trabajamos en sanidad, afrontamos a diario una enorme carga asistencial, emocional y de responsabilidad, que con frecuencia pasa desapercibida. Una organización comprometida con la humanización debe cuidar también de sus profesionales y de sus equipos: crear entornos de trabajo saludables, escuchar activamente, reconocer el esfuerzo y ofrecer apoyo real. No se trata solo de bienestar laboral sino de coherencia. Resulta difícil pedir empatía, compromiso y excelencia a unos profesionales que no se sienten acompañados por su propia institución. Cuidar a los trabajadores sanitarios supone una inversión directa en la calidad de la atención. Solo con profesionales cuidados es posible ofrecer una atención verdaderamente humana. Para humanizar el sistema sanitario desde dentro, hace falta algo más que pintar las paredes de colores.

Jesús del Río Moro. Valladolid

Sin cita en el consulado

Desisto. Llevo seis meses buscando una cita en el Consulado español de Nueva York para renovarle a mi hijo pequeño, menor de edad, su pasaporte, que caduca en abril. El sistema nunca tiene citas, a veces durante semanas, y cuando sacan alguna aleatoriamente, no suelen dejar margen de maniobra; o directamente son impracticables. El consulado me pide paciencia y dice que no puede hacer nada y que siga esperando. Me pregunto: ¿para qué sirve estar apuntado en el consulado? No solo los ciudadanos tenemos obligaciones; también las instituciones. Desisto.

Óscar Martín del Canto. West Hartford (Connecticut)

Penurias del tren

A diferencia de lo que muestran los medios informativos, no todos vivimos o pertenecemos a aquellas grandes ciudades o áreas metropolitanas conectadas y que salen en las noticias cuando el transporte público falla. Hoy, en Galicia los trenes regionales no funcionaban: nos acercan en minibús desde la estación, sin pantallas, sin baños, sin megafonía, sin atención al cliente, a la ciudad cercana, y allí cogemos un tren a Vigo, que nos esperan. El tren va tarde, el minibús más, y el tren se va dos minutos antes. No pasa nada; esperad una hora más y montaos en el siguiente. A los trenes de Barcelona y Madrid sí se les espera, pero por qué esperar a los de pueblo. Que se compren un coche. Que se muden a Madrid.

Vanesa Somoza González. Boiro (A Coruña)

Miedo

La incertidumbre sobre lo que podría ser mi futuro me mantiene despierta. Resulta irónico y profundamente triste pensar en todo por lo que lucharon tantas mujeres, las que murieron y sufrieron para que hoy tengamos unos derechos que creemos inalienables. Escuchar a mujeres atacar esos mismos derechos me desconcierta: estudian, trabajan, votan y disfrutan de libertades conquistadas con sangre. El dinero y el poder parecen imponerse, y la justicia a veces actúa con excepciones. Pero si algo enseña la historia es claro: los derechos que se defienden con valentía jamás desaparecen sin resistencia.

Emma Palmés Doménech. Las Palmas de Gran Canaria

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