Guardiola asume ahora en una entrevista el discurso más duro de la ultraderecha: “El feminismo que defiendo es el de Vox”
La presidenta en funciones de Extremadura confirma que quiere al partido de Abascal en el Ejecutivo autonómico: “Quiero que sea mi socio de gobierno”


María Guardiola se disfrazó el pasado sábado de Isabel La Católica en los carnavales de Badajoz. “Voy con mis conquistadores a descubrir nuevos mundos”, dijo. 48 horas después, ha concedido una entrevista a Okdiario con unos titulares muy contundentes:
—El feminismo que defiendo es el feminismo que defiende Vox.
Es más, confirma que quiere a Vox dentro del Ejecutivo autonómico y con una de las exigencias de la formación de Santiago Abascal asumida por completo. “Hombre, si mi feminismo fuera el feminismo de la señora Montero, que lo que le interesa es sacar violadores a la calle, pues entiendo que pudiera ser un escollo. Pero el feminismo que defiendo, estoy convencida, es el feminismo que defiende VOX”.
Esta entrevista llega, también, seis días después de que atendiera a los medios de comunicación en la Asamblea de Extremadura de Mérida.
“Lo que no puede ser”, observó entonces, “es que el Partido Popular, que ha ganado las elecciones con un 43% de los votos, tenga que travestirse de Vox, no lo podemos hacer”. El secretario general de la formación ultra, Ignacio Garriga, salió de inmediato: “No se tiene que travestir de Vox, ya estamos acostumbrados a que se disfrace del PSOE. Tiene que respetar a los votantes de Vox”.
Este lunes, incluso, Guardiola ya no habla de “extrema derecha” para referirse a la formación de Abascal.
―¿Considera que Vox es un partido de extrema derecha?
―El partido de extrema derecha que tenemos en nuestro país es el separatismo catalán que desprecia y odia a los españoles.
―Por tanto, ¿no interpreta que pactar con Vox sea blanquear a la extrema derecha como dice la izquierda?
―Para nada.
La entrevista de Guardiola llega, también, cuatro días después de que EL PAÍS publicara que altos cargos del PP en la región asumen en privado una repetición electoral ante las exigencias de Vox. Vox, según fuentes del PP, exige entrar en el Gobierno de Extremadura con cuatro consejerías: Economía, Agricultura, Interior e Industria, la vicepresidencia primera y el cumplimiento de su programa electoral al completo.
Los populares consideran que esto es inasumible. Es más, la tensión entre ambas formaciones —con duros reproches en redes sociales entre diputados del PP e incluso del secretario general de los populares en la región, Abel Bautista, y el líder de Vox en Extremadura, Óscar Fernández Calle— había sido altísima, sobre todo la última semana. “A ver si se entiende. No vamos a dar ni un solo paso atrás”, escribió Calle el pasado 9 de febrero en X. “Dejad de engañar a la gente”, respondió Bautista también en esa red social.
Este lunes, Guardiola trata de calmar las aguas. Reivindica un nuevo acuerdo con la formación ultra sin premisas. “En ningún caso me avergüenzo de pactar con Vox; lo que quiero es poder trabajar de su mano [...] Las horas del reloj están dedicadas en su totalidad a que este acuerdo sea posible y, cuanto antes, mejor. Extremadura no puede esperar”.
Y todo, pese a que ella misma pidió la abstención al PSOE la semana pasada para alcanzar la presidencia, pero este lunes ya descarta esa vía. “En ningún caso voy a retroceder ni voy a aplicar las políticas sanchistas que tantísimo daño han hecho a Extremadura”.
Una frase calcada a la que pedía Vox la pasada semana. “La señora Guardiola”, dijo la portavoz en el Congreso de Abascal, Pepa Millán, “no está entendiendo qué es lo que han demandado los extremeños. Los extremeños no solamente han demandado orillar al Partido Socialista: han pedido una alternativa real”.
La realidad es que el calendario electoral no entiende de negociaciones. El 3 de marzo Guardiola se someterá a la primera sesión de investidura. Para esta jornada bastaría con una abstención de la formación de Abascal, que cuenta con 11 diputados, seis más que en 2023. Sin embargo, ya hay cargos populares que apuntan también a una segunda negativa en la segunda sesión a tenor de los últimos mensajes y reuniones.
No es verdad. Rotundamente no.
— María Guardiola (@MGuardiolaM) February 11, 2026
Para filtrar eso, que no se corresponde con la realidad, publicaríamos los documentos completos, teniendo en cuenta que la semana pasada autorizaste públicamente que los enseñáramos. Aún así no lo hemos hecho, porque entendemos que no aporta al… https://t.co/gcGSGb3Ffo
De confirmarse esa negativa, se abriría entonces un periodo de dos meses, hasta el 3 de mayo, donde se podrán celebrar distintos plenos de investidura, sin límite. Las negociaciones ahora mismo están encalladas. Desde el 22 de diciembre hasta ahora se han celebrado tres reuniones entre ambas formaciones. Guardiola hizo una llamada el pasado viernes a Fernández Calle para retomar el contacto, pero no han trascendido más novedades. “Estamos en proceso de fijar la fecha de la próxima reunión para acercar posturas”, ha dicho este lunes. “Quiero conocer cuáles son los escollos de este posible acuerdo para salvarlos”. De momento, Guardiola ya ha asumido los postulados más duros de Vox.
En el documento de 200 páginas que envió la formación de Abascal y que propició el adelanto electoral el pasado 21 de diciembre tras no llegar a un acuerdo, Vox exige derogar la ley LGTBI de Extremadura, que se aprobó con el Gobierno de José Antonio Monago (PP) en el año 2015, y eliminar las subvenciones a políticas de género.
Estos giros de guion de Guardiola con la formación de Abascal se asemejan mucho a las negociaciones vividas durante el acuerdo de Gobierno de 2023. Parece que ha pasado un siglo, pero fue el 20 de junio de hace tres años cuando, nada nerviosa, la presidenta popular miraba con el rabillo del ojo el discurso de nueve minutos que tenía colocado sobre el atril en la sala de prensa de piedra de la Asamblea de Extremadura:
—Yo solamente tengo mi palabra y mi trabajo.
Y siguió. “Yo no voy a regalar consejerías. [...] Iremos a elecciones, si hay que ir. [...] Yo no puedo dejar entrar en mi Gobierno a aquellos que niegan la violencia machista, a quienes usan el trazo gordo, a quienes están deshumanizando a los inmigrantes y a quienes despliegan una lona y tiran a una papelera la bandera LGTBI [...] He hecho todo lo que estaba en mi mano. Mi promesa y mi tierra no son moneda de cambio de nada. Muchas gracias”.
Ningún miembro del PP, ni autonómico ni nacional, se había mostrado con tanta fiereza contra Vox. Guardiola estaba convencida. Firme a su palabra, despachó así el turno de preguntas:
―¿En ningún caso Vox entraría en un Gobierno de María Guardiola?
―No. No se pueden utilizar las instituciones para ideologizar.
Siete días después, sin embargo, estaba sentada en un despacho de abogados fuera de Extremadura junto a su fiel escudero y número dos del partido en la región, Abel Bautista, y el entonces líder de Vox en Extremadura, Ángel Pelayo Gordillo. Todos firmaron un acuerdo de 60 puntos que se materializó con el apoyo de los cinco diputados que obtuvo entonces Santiago Abascal y que supuso la proclamación de Guardiola como la primera mujer presidenta de Extremadura.
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