Ir al contenido
_
_
_
_
editorial

Caos intolerable

La tragedia en un tren de Rodalies revela con crudeza de qué forma el deterioro ferroviario condiciona la actividad en Barcelona

El accidente de un tren de Rodalies de la noche del martes en Gelida (Barcelona), además de provocar la muerte de un maquinista en prácticas y 37 heridos, ha revelado con toda la crudeza el intolerable deterioro de esta infraestructura tras años de desinversión y falta de mantenimiento, una situación denunciada reiteradamente por autoridades y usuarios. Un muro de contención de la autopista AP-7 se precipitó encima de la vía por la que circulaba el tren, cuya cabina quedó destrozada. La suspensión total del servicio obligada por el accidente dejó el área metropolitana de Barcelona prácticamente paralizada. Tuvo que ocurrir una desgracia así para que se viera de forma ineludible de que manera el servicio de cercanías barcelonés es una infraestructura crítica y cómo su deterioro afecta a la segunda ciudad más grande de España.

El miércoles por la noche seguían inutilizados por completo los servicios de Rodalies y Regionales sin ni siquiera un plan de transporte alternativo para las 400.000 personas que cada día utilizan estos trenes. Y por si la situación no fuera suficientemente grave se le añadió la necesidad de cortar un sentido de la autopista AP-7, la principal arteria de Cataluña, por temor a un hundimiento más grave, lo que provocó un importante caos circulatorio que puede durar días. Esta mañana, los trenes seguían sin circular y el caos se agravaba. Sin previo aviso, los maquinistas no están trabajando alegando que no se garantizan las condiciones de seguridad en las vías.

Las autoridades han culpado a la intensa lluvia de los últimos días de lo ocurrido. Pero no es aceptable que un muro de contención de la autopista que vertebra Cataluña y gran parte de España pudiera ceder por las lluvias de unos 100 litros por metro cuadrado caídos a lo largo de la última semana. El incidente obliga a una importante revisión de toda la infraestructura para ver si el mantenimiento que se ha hecho de la misma ha sido el correcto y estudiar medidas para que no vuelva a pasar. La misma tarde del descarrilamiento de Gelida otro tren de Rodalies descarriló parcialmente en la línea R1, también supuestamente por unas rocas caídas en la vía por las lluvias.

Más allá de la desgracia y las casualidades, Adif, de quien depende Rodalies, no puede obviar el larguísimo historial de incidencias técnicas que arrastra la red en Cataluña. El debate debe alejarse de la politización estéril en la que cayó durante los años del procés. La provincia de Barcelona tiene seis millones de habitantes y un PIB equivalente al de un país mediano, aparte de ser la imagen de España para millones de turistas, estudiantes y trabajadores extranjeros. No puede verse constreñida por una infraestructura regional deteriorada durante décadas a la vista de todos.

El Ministerio de Transportes está ejecutando mejoras en la red ferroviaria de Cataluña por valor de unos 600 millones anuales. Sin embargo, el retraso acumulado es tal que solo podrá recuperarse si esta inversión se mantiene en el tiempo y se ejecuta de forma pactada con todas las administraciones. La sensación de caos que tienen estos días los ciudadanos de Barcelona se acentúa por la coincidencia con la tragedia del AVE en Córdoba. En cuanto se recupere la infraestructura, se tiene que ejecutar el calendario de obras pendientes en Rodalies y los usuarios tienen que verlo. No se trata de conseguir solo infraestructuras fiables, sino también que se restaure la confianza de los ciudadanos.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_