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Nuestro trumpismo tiene una cita para ti

La manifestación convocada para el próximo día 21 pretende imponer un relato iliberal para deslegitimar al poder ejecutivo en la calle y naturalizar el pacto salvador entre el PP y Vox

El entonces presidente del PP, Pablo Casado, junto al entonces presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, durante la concentración de la plaza de Colón en Madrid en 2019.
El entonces presidente del PP, Pablo Casado, junto al entonces presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, durante la concentración de la plaza de Colón en Madrid en 2019.PP

Será el próximo 21 de enero. Ese día el entramado asociativo que sustenta la ofensiva del trumpismo local ha convocado una manifestación cuya pretensión es la imposición de un relato iliberal con un doble propósito: la deslegitimación en la calle del poder ejecutivo al describir la acción de gobierno como “un golpe contra la democracia” y, por consiguiente, la consolidación de un marco catastrofista cuyo objetivo es la naturalización del pacto salvador entre el Partido Popular y el nacionalpopulismo de Vox toda vez que estaríamos ante una emergencia nacional. Se nota, se siente. Precisamente por ello los convocantes querían celebrar la manifestación en Colón. Porque, en palabras de Rosa Díez —impulsora de Unión 78—, esa plaza ya es un símbolo. Desde el 2019 claro que lo es. Lo es de un renovado nacionalismo ultra que explica las acciones encaminadas a resolver la crisis secesionista de 2017 —el diálogo institucional primero, después los indultos— como una traición patriótica. Al imponer esa interpretación, tanto en su versión burda como en su versión soft, azuza “un populismo ultrarrepresivo, simplista y visceral”, para decirlo con el socrático José María Mena, que se presenta como salvaguarda del espíritu de la Transición cuando, en realidad, lo que oculta es el intento de fagocitación de aquel momento reconciliador por parte del reaccionarismo clásico español.

Esta deriva la evidencia la actividad desarrollada por algunas entidades convocantes de la manifestación. Ya no son una anécdota. Empecemos por un caso extremo, casi paródico: Resiste España. Se autodefine como “milicia cívica” y, aunque se presenta como una asociación apartidista, su impulsor afirmó que “tienen muchísimas similitudes” con Vox. Una de sus acciones pioneras la desarrollaron durante la pandemia. Fue una marcha hasta las puertas de La Moncloa. Como forma de protesta cantaron La muerte no es el final, canción compuesta en 1981 por un sacerdote y que fue elegida para honrar las víctimas de las Fuerzas Armadas. En otros vídeos puede verse cuál es el uniforme que utilizan cuando corren por las calles —el líder siempre lleva la bandera—, los gritos que lanzan o la actitud con la que proclaman “¡Viva España!”. Los vasos comunicantes con la ideología de otras asociaciones convocantes es inequívoco. Con la que impulsa Jaime Mayor Oreja, por ejemplo. Es puro esencialismo. “España es una gran nación, con una historia milenaria y una cultura común de extraordinario valor y riqueza, que va más allá de las diferentes normas constitucionales que ha tenido el país durante su historia”. En noviembre de 2021, en el acto de lanzamiento de Neos, el ministro lo dijo sin muchos matices: España está inmersa en un “suicido histórico”.

Para los abanderados de este nacionalismo agónico, su día a día es un sinvivir noventayochista. Lo suscribieron en una declaración reciente, al advertir de “la magnitud del desastre que se cierne sobre la Nación”. Según Mariano Gomà —presidente del Foro España Cívica— “nos debería doler profundamente España” porque los integrantes del actual Gobierno “pretenden hacer de nuestro país una dictadura bolivariana”. No menos angustiada es la mirada sobre el presente que proyecta el Foro Libertad y Alternativa, bien conectado con Venezuela y que por supuesto también combate la Leyenda Negra. “La acción de un Gobierno constituido por fuerzas que, con el apoyo explícito de separatistas y filo-terroristas, aspiran a demoler la obra de la Transición democrática para transformar nuestra Nación en una sociedad colectivizada, totalitaria, fragmentada”. Esta última fundación se constituyó en septiembre de 2021 y la preside Alejo Vidal-Quadras —uno de los fundadores de Vox—. Otra de las asociaciones convocantes es la ya citada España 78, creada con motivo de la concesión de los indultos. Hace pocas semanas, a propósito de la discutible reforma del Código Penal, algunos de sus integrantes participaron en un video donde elaboran una teleología catastrófica. Uno lo mira y entra en pánico. Porque está en marcha la desaparición de España y Pedro Sánchez está situado “a la cabeza del golpe de Estado en Cataluña”.

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Sobre la firma

Jordi Amat

Filólogo y escritor. Ha estudiado la reconstrucción de la cultura democrática catalana y española. Sus últimos libros son la novela 'El hijo del chófer' y la biografía 'Vencer el miedo. Vida de Gabriel Ferrater' (Tusquets). Ejerce la crítica literaria en 'Babelia' y coordina 'Quadern', el suplemento cultural de la edición catalana de EL PAÍS.

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