EDITORIAL
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Optimismo inmobiliario

El sector se recupera pero no hay que olvidar las lecciones de la crisis de 2008

Anuncios de pisos y casas en venta y alquiler en el escaparate de una inmobiliaria en Madrid.
Anuncios de pisos y casas en venta y alquiler en el escaparate de una inmobiliaria en Madrid.Zipi / EFE

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El sector inmobiliario en España emite señales de recuperación tras el parón provocado por la pandemia. En junio pasado se firmaron 64.877 ventas de pisos, según los datos del Consejo General del Notariado. Se trata del mejor dato mensual de la última década. El crecimiento es muy significativo (70%) sobre el mismo mes de 2020, cuando la covid-19 congeló el mercado, pero también supone un salto considerable (41%) respecto a junio de 2019. La previsión de los expertos es que la tendencia de mejora continúe en los próximos meses.

Hay varios factores que explican el resurgir del ladrillo. El primero es una mayor confianza en el futuro económico. España creció un 2,8% trimestral entre abril y junio de 2021, un rebote que se ha trasladado al mercado laboral, como reveló la encuesta de población activa. A este mayor optimismo se suma la gran cantidad de ahorro acumulado por las familias desde marzo del año pasado, cuando se decretó el estado de alarma. La incertidumbre y las restricciones redujeron el consumo y dispararon el colchón de los ahorros hasta el 14,8% de la renta disponible al cierre de 2020, el dato más alto de la serie histórica.

Además, la financiación sigue siendo muy barata. El Banco Central Europeo mantiene su estrategia de tipos de interés ultrabajos para apuntalar la recuperación y eso tiene un reflejo automático en el euríbor a 12 meses, la principal referencia hipotecaria, que sigue en terreno negativo. Por su parte, los bancos vuelven a prestar. En junio de este año, los préstamos hipotecarios subieron un 87,8% en tasa interanual, sumando casi 35.000 contratos. A este cóctel que incentiva un mayor apetito por la compra de casas hay que añadir un último factor de corte psicológico vinculado a los confinamientos: muchas personas se han dado cuenta de las carencias de sus pisos y desean un cambio.

El aumento de compra de viviendas ha sido generalizado en todas las comunidades autónomas, aunque destacan los casos de Canarias y la Comunidad Valenciana gracias a las operaciones vinculadas a las segundas residencias. El avance de la vacunación ha espoleado las decisiones de los inversores, tanto nacionales como internacionales, en las zonas de sol y la playa. La mayor demanda también se empieza a notar en los precios de los inmuebles que el pasado mes de junio subieron un 2,3%, el primer rebote después de meses donde las valoraciones apenas sufrían cambios o incluso bajaban.

La recuperación inmobiliaria es una buena noticia. Está respaldada por hechos objetivos como un mejor entorno económico, los avances en la lucha contra el coronavirus y las facilidades de financiación. El sector simplemente se está normalizando tras el shock provocado por la pandemia. Sin embargo, para que esa recuperación sea sana y sostenible conviene que todos los actores de este mercado (familias, bancos, tasadores y supervisores) tengan muy presentes las lecciones que dejó la burbuja financiera que estalló en 2008. Entonces cayeron algunos de los grandes mitos económicos de este país: que el precio de los pisos nunca podía bajar y que la salud del sistema financiero era inquebrantable.

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