Columna
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Los ojos de la verdad

Los escritores americanos han hablado durante esta campaña electoral con una sinceridad y una falta de cinismo encomiable

Siri Hustvedt el abril pasado en Barcelona.
Siri Hustvedt el abril pasado en Barcelona.NurPhoto

Trump, el hombre desatado, había advertido que se negaría a aceptar una derrota. No hay motivo entonces para la extrañeza: el presidente venía propagando en Twitter la idea de que sus enemigos querían derrotarlo a través del voto fraudulento. Le salía a cuenta sembrar la duda sobre el recuento porque los votantes demócratas, más comprometidos contra la pandemia, optarían por votar desde casa. También aquí, si se dieran unas elecciones en estas circunstancias, muchos preferiríamos el voto por correo. Aunque, visto lo visto, tanto el alcalde de Madrid como su inefable presidenta aconsejarían lo ...

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