Columna
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Viejos dilemas

Por muy lujosa que fuera, las veces que he estado de visita en una residencia de ancianos, no he visto el momento de irme

Un hombre charla con su madre, ingresada en una residencia de ancianos de Valencia.
Un hombre charla con su madre, ingresada en una residencia de ancianos de Valencia.Monica Torres

No tuve la suerte o la desgracia de tener que ingresar ni a mi padre ni a mi madre en una residencia. Digo suerte porque eso significaría que podrían seguir vivos. Digo desgracia porque decidirlo me hubiera planteado un terrible dilema. No dio tiempo. Murieron antes y, muertos los viejos, se acabó el problema. Obsérveseme el desapego y la soberbia. El desapego es porque de eso hace el tiempo suficiente para no mojar el teclado con mis lágrimas. La soberbia, porque hablo de mí y no de ellos. Yo, mí, me, conmigo. Egoísta soy un rato, pero en esto no creo errar el tiro si amplío el punto de mira....

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