¿Es saludable el desayuno que come tu hijo?

Idear a diario menús para los más pequeños, entre el estrés, el cansancio y las prisas, provoca que los padres recurran a lo más práctico y menos recomendable

Un niño come fruta en la cocina.
Un niño come fruta en la cocina.Philippe Degroote (Getty Images)

En España está bastante instaurada la dinámica del desayuno en los niños, lo cual conlleva para muchas familias un verdadero quebradero de cabeza. Idear a diario menús para los más pequeños, entre el estrés, el cansancio y las prisas, provoca que los padres recurran a lo más práctico y menos recomendable. “Generalmente por falta de tiempo, los progenitores no encuentran los platos más apropiados y saludables para sus hijos”, destaca Sara Muñoz Martínez, dietista-nutricionista.

Según la Organización Mundial para la Salud (OMS), muchos de los azúcares de alimentos procesados se encuentran en productos que no se clasifican en la categoría de dulces. Incluso estudios señalan que no desayunar podría asociarse a la obesidad o aumento de peso. “En ocasiones, para el desayuno los padres optan por menús rápidos dejando de lado la creatividad. Esto suele significar hacer uso de alimentos ultraprocesados, como atrayentes galletas cargadas de chocolate y cereales bañados en ingentes cantidades de azúcar que a la larga conllevan sobrepeso u obesidad, entre otras enfermedades”, añade la nutricionista.

Especialistas en nutrición opinan que es importante lograr que el desayuno se convierta en hábito en los niños, que lo hagan generalmente a la misma hora y que vean en sus padres al perfecto ejemplo para alcanzarlo. Muñoz Martínez revela que en su consulta se encuentra con familias que aseguran darles a sus hijos productos envasados, ya que consideran que los niños pueden “permitirse” comerlos. Ante esta afirmación la profesional asegura no ser una solución acertada, porque los menores que se encuentran en edad de crecimiento y desarrollo “deben alimentarse, sin vacilación alguna, de forma saludable”.

Muchos padres temen que sus hijos no coman determinadas cantidades de alimentos y piensan que no resulta el modo correcto de proceder. Sin embargo, la experta manifiesta que debe respetarse el hambre fisiológica de los niños. “Cada uno tiene unas necesidades y requerimientos energéticos, no comparables a los de otros o a los nuestros propios como adultos”, señala la también experta en nutrición digestiva y genética.

“Los más pequeños tienen la valiosa capacidad de modular el volumen de alimentos que toman, algo que no conviene interferir con imposiciones o con comida insana. Es importante entender que este comerá en función de lo que tenga que crecer”, relata la nutricionista. Para la profesional resulta sustancial en los padres escuchar este tipo de señales, de lo contrario, “se está incitando a los niños a comer más o a terminarse el plato y estos, se acostumbrarán a comer más cantidades de las que realmente precisan, algo que a largo plazo puede causar serios problemas en los menores”.

Ideas de desayunos sencillos y saludables

Sara Muñoz Martínez subraya que debe priorizarse la “comida real” y grasas saludables como es el caso de: las frutas, las verduras, los cereales y semillas, los lácteos, los frutos secos o el aguacate, aceite o huevo. Del mismo modo, selecciona un listado de ideas apetecibles y al mismo tiempo saludables, para desayunos, que incluso pueden aprovecharse en las meriendas de los niños.

  • Zanahorias y tomates cherry con hummus o guacamole.
  • Tostada integral con aceite de oliva virgen extra y queso de untar/ huevo duro/anchoas.
  • Tortitas de avena y plátano.
  • Plátano a la plancha con chocolate >85%.
  • Fruta y crema de frutos secos y/o chocolate >85%.
  • Yogur con fruta y frutos secos.
  • Bollito en taza al micro sin azúcar (avena, plátano, huevo, bicarbonato o levadura, chocolate del >85%, cacao puro).
  • Enrollado de salmón ahumado, espinacas y aguacate.
  • Bizcocho Banana Bread (pan de plátano) sin azúcar.
  • Muesli.
  • Porridge (gachas) de avena con plátano.
  • Galletas de sésamo y parmesano.

Como última sugerencia, la especialista en nutrición digestiva y genética, sostiene que una buena organización con la creación del menú semanal puede suponer una útil herramienta para alcanzar el objetivo de proporcionar una alimentación lo más beneficiosa y nutritiva en el niño.

Los padres quieren que sus hijos tras dormir sus ocho a 10 horas por la noche, obtengan los nutrientes necesarios a partir de una primera comida completa, para tener la suficiente energía y nivel de glucosa y, afrontar el despertar temprano, y las actividades escolares y extraescolares. “La mayoría de padres si se les pregunta si creen imprescindible que los niños desayunen, responderán sin titubear, que sí”, expresa Ana Sirvent Gisbert, dietista-nutricionista y directora de Well Nutrición Online. No obstante, la profesional apunta que hay menores, que al igual que cualquier adulto, pueden despertarse muy temprano, sin hambre y verse condicionados por un tiempo determinado en el que se les intenta convencer con opciones más sabrosas y aumentadas en calorías para que no las rechacen.

Ante esto, Sirvent Gisbert recalca que una opción a sopesar y tener presente determinados momentos es, esperar a que los niños tengan hambre (es que muchos a las 10-11 de la mañana ya tienen apetencia) y, en ese momento, ofrecerles alimentos saludables, “respetando así el hambre y la saciedad en los tiempos de cada uno”.

Cada familia debe conocer las normas y proceder de cada colegio. En algunos centros educativos se permite preparar almuerzos a los niños, sin necesidad de insistir en el desayuno. “Es una buena posibilidad. Habría que rehuir de aquellos productos destinados a los más pequeños que se catalogan como sugerencias de almuerzo y no son nada nutritivas”, sugiere Sirvent Gisbert, quien especifica que los bocadillos y sándwiches de pan integral rellenos de queso con hummus, tomate, aguacate o atún, son ideas óptimas, lo mismo que la tortilla o la fruta fresca, troceada o preparada en batido.

La directora de Well Nutrición Online, recomienda no abusar de bebidas preparadas y azucaradas. “Los zumos del supermercado suelen ser un must, del mismo modo que los batidos de cacao. En lugar de esto, los niños pueden llevar una botella de agua o un brik de leche normal en formato pequeño sin necesidad de que sea destinado la población infantil, porque no aporta nada que no pueda contener un lácteo de forma simple o con otro alimento”, remarca Sirvent Gisbert.

Puedes seguir De mamas & de papas en Facebook, Twitter o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter quincenal.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS