Bebés al agua: un familiar al lado, incorporar juegos y otras claves para que aprendan a nadar

En la época estival las piscinas se convierten en el entorno ideal para que el niño explore su cuerpo, potenciando no solo su desarrollo motor sino también el socioemocional

Un padre en la piscina con su bebé.
Un padre en la piscina con su bebé.Johner Images (Getty Images)

Estamos en verano. Tiempo de calor y de piscinas en las que refrescarse. Las instalaciones municipales, pero también aquellas que se encuentran en el interior de algunas urbanizaciones, acogen a bañistas de todas las edades para ofrecerles un lugar donde practicar la natación, rebajar la sensación de calor y relacionarse y disfrutar con amigos y familiares. Entre la población que hace uso de las piscinas también están los más pequeños de la familia, bebés a los que sus padres y madres intentan familiarizar con el nuevo elemento. Sus reacciones al introducirlos en el agua son diversas: algunos gruñen, otros lloran, pero también los hay que parecen sentirse cómodos e intentan jugar con el líquido.

Susana Aznar Laín, profesora titular de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Castilla-La Mancha y directora del Grupo de Investigación para la Promoción de la Actividad Física y la Salud (PAFS), señala que no existe una edad idónea para empezar a practicar la actividad acuática con los bebés: “¡Cuánto antes, mejor! En el caso de los bebés, hay que familiarizarles con el medio acuático, favorecer que disfrute de este medio y que se encuentre relajado en él”.

Se aconseja que las primeras experiencias en edades tan tempranas tengan lugar con un vínculo de confianza. Es decir, con una persona cercana que les genere seguridad, a la que, no obstante, puede sumarse alguien más con estudios en ciencias del deporte. Según la directora del Grupo de Investigación PAFS, “si el bebé asocia dejar de estar con su padre o madre para ir al medio acuático la experiencia podría ser integrada con rechazo. Al mismo tiempo, esta actividad debe estar planificada y guiada por expertos, de manera que lo ideal es el híbrido, progenitores con expertos en ciencias del deporte. Además, puede reforzarse al repetir ejercicios solamente con los progenitores, una vez aprendidos”.

La natación está considerada por los especialistas como un ejercicio físico muy completo. Esto se debe, en opinión de Julio Álvarez Pitti, jefe clínico de la Unidad contra la Obesidad y el Riesgo Cardiovascular del Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Valencia, a que su práctica mejora varios de los componentes de la condición física: “Por un lado, la natación se considera un ejercicio aeróbico (que mejora la condición física cardio-respiratoria), siempre que se practique con una intensidad moderada-alta, tal como recomienda la Organización Mundial de la Salud”.

“El ejercicio en el agua también puede proporcionar resistencia”, prosigue el también coordinador del Comité de Promoción de la Salud de la AEP, “lo que puede ayudar a desarrollar los músculos y la fuerza (condición física muscular). Además, mejora otros componentes de la condición física como son la flexibilidad y la coordinación corporal”. Estos factores, estudiados en diversos estudios científicos, demuestran que “aquellos niños que practican natación desde edades tempranas de la vida no solo, como es lógico, aprenden a nadar antes, sino que tienen también más facilidad para desarrollar otras habilidades físicas. Esto es muy importante para un desarrollo psicomotor adecuado”, sostiene este investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN)

Además, continúa, “otro aspecto que cada vez va tomando más relevancia es el impacto que el ejercicio físico, en general, y la natación, en particular, tienen en el ámbito del bienestar y de la capacidad cognitiva. La natación es divertida y puede hacerse con o sin otras personas. Puede ser un deporte social si estás en un equipo o trabajas con un entrenador. Y si se dispone de una piscina en casa, se puede nadar mientras los niños se relacionan con familia y amigos”.

Beneficios de la natación para los bebés

Para que los progenitores aprovechen los beneficios que conlleva para los bebés la práctica de actividades en el entorno acuático de las piscinas Susana Aznar Laín ofrece algunas recomendaciones a poner en práctica. Según esta experta, “el medio acuático es un medio muy adecuado para que el bebé explore su cuerpo, potenciando el desarrollo motor con facilidad (gracias a la ingravidez y flotación), donde al mismo tiempo se trabaja el desarrollo socioemocional. Los padres y madres deben familiarizar al bebé con naturalidad en un espacio físico y emocional muy agradable y placentero”. Para conseguir esta cercanía con el medio, continúa esta profesora, “sería conveniente incorporar estímulos atractivos como, por ejemplo, pelotas de colores, juguetes que floten, colchonetas donde sentarse y ponerse de pie, etcétera. De esta manera, el/la bebé se acerca al medio acuático casi sin darse cuenta”.

Los expertos aconsejan que las actividades acuáticas, en edades tan tempranas, siempre cuenten con la participación del entorno familiar.
Los expertos aconsejan que las actividades acuáticas, en edades tan tempranas, siempre cuenten con la participación del entorno familiar.Marta Maria Fontana (Getty Images)

Asimismo, agrega Aznar, “lo ideal es trabajar la flotabilidad ventral y dorsal —está última sujetando al bebé por la nuca para que active su musculatura de la espalda—; también las inmersiones para trabajar el reflejo de la apnea —si le soplamos un poquito en la cara antes, mejor—; trabajar y favorecer el movimiento de las piernas con ligeras rotaciones del bebé de lado a lado al desplazarlo en posición ventral o de forma pasiva (mover las piernas nosotros); saltos desde la colchoneta, favorecer los empujes —pies contra en bordillo en flotación dorsal, primero asistidos por nosotros, etcétera—; alcanzar a coger objetos en posición ventral...”. Y empezar y finalizar la sesión con juegos y juguetes en el agua.

Porque el juego es un componente importante en el aprendizaje, también a la hora de enseñar a los más pequeños a relacionarse con el nuevo elemento. Así lo considera Víctor Machado Escolano, fisioterapeuta Pediátrico y experto en Terapia Acuática, que sostiene que el cerebro de los niños aprende jugando y a través de continuas repeticiones. “El objetivo principal es siempre adaptar el juego y ofrecerles variabilidad con repetición, pero sin repetición. Es decir, con juegos diferentes que en el fondo sean ejercicios similares para trabajar el objetivo que hemos marcado. Siempre tener prudencia y paciencia al iniciar las actividades, ya que el agua es un medio desconocido para todos al principio”.

Este experto también aconseja que las actividades, en edades tan tempranas, siempre cuenten con la participación del entorno familiar, “porque al final los niños con quien más tiempo pasan es con la familia, y si les damos herramientas para poder jugar con ellos en el agua de manera segura y confiada van a poder tener mucho más tiempo de calidad juntos”. Sin olvidar que, en la medida de lo posible, “las familias que quieren que sus hijos naden, lo hagan a través de clases de natación (frente al baño libre), pues están guiadas por personal experto que enseñará la técnica adecuadamente, haciendo que aprendan más fácilmente y mejor”.

“Además, el aprendizaje de natación en grupo ha demostrado una mayor adherencia a esta práctica deportiva que si se hace de forma individual”, apunta el investigador de CIBEROBN. A estos consejos, los expertos añaden la necesidad de que haya una supervisión por parte de cuidadores, en aquellos casos en los que están en proceso de aprendizaje o presentan alguna limitación, para evitar accidentes. Y no olvidar nunca, si las instalaciones están al aire libre, la protección solar.

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