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Trump amenaza a Irán con un ataque militar similar al que lanzó en Venezuela: “Con violencia, si es necesario”

“El tiempo se acaba”, afirma el presidente de Estados Unidos en un mensaje en el que vaticina “una gran destrucción” si la República Islámica no cede a sus exigencias

El portaaviones estadounidense 'Abraham Lincoln', el pasado diciembre.Kevin Carter (Getty Images)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado este miércoles con lanzar un ataque militar contra Irán, similar al que acabó con Nicolás Maduro en Venezuela, si la República Islámica no se sienta “rápidamente” a negociar. “Una enorme Armada se dirige a Irán. Se mueve rápidamente, con gran poder, entusiasmo y determinación. Es una flota más grande que la enviada a Venezuela, encabezada por el gran portaaviones Abraham Lincoln. Al igual que con Venezuela, está lista, dispuesta y capacitada para cumplir rápidamente su misión, con rapidez y violencia, si es necesario”, ha escrito en su red social, Truth.

Las declaraciones de Trump se producen en medio de cancelaciones de vuelos a Israel y países del Golfo y apenas 48 horas después de que hayan llegado a Oriente Próximo el portaaviones que cita, el Abraham Lincoln, y su grupo de escolta, que incluye tres destructores equipados con misiles guiados. El Lincoln estaba desplegado en aguas de Asia Pacífico cuando recibió la orden de dirigirse hacia las cercanías de Irán de cara a un posible ataque.

“Esperemos que Irán se siente rápidamente ‘a la mesa’ y negocie un acuerdo justo y equitativo —SIN ARMAS NUCLEARES— que sea bueno para todas las partes. El tiempo se acaba, ¡es realmente esencial!“, prosigue el mandatario. Y termina aludiendo al bombardeo lanzado por Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes en junio del año pasado: ”Como le dije a Irán una vez, ¡LLEGUEN A UN ACUERDO! No lo hicieron, y se produjo la Operación Martillo de Medianoche, una gran destrucción de Irán. ¡El próximo ataque será mucho peor! No dejen que eso vuelva a suceder".

Trump no precisa en su mensaje qué quiere negociar exactamente con las autoridades iraníes. En las últimas semanas, había amenazado reiteradamente con lanzar algún tipo de acción militar contra la República Islámica si esta no cesaba en la violenta represión de las manifestaciones que surgieron a finales de diciembre. Según la ONG iraní con sede en Estados Unidos HRANA, hay 6.200 fallecidos, pero la ONU teme que lleguen a 20.000.

Pero las protestas han sido, al menos teóricamente, sofocadas y, por tanto, la dura represión también ha cedido. Trump había alegado ese descenso en la violencia para aplazar hace dos semanas el uso de la fuerza.

En una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha subrayado que aunque las protestas han quedado sofocadas, “volverán a resurgir en el futuro”. El jefe de la diplomacia estadounidense también ha calculado en “miles de personas, eso seguro” el número de muertos en la represión.

Asimismo, rebajando en cierto modo el lenguaje beligerante de Trump, Rubio ha señalado que la presencia del portaaviones en la zona representa “la capacidad de desplegar activos en Oriente Próximo para defendernos de lo que podría ser una amenaza iraní contra nuestro personal” en la región.

Irán ha señalado tras el mensaje de Trump que está listo para el diálogo con Estados Unidos, basado en el respeto mutuo y los intereses comunes, pero ha insistido en que si es atacado “se defenderá y responderá como nunca antes”, según un mensaje en la red social X de la misión de Teherán ante Naciones Unidas en Nueva York. Asimismo, la delegación iraní ha sostenido en su respuesta que las guerras estadounidenses en Afganistán e Irak dejaron un balance de “7.000 vidas estadounidenses” perdidas y un “despilfarro de más de 7.000 millones de dólares”.

Con la alusión al ataque de junio de 2025, el presidente de Estados Unidos vuelve a poner sobre la mesa la reclamación de fondo que ha planteado periódicamente a Teherán: la exigencia de que Irán renuncie a seguir adelante con su programa de energía nuclear. Washington sospecha que, como parte de ese programa, la República Islámica está desarrollando armas atómicas, algo que las autoridades iraníes niegan.

Condiciones

Al tiempo que el portaaviones Abraham Lincoln y su grupo de escolta llegaron a principios de esta semana a aguas de Oriente Próximo, un alto cargo de la Casa Blanca aseguró que el Gobierno estaba “abierto” a negociar con Teherán. Pero no precisó cómo ni cuándo. “Ellos saben cuáles son las condiciones”, explicó el alto cargo en una conversación con un grupo de periodistas, sin querer aportar más detalles.

Ahora Trump, que la semana pasada hablaba de que “quizá” no tendría que usar la fuerza, ha vuelto a endurecer el tono con su nuevo mensaje. Esta retórica más agresiva llega en un momento en el que la Casa Blanca trata de recuperar la iniciativa ante la oleada de indignación que ha barrido Estados Unidos por la muerte del enfermero de 37 años Alex Pretti, tiroteado por agentes de la Patrulla Fronteriza el pasado sábado cuando trataba de ayudar a una mujer en una protesta contra las acciones de la policía migratoria en Minneapolis.

El grupo de escolta del Lincoln incluye tres destructores equipados con misiles guiados: el Frank Petersen Jr., el Spruance y el Michael Murphy. El portaaviones transporta, además, escuadrones de caza FA-18 Super Hornets, aviones de combate F-35 y helicópteros MH-60R/S. El Pentágono también envía a la zona cazas y sistemas de defensa aérea estadounidenses, cuya llegada se espera en los próximos días.

El portaaviones que estaba asignado a la región de Oriente Próximo, el Gerald Ford, zarpó hacia el Caribe en octubre pasado para participar en el despliegue militar de presión contra Venezuela y la operación que capturó al presidente Nicolás Maduro el pasado día 3 y lo encarceló en Nueva York. El mayor buque de guerra de la flota estadounidense aún permanece allí, como parte de la Operación Lanza del Sur contra el narcotráfico y como herramienta de presión para el Gobierno provisional venezolano que encabeza Delcy Rodríguez, bajo tutela de Washington.

En parte, la decisión de Trump de dejar de lado de momento una nueva intervención en Irán, cuando parecía inminente hace dos semanas, pudo estar motivada por la ausencia de una fuerza militar estadounidense lo suficientemente contundente en la zona. Principalmente, de la capacidad de defender de los misiles en respuesta contra las tropas desplegadas en la región y a Israel, su principal aliado. Temen que, al igual que el Irak de Sadam Hussein lanzó en 1991 más de 40 misiles, principalmente contra Tel Aviv y Haifa, al comenzar la Guerra del Golfo, Teherán incluyese en su respuesta a Israel, a la que ha acusado de promover en la sombra las protestas de las últimas semanas, en las que también murieron miembros de las fuerzas de seguridad.

En Israel, donde el ejército sigue en alto nivel de alerta, la valoración predominante entre los expertos es que Trump finalmente bombardeara Irán, pero con la incógnita de si irá a por un cambio de régimen ―incluido el asesinato del líder supremo, Ali Jamenéi― o a por una objetivos más limitados. También de si Teherán incluirá al Estado judío en la represalia, con el consiguiente riesgo de alargamiento y recrudecimiento del conflicto, si solo se implica de forma directa EE UU.

De momento, diversas aerolíneas, como ITA o las del Grupo Luthsansa, han cancelado sus vuelos a destinos como Tel Aviv, Dubai o Riad. KLM tenía previsto retomarlos este miércoles, pero ha optado finalmente por dar marcha atrás. Y las aerolíneas israelíes han anunciado que permitirán cambios sin coste en los billetes comprados a partir de ahora. El jefe de la Autoridad de Aviación Civil de Israel, Shmuel Zakai, advirtió en una carta a las aerolíneas foráneas de la llegada de un “periodo más sensible” a finales de esta semana, según el canal 12 de la televisión nacional.

Tras la guerra que lanzó en junio, enfocada en el programa nuclear y en la que acabó entrando EE UU, Israel pretende ahora ir a por el programa de misiles, aprovechando su superioridad estratégica y el debilitamiento de los aliados de Teherán en la zona, principalmente la milicia libanesa Hezbolá.

En las últimas 72 horas, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha insinuado la necesidad de una operación militar contra Irán, sin desvelar qué papel desempeñaría su país. En dos distintas intervenciones ha aludido a la importancia de “afrontar los problemas” cuando aún son “pequeños”, antes de que crezcan. “El eje iraní intenta recuperarse, pero no lo permitiremos. Si Irán comete el grave error de atacar a Israel, responderemos con una fuerza no vista antes”, señaló este martes en el Parlamento.

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