_
_
_
_
_

Trump, al ataque mientras prepara su comparecencia como imputado

“Estamos viviendo en un país del TERCER MUNDO”, ha escrito en su red social en vísperas de su cita en los tribunales de Manhattan

Donald Trump el 13 de noviembre de 2020 en la Casa Blanca. Foto: CARLOS BARRIA (REUTERS) | Vídeo: EPV

Que el ataque es la mejor forma de defensa es algo en lo que Donald Trump cree tan a pie juntillas que parece parte de su ADN. En vísperas de su comparecencia el martes en los juzgados del sur de Manhattan, el primer expresidente de Estados Unidos imputado ha lanzado una más de sus tarascadas verbales, en lo que podría ser un anticipo de sus tácticas para el proceso judicial —y de su campaña para las elecciones del año próximo.

“Quiero dar las gracias a todo el mundo por el enorme apoyo que me habéis dado contra este asalto a nuestra Nación. Nuestro antiguamente bello país es ahora una Nación en Declive”, escribía el expresidente y candidato a la Casa Blanca en su red social, Truth Social, en referencia a su imputación. “Matones de la Izquierda Radical y Golpistas se han hecho con nuestro país y lo están destruyendo a toda prisa”, añade. “Estamos viviendo en un país del TERCER MUNDO pero lo haremos grande de nuevo”.

Trump planea llegar este lunes a Nueva York en su avión privado desde su residencia de Florida, Mar-a-Lago. Pernoctará en su ático en las Trump Towers. El martes a las 14.15 (20.15 hora peninsular española) comparecerá en los juzgados para que se le lea el pliego de cargos y decida si se declara culpable o inocente. También se le fotografiará y se le tomarán las huellas digitales en el caso en torno a las supuestas irregularidades en el pago de 130.000 dólares a la actriz porno Stormy Daniels antes de las elecciones de 2016 para que guardara silencio sobre su supuesta relación sexual. El candidato regresará de inmediato a Florida, donde tiene previsto hacer declaraciones a las 20.15 horas locales.

A tenor de sus últimas publicaciones en las redes sociales, no se anticipa que lo que vaya a decir sea un dechado de moderación. El viernes ya arremetía contra el juez que se encargará del caso, Juan Manuel Merchán, al que acusaba de “odiarle”.

El expresidente “se está preparando para una batalla… es un tipo duro”, apuntaba su abogado Joe Tacopina en declaraciones al programa This Week de la cadena de televisión ABC. El asesor de Trump ha aprovechado también para reiterar lo que ha venido siendo uno de los argumentos de su equipo legal: que el caso contra su cliente es demasiado débil. “Si en vez de Donald Trump estuviéramos hablando de Fulano de Tal el caso nunca se habría presentado”, sostuvo.

Hasta el momento nadie sabe cuáles son las acusaciones concretas, dado que el caso se encuentra bajo secreto de sumario. Algunas filtraciones a la prensa estadounidense apuntan que los cargos conciernen a una treintena de actividades sospechosas, entre ellas una que podría representar un delito grave.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

“Todo lo que vaya a pasar el martes aún está por ver, más allá del hecho de que diremos en voz muy alta y con mucho orgullo: ‘no culpable’”, apuntó Tacopina en el programa State of the Union de la cadena CNN.

El magnate inmobiliario, al que el jueves tomó por sorpresa la noticia de que un gran jurado había decidido imputarle, parece haber decidido que la acusación en la causa iniciada por el fiscal de Manhattan Alvin Bragg puede proporcionarle una baza electoral. Su campaña ha divulgado que desde que se anunció la presentación de cargos ha recaudado cinco millones de dólares: cuatro millones en las primeras 24 horas, y otro millón desde entonces.

La campaña también saca pecho con una encuesta que sitúa a Trump a una distancia estratosférica en la carrera por asegurarse la candidatura presidencial del Partido Republicano en las primarias del año próximo. El sondeo le adjudica los votos del 51% de los simpatizantes de esa formación, mientras que su más inmediato seguidor, el gobernador de Florida Ron DeSantis -que ni siquiera ha confirmado que vaya a presentarse- recibe el 21%. Una ventaja de treinta puntos.

Pero queda mucha carrera por delante. Quienes han vivido varias elecciones estadounidenses saben que, en la mayoría de las veces, un candidato que empieza la campaña en la posición de cabeza suele acabar perdiendo el favor del público a medida que avanzan las primarias.

Trump cuenta con la ventaja de haber sido ya presidente, su nombre es más que reconocido y las bases de la formación le respaldan. Pero es imprevisible cómo vaya a desarrollarse este proceso judicial u otros que puedan surgir por el camino: además de Bragg, otros fiscales investigan a Trump por diversas causas. Algo sobre lo que él, pese a su facilidad para desencadenar caos, no tiene control. Pese a que de puertas para afuera ha recibido el apoyo en bloque de toda la clase política republicana, genera desasosiego entre el ala más tradicional del partido.

Este domingo, el exgobernador republicano de Arkansas Asa Hutchinson anunciaba su candidatura presidencial para rivalizar con la de Trump. “He tomado una decisión, y mi decisión es que me voy a presentar a las elecciones para presidente de Estados Unidos”, declaraba a This Week. “Estoy convencido de que la gente quiere líderes que apelen a lo mejor de los estadounidenses, y no que apelen simplemente a nuestros peores instintos”.

Hutchinson también instaba a Trump a renunciar a la candidatura, una vez que ha sido imputado. “Debería hacerlo, aunque todos sabemos que no lo hará”. El cargo de presidente, señalaba, “es más importante que cualquier persona individual. Y por el bien de la presidencia, creo que eso [los problemas judiciales del exmandatario] es demasiada distracción y demasiado espectáculo, y él necesita poder concentrarse en su proceso y su presunción de inocencia”.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites
_

Sobre la firma

Macarena Vidal Liy
Es corresponsal de EL PAÍS en Washington. Previamente, trabajó en la corresponsalía del periódico en Asia, en la delegación de EFE en Pekín, cubriendo la Casa Blanca y en el Reino Unido. Siguió como enviada especial conflictos en Bosnia-Herzegovina y Oriente Medio. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_