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La entrega de tanques abre una nueva fase en el apoyo militar occidental a Ucrania

El suministro de blindados, considerado hasta ahora una línea roja, representa un claro gesto de adhesión a Kiev y abre la puerta al traslado de otros materiales ofensivos

Un soldado ucranio dispara un lanzagranadas antitanque durante un ejercicio en la región de Zaporiyia, el 23 de enero. Foto: STRINGER (REUTERS) | Vídeo: EPV

Finalmente, los tanques no eran la línea roja del apoyo de los países aliados a Ucrania. Tras semanas de negociaciones y un amplio debate, Kiev recibirá los ansiados Leopard 2 de fabricación alemana y también un lote de Abrams estadounidenses. El compromiso de los países occidentales, que han actuado en conjunto, marca una nueva fase en el apoyo armamentístico de Occidente a Kiev. Es un gesto político de gran calado para mantener vivo el respaldo a las tropas ucranias. Pero no solo eso, porque los Leopard 2 y los Abrams —que como otro material militar ofensivo, algunos habían marcado como un tabú por cómo podría reaccionar Moscú a la implicación de los aliados con su suministro— solo marcarán un punto de inflexión en la batalla si llegan acompañados de una estructura técnica de apoyo y logística, según fuentes diplomáticas. Estructura que ahonda más en ese apoyo de los aliados. Algunos analistas y expertos se plantean ahora si la siguiente fase de apoyo de Occidente será suministrar aviones de combate a Kiev. Si esa será otra línea roja para cruzar en su momento.

Los países que sostienen a Kiev le habían proporcionado fundamentalmente armas de la época soviética. Y a partir de ahí, se empezaron a romper tabúes: los suministros de misiles antitanque Javelin —que fueron llegando el invierno pasado y han sido decisivos en la batalla—, los Stinger, obuses, los Himars, las baterías antiaéreas Patriot, los carros ligeros. Una lista a la que ahora se suman los modernos tanques de fabricación occidental.

La OTAN y los servicios de inteligencia occidentales advierten de que hay datos para sostener que Rusia está preparando otra ofensiva en primavera. Y el sostén militar aliado para Ucrania irá en aumento, sostiene el analista especializado en defensa Frédéric Mauro, investigador asociado del Institut de Relations Internationales et Stratégiques. “Se ha decidido ayudar a Ucrania y hay que hacerlo hasta la victoria. Hasta que gane la guerra. No hay opción, no se puede hacer de otra manera”, remarca Mauro, que está convencido de que el próximo paso de los países aliados será enviar aviones a Kiev. Y misiles de crucero. “Desde ningún punto de vista es posible dejar impune la agresión rusa”, remarca el analista.

Alemania tanques Leopard Ucrania
Un Leopard 2 durante un ejercicio en la zona de Münster, en el norte de Alemania, el 20 de mayo de 2019. PATRIK STOLLARZ (AFP)

Para algunos analistas, la idea y la imagen de poner Leopard 2 de fabricación alemana o Abrams estadounidenses en suelo ucranio es casi más importante que el significado crucial de estos tanques, por sí solos, en la batalla. Es, dice Mauro, “una evolución”. Aportarán un elemento de diferenciación: movilidad, protección, potencia de fuego, elementos militares sofisticados como visión nocturna, cámaras térmicas. Los tanques occidentales son, sobre todo, la gran pieza que faltaba entre las armas que han enviado los países aliados, pero que debe coordinarse con el resto en un engranaje. “La logística y la cadena de apoyo es lo que verdaderamente marca la diferencia”, dice Mauro.

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El objetivo es que Alemania y sus aliados suministren 112 Leopard 2, y también que Berlín (que en un primer momento entregará unos 14; el resto llegarán de momento de Finlandia, Noruega, Polonia y España) impulse el entrenamiento de los soldados ucranios en el manejo de estos tanques, logística, munición y mantenimiento. “Estamos actuando de una manera estrechamente acordada y coordinada a nivel internacional”, ha remarcado el canciller alemán, Olaf Scholz. Este miércoles, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habló por teléfono con el líder alemán y también con sus homólogos francés, Emmanuel Macron; italiana, Giorgia Meloni, y británico, Rishi Sunak, en otro paso más del impulso conjunto del sostén a Ucrania.

La decisión de Alemania y EE UU de enviar tanques pesados a Ucrania, que se sumarán a los 14 tanques Challenger 2 que transferirá el Reino Unido, según anunció su Gobierno la semana pasada, marca así un paso más en la revisión que los aliados están haciendo de su apoyo. Y llega muy poco después de que otros socios de Ucrania, liderados por Estonia, anuncien grandes paquetes de apoyo militar, de los mayores desde el inicio de la invasión. También otro cambio de paradigma: Suiza, un país tradicionalmente neutral, ha dado un primer paso crucial para permitir que otros países reexporten armamento de fabricación suiza a Ucrania al aprobar una moción en ese sentido en uno de sus comités parlamentarios.

El gesto de enviar los Leopard 2 y la futura coalición internacional para el envío de tanques busca también taponar las divergencias surgidas entre los aliados, que había visibilizado la cumbre de la semana pasada en Ramstein (Alemania) y tras semanas de debate público, con Berlín bajo el foco y las duras presiones de Polonia y los bálticos, mientras los combates cada vez más sangrientos se desarrollaban en el este de Ucrania.

El secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, ha dicho este miércoles que acoge con entusiasmo la decisión. “En un momento crítico de la guerra de Rusia, estos pueden ayudar a Ucrania a defenderse, ganar y prevalecer como una nación independiente”, dijo en las redes sociales. “Juntos somos más fuertes”, recalcó el primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, que había criticado duramente a Berlín en los últimos días por congelar la decisión.

Los tanques y la estructura técnica que les rodea tardarán semanas —incluso meses— en llegar a Ucrania. Mientras, el Gobierno de Volodímir Zelenski tiene ya los ojos puestos en la ofensiva rusa de primavera. El objetivo es tratar de recuperar terreno antes de que el Kremlin endurezca los ataques con otra oleada de reclutas mejor entrenados que los que Moscú puso sobre el terreno a finales de otoño.

Fuentes de inteligencia indican, además, que es probable que el presidente ruso emplee en mayor medida a su fuerza aérea. Hasta ahora, la aviación no ha sido una variable reseñable en la guerra de Rusia en Ucrania. Y con este elemento en la cabeza, se incrementan las peticiones ucranias y los envíos de baterías antiaéreas. Y algunos oficiales del Gobierno de Ucrania han empezado a deslizar la petición de cazas.

En el plano económico, cuando se va a cumplir un año de la invasión a gran escala lanzada por el presidente ruso, Vladímir Putin, también se ha entrado en una nueva fase de apoyo. El sostén financiero, que mantiene el país a flote, no ha cesado. La próxima semana, los líderes de las instituciones comunitarias tienen previsto celebrar una cumbre en Ucrania y la Comisión Europea, una reunión de su colegio de comisarios. Citas que enviarán un potentísimo mensaje al Kremlin sobre la futura adhesión de Kiev a la UE. Mientras, Polonia y los bálticos han reclamado de nuevo una adhesión exprés de Ucrania a la OTAN y han solicitado una visita de Stoltenberg a Ucrania como gesto. Una petición que ha sido recibida, sin embargo, con silencio entre los aliados.

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Sobre la firma

María R. Sahuquillo
Es jefa de la delegación de Bruselas. Antes, en Moscú, desde donde se ocupó de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Sigue pendiente de la guerra en Ucrania, que ha cubierto desde el inicio. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS. Además de temas internacionales está especializada en igualdad y sanidad.

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