_
_
_
_
_

El “no a la guerra” de una periodista en la televisión rusa se hace viral pese a la censura del Kremlin

Marina Ovsianikova se enfrenta a penas de prisión por sacar un cartel en un informativo de máxima audiencia. Un tribunal la condena a pagar 250 euros de multa por llamar a la protesta en un vídeo grabado previamente

Marina Ovsianikova, trabajadora de la televisión rusa, protesta contra la invasión de Ucrania en directo.Vídeo: EPV

La protesta duró unos segundos en horario de máxima audiencia en el principal canal de Rusia. La editora de la sección de internacional Marina Ovsianikova irrumpió el lunes por la noche detrás de la presentadora con un cartel contra la guerra, algo que podría ser duramente sancionado por la ley “contra la desinformación” que aprobó el Gobierno de Vladímir Putin a los pocos días de comenzar la ofensiva sobre Ucrania. Su gesto llegó a millones de rusos, a los que pidió salir de su estado de trance mientras prosigue el conflicto. “No a la guerra. Parad la guerra. No creáis la propaganda. Te están mintiendo”, ponía en el cartel.

La periodista gritó consignas como “alto a la guerra” mientras la presentadora alzaba el tono de voz y los realizadores daban paso a un vídeo sobre un hospital. Lo hizo durante la emisión de Vremia (Tiempo), un programa que lleva en antena desde 1968 en Pervyi Kanal (Canal 1), la primera televisión del país. El suceso fue ampliamente difundido por casi toda la prensa rusa nada más suceder pasadas las diez de la noche del lunes, pero ha desaparecido de las portadas este martes por la mañana pese a su rápida propagación en internet. El cartel apareció difuminado en todos los medios y en sus perfiles de redes sociales para evitar ser censurados. De momento, la periodista ha sido multada por un tribunal con 30.000 rublos (unos 250 euros) por publicar antes de irrumpir en televisión un vídeo en el que instaba a protestar contra la guerra.

Vídeo: REUTERS

Tras la irrupción en el plató, Ovsianikova fue trasladada desde las instalaciones de la televisión en Ostánkino a dependencias policiales, según confirmaron el diario Kommersant y el portal periodístico OVD-Info, especializado en cubrir las protestas contra el Kremlin y sus detenciones. Este último medio ofreció la asistencia legal de dos de sus abogados a la periodista.

Ovsianikova se encontraba en paradero desconocido y ha reaparecido este martes en un tribunal de Moscú con su abogado, Anton Gashinsky, según una imagen de ambos difundida en redes sociales. Para empezar, la periodista ha sido sancionada con una multa de 30.000 rublos, en función del artículo 20.2 del Código de Infracciones Administrativas ruso, relativo al llamamiento a realizar protestas no autorizadas. Pero ello no significa que haya evitado la amenaza de la cárcel. Este es solo el inicio de su comparecencia ante la justicia. Su primer juicio no se debe a su aparición en directo en televisión, sino a la publicación anterior de un vídeo donde instaba a protestar contra la guerra, según ha revelado el canal Baza. Este medio ha divulgado la sentencia, por la que la afectada ha sido eximida de un primer arresto de 10 días por tener dos niños, pero las autoridades planean imputarle un nuevo artículo del Código Penal (el 20.3) ruso por “difusión pública a sabiendas de información falsa sobre el uso de las fuerzas armadas rusas”, que está penado con tres años de cárcel, y hasta 15 si el juez considera que pone en riesgo sus operaciones militares. Esta nueva norma ya se está aplicando contra numerosos manifestantes.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

“Quiero dar las gracias a todos los que me han apoyado, a mis amigos y a mis compañeros”, dijo la periodista al salir del tribunal, en declaraciones recogidas por medios de comunicación. “Ha sido un momento muy difícil en mi vida”, agregó brevemente Ovsianikova, quien con visibles signos de cansancio prometió hacer más declaraciones otro día. Según aseguró, fue interrogada durante 14 horas por la policía.

Antes de su acción, Ovsianikova publicó un vídeo donde explicaba los motivos de su protesta ataviada con un collar con los colores de Ucrania. “Lamentablemente, he trabajado varios años en Pervyi Kanal y en la propaganda del Kremlin. Me siento muy avergonzada por ello. Avergonzada por permitirme contar mentiras en la pantalla de televisión. Avergonzada por permitir la zombificación de los rusos. Hemos estado en silencio desde 2014, cuando esto empezó. No hemos salido a protestar cuando el Kremlin envenenó a (Alexéi) Navalni”, dijo en referencia al opositor, encarcelado a principios de 2021 nada más regresar a Rusia de su convalecencia en una clínica de Berlín por haber sido intoxicado con Novichok, según llegó a verificar.

“No creáis la propaganda”. El mensaje que Marina Ovsianikova había escrito en el cartel era más amplio, pero esta fue la única línea que no difuminó Nóvaya Gazeta para mantener viva esta historia en su portada horas después. El medio abría con ello este martes como “la foto del día”, aunque con una explicación muy parca: “En directo, en el programa Vremia, a espaldas de la presentadora Ekaterina Andreyeva, apareció una mujer con un cartel cuyo contenido completo nos prohíbe difundir Roskomnadzor (el supervisor de las telecomunicaciones ruso) y el Código Penal”. Otros diarios, como Kommersant y RBK, habían publicado también varias piezas, pero ya no se encontraban en sus portadas.

A la izquierda, Marina Ovsianikova durante su protesta en el plató de televisión este lunes. A la derecha, la misma imagen con el cartel censurado, tal y como la están ofreciendo varios medios rusos.
A la izquierda, Marina Ovsianikova durante su protesta en el plató de televisión este lunes. A la derecha, la misma imagen con el cartel censurado, tal y como la están ofreciendo varios medios rusos.

Desde que el presidente ruso Vladímir Putin ordenó la ofensiva sobre Ucrania, el pasado 24 de febrero, el diario Nóvaya Gazeta ha hecho malabares para informar y no ser sancionado al mismo tiempo por el Kremlin. Su director, el laureado premio Nobel de la paz Dmitri Murátov, ya se vio obligado a borrar un editorial contra la guerra hace semanas, algo que rechazaron hace apenas quince días otros medios como Dozhd y Eco de Moscú, hoy cerrados.

La protesta de Ovsianikova corrió como la pólvora por las redes sociales, desde los canales de Telegram a plataformas bloqueadas en Rusia como Twitter e Instagram, donde los rusos, incluidos los medios oficialistas y algunas agencias gubernamentales, siguen activos mediante el uso de VPN (redes virtuales que simulan estar en el extranjero) y otros programas. Fue precisamente en Instagram donde la presentadora Ekaterina Andreyeva dijo que el yoga la ayudó a mantener la compostura. “Pase lo que pase, mantente firme como una roca. ¿De dónde saco tanta resistencia? Del yoga, lo necesitaba”, publicó Andreyeva, que presenta el programa desde 1998 y recibió cientos de críticas por esta publicación.

Por el contrario, la página de Facebook de Ovsianikova recibió decenas de miles de comentarios, muchos de ellos de agradecimiento y felicitaciones por ser “una heroína”. Asimismo, la protesta también se hizo viral por la Runet, como se conoce popularmente la parte rusa de Internet. No solo por la difusión del vídeo íntegro y de las noticias que hablaban de ello, sino también gracias al humor. Los memes cambiaron el mensaje original por chanzas como rutinas de deporte o la lista de la compra, y algunas cuentas que apoyaban la guerra únicamente lograron difundir aún más la protesta al retocar el cartel con mensajes de apoyo a la ofensiva contra Ucrania.

El Kremlin, por su parte, ha reaccionado este martes a través de su portavoz, Dimitri Peskov, que ha calificado de “vandalismo” la acción de Ovsianikova. “En lo que respecta a esta mujer, esto es vandalismo”, ha asegurado.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_