Un exasesor acusa a Piedad Córdoba de retrasar la liberación de Ingrid Betancourt

Andrés Vásquez señala a la actual candidata al Congreso de aprovechar su cercanía con Hugo Chávez para convencer entre 2007 y 2008 a las FARC de dilatar varios secuestros en Colombia

La exsenadora colombiana Piedad Córdoba, a la derecha, junto al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y un grupo de exsecuestrados de las FARC en el palacio de Miraflores, en Caracas, en una imagen de archivo.
La exsenadora colombiana Piedad Córdoba, a la derecha, junto al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y un grupo de exsecuestrados de las FARC en el palacio de Miraflores, en Caracas, en una imagen de archivo.

La figura de la exsenadora Piedad Córdoba, quien aspira a llegar de nuevo al Congreso, despierta pasiones políticas en Colombia. Muchos años después de haber sido una suerte de mediadora entre el Gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) y la extinta guerrilla de las FARC en los casos de secuestros, se ha reavivado la controversia en torno a su papel en la liberación de políticos que pasaron largos años en la selva. Andrés Vásquez, quien fue asesor de comunicaciones de Córdoba, la acusó de haber aprovechado su cercanía con el Gobierno del fallecido Hugo Chávez en Venezuela para aconsejar a los rebeldes y manipular con motivaciones políticas los tiempos de liberación de los secuestrados, en particular la de Ingrid Betancourt.

De acuerdo con el testimonio de Vásquez ante la Fiscalía, revelado por Noticias Caracol, Córdoba mantenía una serie de acuerdos con la cúpula de las FARC y el Gobierno chavista de Caracas, “en donde todos se verían beneficiados”. Según su relato, el cálculo era que si le entregaban los secuestrados a Chávez, iba a subir su popularidad y eso le permitiría ganar el referendo constitucional del 7 de diciembre de 2007 –que fue rechazado en las urnas–, al tiempo que “catapultaba” a Córdoba para alcanzar la presidencia de Colombia. También asegura ser testigo de que el alias Teodora de varias comunicaciones interceptadas a las FARC cuando aún se mantenían en armas se refiere a Córdoba, una vieja acusación que ella siempre ha negado.

El doloroso capítulo de los secuestros políticos conmocionó a la sociedad colombiana, que ha sufrido todo tipo de violencias. Y convirtió a Betancourt, que también es ciudadana francesa, en la víctima más reconocida internacionalmente hasta que una operación militar la liberó a mediados de 2008. “Piedad tenía en su cabeza un cronograma de las liberaciones. Y tenía un cronograma de las liberaciones especialmente por la jerarquía. Piedad quería que el Gobierno de Francia hiciera presión para el intercambio humanitario, por eso que Ingrid no fuera liberada de primera era para ella importante. Si querían mantener a Francia dentro del proceso de paz, no podían liberar a Ingrid”, relata Vásquez en las grabaciones. “Al final, las FARC eran quien decidía, Piedad daba recomendaciones”, agrega. “Después de un tiempo, y gracias a la muestra de su cercanía con Chávez, con su capacidad de gestión, las FARC empezaron a creerle a Piedad de verdad, verdad”, asegura.

Córdoba le ha dicho a este periódico que prepara un comunicado público para referirse a los señalamientos. Su abogada, Ximena Castilla, aseguró a Noticias Caracol que no hay una sola prueba de que actuó de manera ilícita o de que haya sido auxiliadora o militante de las FARC, ni de que la hayan financiado. También recordó que, en su momento, recibió permiso del Gobierno Uribe para intermediar en la liberación de personas secuestradas por las FARC.

Córdoba “retrasó deliberadamente mi liberación para obtener dividendos políticos”, reaccionó casi de inmediato Betancourt, a su vez candidata presidencial por el partido Verde Oxígeno. “Todo esto lo que muestra es una manipulación del dolor que yo creo es criminal”, aseguró este lunes en declaraciones a la prensa. “Esto también tipifica un delito, porque ella se vuelve cómplice del secuestro. No solamente porque retrasa la liberación posible de los secuestrados, sino que pone en riesgo nuestras vidas y las de todos los que estaban tratando de liberarnos”, valoró. La política exigió que las investigaciones avancen y haya consecuencias legales. Si Córdoba tuviera algún recato, subrayó, debería renunciar a su aspiración al Congreso.

Luego de décadas de un recorrido que le ha valido filias y fobias, Piedad Córdoba (Medellín, 67 años) regresó el año pasado a la primera línea de la política como candidata al Senado por las listas del Pacto Histórico, la coalición que respalda al aspirante presidencial de izquierdas Gustavo Petro. Las probabilidades de que resulte elegida en los comicios legislativos del 13 de marzo son altísimas. Ella misma fue víctima de secuestro por parte de paramilitares en 1999. Ya estuvo 16 años en el Congreso como parte del Partido Liberal y la procuraduría la inhabilitó en 2010 por supuestos vínculos con las FARC –una decisión que seis años después revocó el Consejo de Estado–. Nunca ocultó sus simpatías por Hugo Chávez, y en tiempos más recientes es conocida como la “madrina” en Venezuela de Alex Saab, señalado como testaferro de Nicolás Maduro y extraditado a Estados Unidos. Aunque ella también ha negado ese señalamiento, Vásquez reitera en sus declaraciones que fue Córdoba quien contactó originalmente a Saab con Maduro y otras autoridades chavistas.

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El secuestro fue una de las prácticas más crueles y repudiadas de las FARC, hoy desarmadas y convertidas en un partido político en virtud del acuerdo de paz que ya cumple cinco años. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) imputó hace un año a la cúpula de la guerrilla una serie de crímenes de guerra y lesa humanidad asociados con el secuestro, y los mismos excomandantes han reconocido ante el tribunal de justicia transicional que secuestraron de manera sistemática como una táctica más del conflicto armado.

Con el cambio de siglo, las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia anunciaron su estrategia de secuestrar políticos con el propósito de canjearlos por guerrilleros presos, una modalidad que se intensificó en el ocaso del gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), tras un fallido intento de negociación. Las familias de los plagiados presionaron incansablemente al Gobierno para conseguir un acuerdo humanitario durante los dos mandatos de Álvaro Uribe (2002-2010).

Aunque ese acuerdo humanitario nunca se concretó, Piedad Córdoba sí fue autorizada por el Gobierno colombiano a mediar con las FARC entre 2007 y comienzos de 2008. Las gestiones de la congresista, junto a Chávez, produjeron la liberación unilateral de varios políticos secuestrados como Luis Eladio Pérez, Gloria Polanco o Clara Rojas. Por otro lado, Ingrid Betancourt, junto con tres contratistas estadounidenses y un grupo de militares que también se encontraban en cautiverio, solo fueron liberados hasta julio de 2008, con el rescate militar conocido como la Operación Jaque.

El doloroso y dilatado capítulo del cautiverio de políticos se saldó con 13 muertos, ocho entregas unilaterales, 15 rescatados por el Ejército –entre ellos Betancourt– y dos fugados. El tema sigue muy presente en el debate público, al punto que varios exmilitares que estuvieron secuestrados por las FARC hoy son también candidatos al Congreso, como la misma Piedad Córdoba.

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Sobre la firma

Santiago Torrado

Corresponsal de EL PAÍS en Colombia, donde cubre temas de política, posconflicto y la migración venezolana en la región. Periodista de la Universidad Javeriana y becario del Programa Balboa, ha trabajado con AP y AFP. Ha cubierto eventos y elecciones sobre el terreno en México, Brasil, Venezuela, Ecuador y Haití, así como el Mundial de Fútbol 2014.

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