La detención de una activista marroquí aviva una campaña de solidaridad

El Colectivo de Mujeres Marroquíes contra la Detención Política exige la liberación de Fátima Zara Ould Belaid, que creen que ha sido apresada con el fin de desalentar las protestas en el país

Activistas del Colectivo de Mujeres Contra la Detención Política esgrimen carteles en defensa de la detenida Fátima Zora, el 9 de diciembre en Rabat.
Activistas del Colectivo de Mujeres Contra la Detención Política esgrimen carteles en defensa de la detenida Fátima Zora, el 9 de diciembre en Rabat.Francisco Peregil

El arresto de la activista Fátima Zara Uld Belaid, de 31 años, el pasado 25 de noviembre en su domicilio de Tánger, ha activado una campaña de solidaridad impulsada por el colectivo Mujeres Marroquíes Contra la Detención Política. El colectivo reclama su “inmediata liberación” y denuncia que “no hay ningún fundamento legal para su detención”.

Mujeres Marroquíes contra la Detención Política fue creada en 2017, durante las protestas del llamado Hirak (movimiento, en árabe) del Rif, cuando fue encarcelada la cantante Silya Ziani, la única mujer entre los más de 180 detenidos en el norte del país.

Ahora, el colectivo ha resurgido para exigir la puesta en libertad de Fátima Zara, como se conoce a esta mujer, miembro de la asociación ATTAC Marruecos. La treintañera cuenta con una larga trayectoria dentro de los movimientos de derechos humanos marroquíes, entre los que también se la conoce con el nombre de Siman.

Fátima Zara fue denunciada por supuesta malversación de fondos en agosto por la ONG Hasnouna —dedicada a la ayuda a toxicómanos—, en la que trabajaba. También pesa sobre ella otra denuncia interpuesta por el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas de Tánger, que la acusa de organizar manifestaciones no autorizadas dentro del centro universitario.

La presidenta del Colectivo de Mujeres Contra la Detención Política, Jadiya Riadi, declaró el jueves, en una conferencia celebrada en Rabat, que la detención de la activista carece de fundamento legal. “La denuncia de la ONG estaba interpuesta desde agosto y nadie le había prestado atención”, explicó. La asociación Attac, a la que pertenece la militante presa, asegura en un comunicado que Fátima Zara Uld Belaid fue despedida de forma ilegal tras defender los derechos sindicales de los trabajadores.

En cuanto a la segunda denuncia, Riadi explica que Fátima Zara había organizado en Tánger varias manifestaciones contra una ley del Ministerio de Educación que prohíbe a los mayores de 30 años presentarse a las oposiciones para plazas de docentes. “Hay mucha gente que se opone a esa ley”, señaló Riadi: “En este país hay muchos diplomados, como la propia Fátima Zara, que tienen más de 30 años y no encuentran trabajo”.

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Riadi sostuvo que la policía entró en casa de Fátima Zara y le confiscó dos ordenadores. “Se apropiaron de dos aparatos. Uno de los ordenadores pertenecía a una amiga suya”, criticó Riadi.

El auténtico motivo de la detención de Fátima Zara, según la presidenta del colectivo, es la intención del Estado de frenar las “crecientes protestas” que tienen lugar en el país. Riadi explica que en las últimas semanas ha habido manifestaciones contra el pasaporte covid, impuesto el Gobierno para frenar la pandemia. “La gente también protesta contra la carestía. Han subido mucho los precios de alimentos básicos como el aceite o las lentejas”.

La conferencia del colectivo de mujeres se celebró en la sede de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), la organización más reivindicativa e influyente de Marruecos, con sede en Rabat. Entre las participantes se encontraba Jadiya Menehbi, hermana de Saída Menehbi, histórica feminista y militante contra el régimen de Hassan II. Menehbi falleció a los 25 años, el 11 de diciembre de 1977, tras sufrir tortura y aislamiento en la cárcel y pasar 34 días en huelga de hambre. Su hermana declaró que el Estado marroquí no distingue entre hombres y mujeres a la hora de reprimir.

Jadiya Riadi aprovechó la presencia de periodistas para recordar que existen en Marruecos más presos políticos, además de Fátima Zara. Mencionó, entre otros, el caso de los periodistas Omar Radi, encarcelado desde julio de 2020, y Suleimán Raisuni, en prisión desde mayo de 2020. Ambos están acusados de delitos sexuales. “Ninguno ha tenido un juicio justo”, afirmó Riadi. “Su encarcelamiento solo pretende amordazar al resto de voces críticas”.

Mujeres Marroquíes contra la Detención Política hizo un llamamiento a los periodistas y abogados del país para que asistan el próximo lunes a la primera audiencia del juicio contra Fátima Zara.

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Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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