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El coronel golpista Mamady Doumbouya jura como nuevo presidente de Guinea-Conakry

Los militares mantienen todo el poder y se niegan a poner un límite temporal a su mandato, una de las exigencias de la comunidad internacional

José Naranjo
El coronel Mamady Doumbouya, en el centro, tras un encuentro con representantes de la Cedeao en Conakry el pasado 17 de septiembre.
El coronel Mamady Doumbouya, en el centro, tras un encuentro con representantes de la Cedeao en Conakry el pasado 17 de septiembre.JOHN WESSELS (AFP)

El coronel Mamady Doumbouya, quien encabezó un golpe de Estado en Guinea-Conakry el pasado 5 de septiembre, ha prestado juramento este viernes como nuevo presidente del país ante los jueces del Tribunal Supremo. Pese a las presiones de la comunidad internacional, que exigía un mandato como máximo de seis meses, el militar golpista llega a la Jefatura de Estado sin un límite de tiempo para permanecer en el cargo y con un control absoluto tanto sobre la junta castrense como sobre el Gobierno de transición que será designado en los próximos días. Mientras tanto, el presidente derrocado Alpha Condé, de 83 años, mantiene su negativa a firmar la dimisión y permanece detenido por los militares en la capital guineana.

Vestido con uniforme beige y boina roja y con sus habituales gafas de sol, Doumbouya ha jurado el cargo en el palacio Mohamed V de Conakry pasadas las 12.30 hora local (14.30 en la España peninsular) con la fórmula establecida. “Juro preservar con toda lealtad la soberanía nacional, consolidar los logros democráticos, garantizar la independencia de la patria y la integridad del territorio nacional”, ha recitado. Durante su discurso se ha comprometido a respetar todos los compromisos internacionales del país y reiterado su promesa de ceder el poder tras un periodo de transición y no presentarse, ni él ni sus colaboradores, a las próximas elecciones.

La Carta de la Transición, promulgada el pasado lunes tras una negociación con líderes religiosos, partidos políticos, sindicatos y movimientos ciudadanos, otorga todos los poderes al nuevo jefe de Estado, que ostenta el triple cargo de presidente del país, del Comité Nacional de Reagrupación para el Desarrollo (CNRD) ―creado por los militares golpistas el 5 de septiembre e integrado por ellos mismos― y jefe de las Fuerzas Armadas. Será el propio Doumbouya, exmiembro de la Legión francesa y hasta el golpe responsable de las Fuerzas Especiales, quien nombrará en los próximos días a un civil para ocupar el cargo de primer ministro del Gobierno de unidad nacional.

Excluidos

En sustitución del Parlamento se constituirá un Consejo Nacional de la Transición (CNT) de 81 miembros propuestos por los partidos políticos, asociaciones de la sociedad civil, sindicatos, empresarios y fuerzas de seguridad. Los miembros del anterior régimen del presidente Condé, tanto ministros como presidentes de instituciones públicas, quedan automáticamente excluidos de estos órganos de gobierno. Asimismo, todos aquellos que ostenten cargos durante la transición no podrán presentarse a las elecciones generales o locales que pondrán fin a este periodo excepcional, según establece la Carta de la Transición.

La Comisión Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) trató en vano de forzar la liberación de Alpha Condé y pidió a los golpistas un compromiso para la organización de comicios en un periodo de seis meses, aplicando al mismo tiempo sanciones como la congelación de las cuentas bancarias de los militares y la prohibición de viajar al extranjero. Sin embargo, estos respondieron en tono desafiante que no tenían ninguna necesidad de salir del país y que no había nada en sus cuentas. Además hicieron caso omiso de las recomendaciones del organismo regional y dejaron en el aire la duración de la transición, durante la que pretenden refundar el Ejército, aprobar reformas económicas y promulgar una nueva Constitución.

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Alpha Condé, rodeado de soldados en una imagen difundida por los insurrectos en un edificio institucional de Conakry el pasado 5 de septiembre.
Alpha Condé, rodeado de soldados en una imagen difundida por los insurrectos en un edificio institucional de Conakry el pasado 5 de septiembre.EFE

El temor a que el nuevo régimen militar se eternice en el poder está muy presente en Guinea al igual que en la vecina Malí, donde el coronel golpista Assimi Goïta parece cada vez más incapaz de cumplir su promesa a la comunidad internacional y al pueblo maliense de celebrar elecciones el próximo mes de febrero. De esta manera, ambos países entran en una etapa de enorme incertidumbre y de tensiones con la Cedeao y la comunidad internacional.

“El problema de fondo es la gobernanza”, asegura Gilles Yabi, director del centro de análisis político y social Wathi, “estos militares jóvenes saben que van a tener el apoyo de buena parte de la población que está harta del mal gobierno. Ocurrió tanto en Malí como en Guinea. La cuestión ahora no es tanto cuánto van a durar ambas transiciones, sino lo que son capaces de hacer en ese tiempo en el sentido de mejorar las cosas. En Malí no parece que se haya avanzado mucho y en Guinea es todavía una incógnita, nadie sabe sus intenciones reales ni con qué aliados cuentan”, añade Yabi.

El golpe de Estado, acogido con satisfacción por buena parte de la población, puso fin a casi 11 años de gobierno de Alpha Condé, quien reformó la Constitución en 2020 para poder presentarse de nuevo a unas polémicas elecciones de las que fue declarado vencedor pese a las acusaciones de fraude de la oposición. En las manifestaciones contra la reforma de la Carta Magna y postelectorales hubo decenas de muertos y una gran represión contra activistas y opositores.

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Sobre la firma

José Naranjo
Colaborador de EL PAÍS en África occidental, reside en Senegal desde 2011. Ha cubierto la guerra de Malí, las epidemias de ébola en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Congo, el terrorismo en el Sahel y las rutas migratorias africanas. Sus últimos libros son 'Los Invisibles de Kolda' (Península, 2009) y 'El río que desafía al desierto' (Azulia, 2019).

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