Frontex reconoce decenas de devoluciones de Grecia a Turquía sospechosas de ser ilegales

Los casos debilitan al director general de la agencia ante las peticiones de dimisión en el Parlamento Europeo

Guardas de Frontex detienen a migrantes de Afganistán y Eritrea que han cruzado a Grecia desde Turquía, el pasado febrero en Kastanies.
Guardas de Frontex detienen a migrantes de Afganistán y Eritrea que han cruzado a Grecia desde Turquía, el pasado febrero en Kastanies.Byron Smith (getty)

La agencia europea de fronteras (Frontex) reconoce haber presenciado o tenido conocimiento de más de una treintena de casos sospechosos de devolución en caliente de inmigrantes desde Grecia a Turquía, todos ellos en el marco de la operación conjunta de vigilancia de la agencia con la guardia costera griega. El dramático recuento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, llega forzado por la Comisión Europea, que ha pedido explicaciones a la agencia sobre su presunta negligencia o complicidad con los retornos ilegales revelados en octubre por varios medios alemanes.

La agencia asegura no disponer de evidencias de los casos denunciados en esos reportajes. Pero ofrece detalles de decenas de incidentes que, lejos de despejar las dudas de Bruselas, parecen llamados a aumentar la inquietud y dejan al director de la agencia, el francés Fabrice Leggeri, en una situación comprometida. En el Parlamento Europeo arrecian las peticiones de dimisión de Leggeri mientras que la Comisión Europea se remite a la investigación interna puesta en marcha por Frontex, cuyas conclusiones se esperan el 21 de enero.

Los graves incidentes serán analizados el próximo miércoles durante una reunión extraordinaria del Consejo de Administración de la agencia, el órgano responsable de supervisar la labor de la dirección y en el que se sienta un representante de cada país de la zona Schengen (incluida España) y dos representantes de la Comisión Europea.

La cita tendrá sobre la mesa el detallado relato de hasta 33 incidentes, en 11 de los cuales Frontex reconoce disponer de algún tipo de evidencia sobre una posible devolución en caliente, incluido imágenes de vídeos. Todo ello aparece recogido en un documento de 18 páginas al que ha tenido acceso este diario y en el que la agencia precisa su actuación.

La mayoría de los incidentes fueron calificados como “salidas frustradas” desde Turquía a pesar de las evidencias que a veces mostraban la presencia de los migrantes en aguas griegas e, incluso, a bordo de la nave de la guardia costera en uno de los casos.

Se trata de la segunda reunión extraordinaria del Consejo en menos de un mes para intentar esclarecer la responsabilidad de la agencia en unas devoluciones atribuidas a las autoridades griegas pero en las que se sospecha que Frontex, como mínimo, prefirió mirar para otro lado. De confirmarse las sospechas, la agencia habría tolerado una violación del principio de no devolución sin un proceso adecuado, que la legislación europea aplica tanto a los solicitantes de asilo como a las personas que entran de manera irregular en el territorio de algún Estado de la UE.

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La primera reunión extraordinaria del Consejo se celebró el 10 de noviembre tras la petición urgente de la comisaria europea de Interior, Ylva Johansson. Al encuentro asistió Leggeri, quien no logró convencer a todas las delegaciones sobre la adecuada actuación de la agencia.

Las delegaciones de Alemania y Suiza y, sobre todo, la de la Comisión Europea cursaron a continuación un exhaustivo cuestionario por escrito sobre las numerosas dudas que la intervención del directivo no les había logrado despejar. Las preguntas del departamento de Johansson, en concreto, apuntan directamente a la posible responsabilidad de Leggeri en las presuntas negligencias de Frontex.

La agencia ha respondido en el documento de 18 páginas en el que detalla los 33 incidentes ocurridos entre abril y noviembre de este año. Todos los casos se produjeron en operaciones conjuntas de Frontex y las fuerzas de seguridad griegas. Y solo en los últimos cuatro meses se han producido hasta cuatro incidentes graves con presunta vulneración de los derechos fundamentales.

La secuencia de los casos sospechosos suele ser muy parecida. La vigilancia aérea de Frontex o la guardia griega detecta la presencia de alguna zódiac llena de migrantes con dirección a las islas griegas del Egeo desde la costa turca. Las fuerzas griegas impiden la llegada o el desembarco y la zódiac regresa a Turquía. En ocasiones, las autoridades griegas ordenan al aparato de vigilancia de Frontex que se aleje de la zona o que siga su ruta y se desentienda del asunto. El incidente se califica sistemáticamente como “salida frustrada” a pesar de las dudas en contra de esa calificación o las evidencias en contra.

Entre los incidentes que plantean dudas figura, por ejemplo, el de un bote con 40 migrantes que el 10 de agosto llegó hasta la isla de Samos, pero se les impidió atracar y se forzó su regreso a Turquía. En muchos otros, las autoridades griegas aseguran que las embarcaciones se dan la vuelta a la vista de las fuerzas de vigilancia sin llegar a salir de aguas turcas, explicación aceptada generalmente por Frontex.

La Comisión pregunta a Leggeri si, en su calidad de director ejecutivo, ha tomado alguna medida en relación con los incidentes como la suspensión o finalización de las actividades concernidas. “En todos los casos, se ha informado a las autoridades griegas relevantes y se les ha requerido que lanzasen una investigación interna. Las evidencias de esas investigaciones no sugieren ninguna actividad irregular o ilegal por parte de la guardia costera griega”. Una respuesta que difícilmente calmará a Bruselas.

Las dudas sobre la actuación de Frontex llegan en un momento delicado para la Comisión Europea. El organismo comunitario quiere convertir a la agencia en una verdadera fuerza policial supranacional, con más de 10.000 efectivos. Bruselas espera desplegar en primavera los primeros guardias europeos y su llegada levanta ciertos resquemores entre las autoridades y fuerzas de seguridad nacionales.

La presión sobre Leggeri para que aclare cuanto antes lo sucedido en el Egeo se ha redoblado desde octubre. La defensora del pueblo europeo, Emily O’Reilly, le anunció el 10 de noviembre la apertura de una investigación sobre el tratamiento que Frontex da a las quejas por violación de derechos fundamentales.

El presidente de la Comisión parlamentaria de Libertades, el eurodiputado español Juan Fernando López Aguilar, también remitió el pasado 4 de noviembre un detallado cuestionario al director de Frontex en relación con algunas de las operaciones bajo sospecha. Leggeri compareció la semana pasada ante la comisión presidida por López Aguilar, donde los representantes del grupo socialista, el segundo mayor del Parlamento, pidieron la dimisión del francés. El grupo liberal no fue tan lejos, pero se quedó a un paso de secundar la petición. “Nos gustaría saber si podemos confiar en usted, porque empiezo a preguntármelo”, le espeto la eurodiputada liberal Sophie in’t Veld.

Cronología de una devolución ilegal

El incidente posiblemente más grave de los recogidos en el documento de la agencia tuvo lugar el pasado 19 de abril. A las 0.03 de ese día, el aparato de vigilancia de Frontex fotografía a una nave de la guardia costera griega arrastrando una zódiac y con los migrantes a bordo del barco de vigilancia. Tres minutos después, el control griego de la operación ordena al aparato de Frontex que se dirija hacia el sur de la zona, variando su ruta de vuelo. A las 2.37, según el documento, los migrantes son devueltos a la zódiac, con una segunda patrullera muy próxima a la operación. Seis minutos después, el aparato de Frontex constata que en la zona solo hay barcos griegos y ninguno de las fuerzas turcas de vigilancia.

A las 2.46, Frontex toma otra foto en que se ve al barco griego arrastrando la zódiac con los migrantes a bordo y dirigiéndose a aguas griegas. Once minutos después, el control griego de la operación ordena al aparato de Frontex que se aleje hacia el norte. "¿Algún motivo específico para tomar esa dirección?", pregunta el líder del equipo europeo. “Negativo”, responde el control griego.

A las 3.21, el aparato de vigilancia de Frontex comunica que la zódiac navega a la deriva y sin motor. Las naves griegas se alejan de la zona y dejan el bote a la deriva. A las 4.48 el líder del equipo europeo propone enviar otro aparato aéreo para verificar la situación del bote. “Negativo”, responde de nuevo el control griego. El líder del equipo europeo insiste más tarde en que puede enviar un avión para colaborar en la operación de búsqueda y rescate. Las autoridades griegas rechazan la propuesta con el argumento de que Turquía ya se ha hecho cargo. A las 15.55, 16 horas después del primer avistamiento, las autoridades griegas aseguran que los migrantes desembarcaron sanos y salvos en la costa turca bajo el control de un guardacostas turco.

El caso no fue el único de esas características. El 5 de agosto, por ejemplo, Frontex divisó otra embarcación con 30 migrantes a bordo arrastrada por un guardacostas griego hacia aguas turcas. El incidente fue clasificado como salida frustrada.


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