Joe Biden

La OTAN señala a China como principal desafío en el mandato de Joe Biden

La UE también busca aproximar posiciones con Washington respecto al gigante asiático

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, este lunes en Bruselas.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, este lunes en Bruselas.DPA vía Europa Press / Europa Press

Los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN celebran este martes y miércoles su última reunión de la era Trump. El encuentro servirá para confirmar que China no era solo una obsesión del presidente estadounidense saliente, sino también una de las principales inquietudes de los miembros de la Alianza Atlántica y de otros compañeros de viaje del Pacífico como Australia, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda.

“China no es nuestro adversario (…) pero su ascenso implica importantes desafíos para nuestra seguridad”, ha señalado el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en la rueda de prensa de este lunes previa a la ministerial de Exteriores de mañana. Stoltenberg cree que la envergadura del desafío requiere que sea encarado de manera conjunta por los 30 aliados de la OTAN y por los socios internacionales que comparten valores similares.

Stoltenberg ha subrayado: “China está invirtiendo de manera masiva en armamento y se acerca hacia nosotros, sea por el Ártico o por África o mediante inversiones en nuestras infraestructuras”. El máximo mandatario de la OTAN reitera con dureza los cargos repetidos contra el mayor régimen comunista del mundo: “No respecta los derechos humanos fundamentales y trata de intimidar a otros países”.

La colocación de China en el centro de la agenda de la OTAN permite a los aliados tender un puente hacia la nueva Administración del demócrata Joe Biden, a sabiendas de que el nuevo presidente de Estados Unidos mantendrá al gigante asiático como la gran prioridad de su política exterior.

En la misma línea apunta la Unión Europea que, durante el mandato de Trump, había optado por una calculada neutralidad en el conflicto comercial entre Pekín y Washington. La UE ofrece ahora a EE UU “trabajar juntos [respecto a China]” para resolver las preocupaciones compartidas en economía, derechos humanos y seguridad, según el documento sobre las relaciones transatlánticas debatido este lunes por los representantes permanentes de los 27 socios europeos en Bruselas.

El texto, elaborado por el equipo del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, servirá de base para el intento de la UE de “renovar y reforzar” la relación con EE UU tras cuatro años de agrios desencuentros con la Administración Trump. Fuentes europeas indican que la reunión del lunes ha compartido la intención de Michel de “reforzar” la relación con Washington y la posibilidad de celebrar una cumbre con Biden dentro del primer semestre de 2021.

Intereses diversos

Pero el entendimiento con Washington sobre China no será tan fácil para la UE como para la OTAN. Entre los 27 socios comunitarios anidan intereses muy diversos en relación con el gigante asiático. Alemania, siempre proclive a contemporizar con el régimen chino, rentabiliza una exportación al país asiático cuyas cifras superan las exportaciones conjuntas de Francia, Reino Unido, Italia, España y Países Bajos. Otros países, como Grecia o Portugal, dieron la bienvenida a la inversión china, en particular durante la crisis de la zona euro, cuando la banca francesa o alemana les cortó la financiación. Y algunos socios, como Hungría, se han sumado al proyecto inversor de la Nueva Ruta de la Seda impulsada por Xi Jinping, una iniciativa con la que incluso coquetea Italia.

Esos intereses han contribuido a que Europa no se embarcase en las disputas de Trump con Pekín. Bruselas calificó a China en 2019 como “rival sistémico”. Pero más allá de la etiqueta, que provocó roces con Pekín, la UE ha buscado el entendimiento con el Gobierno de Xi Jinping e incluso la ha buscado como contrapeso a la ruptura del orden multilateral provocado por Trump. China pasó a ser uno de los principales aliados de Europa para mantener el Acuerdo de París sobre cambio climático, el acuerdo con Irán sobre desnuclearización e, incluso, para defender la liberalización comercial.

El jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, y el secretario de Estado estadounidense saliente, Mike Pompeo, intentaron acercar posiciones y lanzaron poco antes de las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre un foro de diálogo conjunto sobre China. Pero aun así, Borrell defendía la doctrina bautizada por él mismo como Sinatra, en alusión a la famosa canción My way del cantante estadounidense del siglo pasado. “La respuesta de la UE, a su manera, debe ser una vía propia que evite un alineamiento con EE UU o China”, teorizaba Borrell antes de la victoria de Biden. Una singularidad que, paradójicamente, será más difícil de mantener con la Administración eurófila de Biden, que con una Casa Blanca hostil a las órdenes de Trump.

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