Pablo Iglesias

Iglesias impulsa una declaración contra “el golpismo de la ultraderecha” en la toma de posesión del presidente de Bolivia

Luis Arce asume el cargo como mandatario del país y promete salir de la crisis abierta hace un año con el derrocamiento de Evo Morales

Felipe VI, Pablo Iglesias y Arancha González, a su llegada a Bolivia para participar en la toma de posesión del nuevo presidente del país, Luis Arce. En vídeo, la interpretación del himno español sorprende a la delegación.MARTIN ALIPAZ / EFE (VÍDEO: EPV)

El vicepresidente segundo del Gobierno español, Pablo Iglesias, y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero han suscrito este domingo con ocasión de la toma de posesión del nuevo presidente de Bolivia, Luis Arce, una declaración contra los peligros que encarna la ultraderecha en el tablero internacional. El documento, rubricado en La Paz por Arce, Iglesias y el mandatario argentino, Alberto Fernández, advierte de que “la principal amenaza a la democracia y la paz social en el siglo XXI es el golpismo de la ultraderecha”.

La Declaración de La Paz en Defensa de la Democracia alerta en contra de la ultraderecha que “promueve desestabilizaciones y formas antidemocráticas de acceso al poder”. "Una ultraderecha que se expande a nivel global, que propaga la mentira y la difamación sistemática de los adversarios como instrumentos políticos, apelando a la persecución y la violencia política en distintos países”, abunda el documento. A la declaración, que surgió de una cena privada entre Iglesias y Fernández realizada el sábado por la noche, se han sumado los expresidentes latinoamericanos Evo Morales, Dilma Rousseff y Rafael Correa, así como el griego Alexis Tsipras, además de varios políticos y dirigentes de izquierda.

La iniciativa se da en el contexto de la toma de posesión de Luis Arce Catacora y David Choquehuanca, que esta mañana han jurado como presidente y vicepresidente de Bolivia, respectivamente. El acto se realizó sin la presencia del Gobierno saliente, que estuvo encabezado por la presidenta interina Jeanine Áñez y es considerado “golpista” por los ganadores de las elecciones. Arce recibió los símbolos del poder de Choquehuanca, quien previamente había sido proclamado como presidente de la Asamblea Legislativa por la mayoría parlamentaria del Movimiento al Socialismo (MAS). Acompañaron la sencilla ceremonia el rey Felipe VI de España, que viajó a La Paz acompañado de Iglesias y al que Arce llamó “hermano rey”; el presidente de Colombia, Iván Duque; el de Paraguay, Mario Benítez; y el de Argentina; además, asistieron cancilleres y delegaciones de España, Chile, Uruguay, Venezuela e Irán, Perú y Estados Unidos.

El vicepresidente segundo del Gobierno de España, Pablo Iglesias, atiende a la prensa este sábado en La Paz (Bolivia). En vídeo, Iglesias asegura que la victoria de Arce es una buena noticia para España. JUAN CARLOS TORREJÓN | EFE

“No es el odio el que nos impulsa, sino la pasión por la justicia”, dijo un enérgico Arce, citando al líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, asesinado por la dictadura militar. Minutos antes había llorado mientras cantaba el himno nacional boliviano. Acusó al Gobierno interino de Áñez, que asumió el poder hace un año tras el derrocamiento de Evo Morales, de haber intentado crear una democracia, una economía, unas libertades, “para algunos y no para todos”, y prometió hacer exactamente lo contrario. “Creo en la justicia y no en crear un ambiente de resentimiento en el que ser de un partido te haga objeto de odio. Eso debe acabar. Los únicos que deben temer en este tiempo son los violentos, los criminales, los que cometan actos de corrupción”, prometió.

Arce, que no nombró al expresidente y exjefe del MAS, Evo Morales, en cambio cargó reiteradamente contra la persecución legal y policial que el último año vivió su partido. La Asamblea Legislativa guardó un minuto de silencio por “los caídos en Senkata, Sacaba y Ovejuyo”, lugares en los que se produjeron los actos más graves de represión de las protestas sociales en noviembre pasado. El nuevo presidente admitió que la situación económica del país era gravísima, pero repitió “Vamos a salir adelante”, la consigna de su campaña electoral. Dijo que llevaría la imagen de toda la gente sencilla que lo apoyó en este difícil tiempo para hacer un Gobierno digno del pueblo boliviano.

Choquehuanca se emocionó cuando, en alusión a los pueblos indígenas americanos y la opresión colonial y republicana, señaló: “No pudieron acabarnos. Somos fuertes, somos como la piedra, somos fuego que nunca se apaga”. También señaló que “la empatía por el otro y el bien colectivo sustituyen al individualismo egoísta. Somos nosotros jiwasa, es decir, la muerte del egocentrismo, el antropocentrismo, el eurocentrismo”. Choquehuanca hizo una crítica tangencial a Morales cuando dijo que “el poder debe circular como la sangre, debe fluir, debe redistribuirse”.

Días antes, Arce y Choquehuanca fueron bendecidos por sacerdotes indígenas en una ceremonia realizada en Tiahuanaco, sede ancestral de la cultura aymara. La ceremonia fue modesta y por eso contrastó con los enormes actos que se organizaban para homenajear al expresidente Evo Morales como “líder de los pueblos indígenas”.

La polarización política que ha vivido el país desde hace varios años, y que se ha hecho particularmente aguda desde el derrocamiento del presidente Morales se expresó en la ausencia de parte de la oposición en el juramento oficial y en la protesta de los parlamentarios que sí asistieron, los cuales siguen al expresidente Carlos Mesa, segundo en las elecciones del 18 de octubre. Este grupo parlamentario rechaza un cambio en los reglamentos de las cámaras realizado por el MAS en los últimos días de la anterior legislatura. La modificación permitirá la aprobación por simple mayoría de asuntos que antes requerían de dos tercios de los votos de diputados y senadores, como la elección de embajadores y los ascensos militares. Su introducción coincidió con la pérdida por el partido oficialista de la mayoría de dos tercios que había tenido desde 2009.

La parte más reducida de la oposición, encabezada por el tercero en las elecciones, el derechista Luis Fernando Camacho, no asistió porque no reconoce a Arce como presidente del país. Sostiene que las elecciones que este acaba de ganar con el 55% de los votos fueron “fraudulentas”, aunque sin aportar pruebas de esta afirmación. El viernes 6 de noviembre la región boliviana de Santa Cruz, bastión de Camacho, paró por 24 horas exigiendo una auditoría del proceso electoral. Ninguna de las otras ocho regiones del país siguió su ejemplo. Una vocal del Tribunal Electoral mandó una carta a la Organización de Estados Americanos (OEA) para informarla de la existencia de una masa de datos secretos que supuestamente alteraba los resultados electorales. La existencia de estos datos es una de las varias teorías que esgrimen los grupos que no reconocen la victoria del MAS. El pleno del Tribunal Electoral consideró la afirmación como “fantasiosa” y posteriormente la vocal denunciante se retractó parcialmente. Tanto la OEA como otros organismos internacionales habían respaldado previamente la fiabilidad de los comicios del 18 de octubre y lo realizado por la institución electoral boliviana.

Áñez realizó su última reunión de Gabinete el jueves 5 de noviembre y, después, pronunció un discurso de despedida. A esta reunión no asistieron sus ministros de Gobierno (Interior) y Defensa, que se caracterizaron por su dureza en contra del MAS durante el tiempo en que duró el Gobierno interino. Ambos son acusados por el partido izquierdista por varios delitos, entre ellos la represión de las protestas campesinas y populares contra Áñez, en la cual murieron más de 30 personas en noviembre de 2019. La Fiscalía ha activado una “alerta migratoria” para impedir que estos exministros abandonen el país. Áñez, que también puede ser enjuiciada, volvió a Trinidad, la ciudad de donde es oriunda, y aseguro que no se iría del país.

Al mismo tiempo, tanto la Fiscalía como los jueces se esfuerzan por enmendar lo que hicieron en contra de los dirigentes del MAS durante el último año. Han suspendido media docena de órdenes de detención y han desestimado varios casos que involucraban a Morales y a los ex altos cargos de su Gobierno. Como resultado de ello, tres de los siete jerarcas del MAS que se hallaban refugiados en la residencia del embajador de México en La Paz han podido volver a sus casas, luego de un año de encierro. Permanece en la residencia, aunque se supone que por pocas horas más, el “hombre fuerte” de Morales, el excapitán del ejército Juan Ramón Quintana.

Evo Morales volverá el lunes a Bolivia de su exilio en Buenos Aires. Entrará en el país por Villazón, un pueblo en la frontera boliviana con Argentina y viajará hasta Chimoré, en la zona cocalera del país, a donde llegará el 11 de noviembre. El mismo día, un año después, y el mismo lugar de donde salió la aeronave mexicana que lo rescató después de su derrocamiento. Morales quiere que su retorno al país sea un mensaje para sus amigos y sus enemigos.

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