UNIÓN EUROPEA

La UE redobla la presión contra Putin y Lukashenko con nuevas sanciones

Bruselas anuncia represalias por el envenenamiento de Navalni y amenaza con incluir al dirigente bielorruso en la lista de penalizados

Enfrentamiento entre civiles y policía durante una manifestación contra los resultados electorales en Bielorrusia, el pasado domingo, en Minsk.
Enfrentamiento entre civiles y policía durante una manifestación contra los resultados electorales en Bielorrusia, el pasado domingo, en Minsk.AP

La Unión Europea ha redoblado este lunes la presión sobre los regímenes de Vladímir Putin y de Aleksandr Lukashenko con la puesta en marcha de un nuevo proceso de sanciones que afectará a personas de la Administración rusa y, con toda probabilidad, al propio dirigente bielorruso. Las nuevas represalias, que se unen a la creciente lista de sanciones contra Rusia y Bielorrusia, responden al envenenamiento del opositor ruso Alexéi Navalni y a la represión ejercida contra los opositores por Lukashenko.

Las represalias anunciadas por el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE trazan, sin embargo, una clara diferencia entre Moscú y Minsk. Mientras que Bruselas parece a punto de romper definitivamente con el presidente bielorruso, la mayoría de los socios europeos, con Francia y Alemania al frente, se muestran favorables a mantener un difícil equilibrio con Putin. Ni la canciller alemana, Angela Merkel, ni el presidente francés, Emmanuel Macron, desean que el choque por el intento de acabar con la vida de Navalni frustre o enturbie de manera definitiva la relación con Moscú.

“Cada caso requiere un tipo de respuesta”, ha señalado el alto representante de la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, tras presidir en Luxemburgo el Consejo. Borrell cree que el castigo por el caso Navalni no puede ocultar “que la relación con Rusia tiene también otras dimensiones”.

En la misma línea se ha mostrado la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, cuya posición se aproxima al pragmatismo de Berlín y París. “No queremos que sean [sanciones] contra el pueblo ruso”, ha señalado la ministra tras la reunión. González Laya cree que el objetivo debe ser “responder a un envenenamiento con armas químicas". "Nos parece realmente preocupante, porque contraviene las disposiciones internacionales (…) y pone en riesgo no solo a las personas sino a la UE”, ha añadido. A pesar de todo, la titular española de Exteriores sigue siendo favorable “a mantener el diálogo” con Rusia.

La brecha parece mucho mayor con el régimen de Minsk, con un deterioro en la relación que se aproxima al punto de no retorno. “No hemos visto por parte de las autoridades bielorrusas ninguna disposición a comprometerse con el diálogo o a aceptar una misión [de mediación] organizada por la OSCE”, ha lamentado Borrell. “Hemos reafirmado que Lukashenko carece de legitimidad democrática y hemos dado la luz verde para preparar un nuevo paquete de sanciones que incluye al propio Lukashenko”, ha señalado el alto representante en el Consejo de Exteriores.

La imparable represión del régimen bielorruso ha llevado a la UE a endurecer su posición solo 10 días después de que se aprobasen las primeras sanciones contra Minsk, con una lista de 40 altos cargos del régimen de Lukashenko a los que se prohíbe la entrada en la UE y a los que se les impedirá el acceso a los bienes de que dispongan en territorio comunitario.

El propio Borrell hizo un nuevo intento de aproximación a Minsk el pasado viernes, con una llamada telefónica al ministro bielorruso de Exteriores, Vladímir Makei. El jefe de la diplomacia comunitaria insistió, sin éxito, en la necesidad de frenar la violencia del Estado sobre las manifestaciones en contra de Lukashenko. Las palabras de Borrell a favor de iniciar “un diálogo nacional” también parece que cayeron en saco roto. Bruselas apuesta ahora por redoblar el castigo y apuntar directamente a la figura de Lukashenko, autoproclamado vencedor en las elecciones del 9 de agosto, un resultado cuestionado por la líder opositora Svetlana Tijanóvskaya, refugiada en Lituania, y por las numerosas pruebas de fraude.

Los 27 países de la Unión también han respaldado la propuesta franco-alemana de sancionar a Moscú por considerar que se encuentra detrás de la intoxicación de Alexéi Navalni, que, según ha confirmado la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), se llevó a cabo con el agente nervioso Novichok. Ese agente fue también el utilizado para intentar eliminar en el Reino Unido al antiguo espía ruso Serguéi Skripal en 2018.

Este lunes, precisamente, la UE ha renovado por un año el régimen que permite imponer sanciones contra las personas y empresas involucradas en el desarrollo de armas químicas. Un instrumento creado en 2018 y que se estrenó el año pasado para castigar a dos dirigentes del servicio de inteligencia ruso (GRU) presuntamente implicados en un ataque químico realizado con Novichok en Salisbury (Reino Unido). Con este régimen los 27 ya han castigado a nueve personas (cinco de ellas ligadas al Gobierno de Siria y cuatro al de Moscú) y al Centro de Estudios científicos e Investigaciones de Siria.

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