Bielorrusia asegura que su KGB ha arrestado a 33 mercenarios rusos de la oscura compañía Wagner

Minsk acusa a los contratistas militares de tratar de "desestabilizar" el país de cara a las presidenciales del 9 de agosto

En foto, Las fuerzas especiales del Ministerio del Interior de Bielorrusia en unas maniobras durante la visita del presidente Lukashenko a su unidad en Minsk, este martes. En vídeo, el presidente Lukashenko habla con su comité sobre la detención a los ciudadanos rusos. FOTO: NIKOLAI PETROV (AP) / VÍDEO: REUTERS

A diez días de las elecciones presidenciales más difíciles en años para el presidente Aleksander Lukashenko, Bielorrusia ha acusado a la compañía militar rusa Wagner de enviar mercenarios para desestabilizar el país. Las autoridades bielorrusas afirman que una unidad especial del KGB (Bielorrusia es el único país que mantiene el nombre soviético de su servicio de inteligencia) arrestó en la noche del martes al miércoles a 32 ciudadanos rusos a las afueras de Minsk y asegura que son mercenarios de la oscura empresa Wagner, según ha informado el jefe del KGB, Valery Vakulchik. La compañía militar pertenece, según distintas investigaciones, a Yevgeni Prigozin, un empresario estrechamente vinculado con Vladímir Putin; sus contratistas se han detectado en países como Siria, Ucrania o Libia, en apoyo de la política del Kremlin. Otro supuesto mercenario ruso fue arrestado en el sur del país. Lukashenko ha ordenado al responsable de los servicios estatales de seguridad exigir explicaciones a Rusia.

Bielorrusia afirma que sus agencias policiales habían recibido “información” sobre la llegada al país de 200 contratistas militares “para desestabilizar la situación durante la campaña electoral”. No se ha difundido más información sobre más arrestos de supuestos mercenarios. La agencia estatal Belta ha publicado un listado con los nombres y los apellidos de los 33 arrestados. Tienen todos entre 24 y 29 años. Y, según la información publicada se alojaron primero en un hotel de Minsk y luego en un balneario (o sanatorio, como se conoce a este tipo de establecimientos en ruso) a las afueras de la capital. “Llamaron la atención por su comportamiento poco característico para ser turistas rusos y su ropa de estilo militar uniformado. No bebieron alcohol, no visitaron establecimientos de entretenimiento, se mantuvieron separados tratando de no llamar la atención y estudiaron cuidadosamente el territorio y los alrededores del balneario en pequeños grupos”, indica Belta.

El escritor ultranacionalista ruso Zajar Prilepin, que combatió en el Este de Ucrania junto a los separatistas prorrusos respaldados por el Kremlin, asegura que algunos de los arrestados fueron combatientes de su batallón. Aunque en comentarios en su canal de Telegram sugirió que los supuestos mercenarios estaban en Bielorrusia “de paso” para dirigirse a otro país. Los mercenarios de Wagner, soldados bien formados y experimentados, suelen desplegarse cuando Moscú no puede intervenir directamente, apuntan los analistas. Moscú siempre ha negado cualquier implicación en la compañía de Prighozin, fiel aliado de Putin y en la lista de sancionados por EE UU. En Rusia las compañías militares privadas son ilegales. Actualmente, los contratistas de Wagner están desplegados en Libia, entre otros países, según distintos informes de la inteligencia occidental.

El presidente Lukashenko, que se enfrenta a numerosas e insólitas protestas ciudadanas por la crisis económica, la gestión del coronavirus y el veto a candidatos opositores a los comicios del 9 de agosto, lleva semanas hablando de “intentos de injerencia extranjera” en las elecciones en las que aspira a alcanzar su sexto mandato. El líder bielorruso, que lleva más de un cuarto de siglo a los mandos y que ha reprimido con mano dura cualquier intento de oposición, señaló tanto a Occidente como a Rusia, de la que la antigua república soviética es muy dependiente y aliada, aunque sus relaciones se han deteriorado en los últimos tiempos debido a desacuerdos en los pactos comerciales que han dejado a Minsk en una complicada situación económica.

A principios de junio, en una reunión con los organismos de seguridad nacional afirmó que sus oponentes, podrían formar “equipos y grupos de milicianos” y que “posiblemente desearían organizar una masacre en la plaza” durante las manifestaciones. Lukashenko, que suele referirse a su país como “una isla de seguridad”, insinuó la semana pasada que en esas circunstancias podrían llegar a “provocar” a Bielorrusia “militares profesionales, bandidos especialmente entrenados en el marco de las PMC [compañías militares privadas]”.

La embajada de Rusia en Minsk ha asegurado a la agencia estatal rusa Tass, que ha solicitado información sobre el incidente a las autoridades bielorrusas. Mientras tanto, Lukashenko que ha convocado una reunión urgente con miembros del consejo de seguridad ha declarado que la detención es un incidente extraordinario y ha ordenado al presidente del KGB que exija una explicación a Rusia. “Si son ciudadanos rusos, como sé, fueron interrogados, por lo tanto, es necesario dirigirse inmediatamente a las instituciones relevantes de Rusia para que aclaren lo que está sucediendo”, dijo el presidente bielorruso a Vakulchik en la reunión, según cita la agencia Interfax.

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