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Zindzi Mandela, la rebeldía en la sangre

La diplomática sudafricana, hija de Nelson y Winnie Mandela, falleció este lunes a los 59 años en Johannesburgo

Zindzi Mandela, durante la inauguración de una galería fotográfica sobre su padre, en Gdansk, Polonia, 2016.
Zindzi Mandela, durante la inauguración de una galería fotográfica sobre su padre, en Gdansk, Polonia, 2016.ADAM WARZAWA

Fue poeta, rebelde y embajadora. Zindziswa Zindzi Nobutho Mandela, nacida el 23 de diciembre de 1960, la menor de los hijos de Nelson Mandela, falleció este lunes a los 59 años de manera súbita, en la misma fecha, 13 de julio, en la que pereció, hace 51 años, el mayor de sus hermanos, Madiba Thembekile. Hija del primer presidente negro de Sudáfrica e icono del siglo XX, Nelson Mandela, y de la también activista y estandarte de la lucha contra la opresión Winnie Madikizela Mandela, Zindzi murió de madrugada en un hospital de Johannesburgo, por razones que aún no se han hecho públicas.

Zindzi Mandela ejerció de primera dama de Sudáfrica entre el 96 y el 98, en pleno amanecer de la democracia, pero en pleno ocaso de la relación personal del matrimonio de libertadores más famoso del mundo. Nelson Mandela y Winnie se separaron y Zindzi pasó a ser la persona siempre al lado del primer presidente de la Sudáfrica libre: su padre. El exprisionero de Robben Island, la figura de la lucha contra el apartheid, dirigía el país y repartía esperanzas en todo el planeta y Zindzi le acompañó en su cargada agenda y en las visitas internacionales. Actualmente Zindzi era la embajadora de Sudáfrica en Dinamarca y se preparaba para su nuevo destino: Liberia.

Pero Zindzi Mandela será recordada, como ha expresado la ministra de Relaciones Internacionales sudafricana, Naledi Pandor, “como una heroína combativa que se ganó ella misma el título”.

A los 25 años, Zindzi Mandela apareció públicamente ante miles de personas leyendo el rechazo de Nelson Mandela al régimen del apartheid. Era febrero de 1985 y el entonces presidente Peter Willem Botha le había ofrecido la libertad condicional a cambio de renunciar a la organización y a la violencia, pero en un discurso transmitido por la joven Zindzi, Mandela lo rehusó diciendo que su libertad no era posible sin la libertad del pueblo.

Zindzi nació el mismo año que se gestó el brazo armado del Congreso Nacional Africano (CNA), el Umkhonto We Sizwe, y tenía un año y medio cuando encarcelaron a su padre. Su primera infancia se forjó en Soweto, al lado de una madre, Winnie Mandela, de carácter fuerte y que también se ausentaba entre lucha y arrestos; al lado de su hermana mayor, la figura que realmente se ocupaba de ella, y bajo la presión de un régimen racista que caía en todo su apellido.

Su educación fue como la vida de sus padres, intermitente e interrumpida, pero acabó estudiando Derecho en Ciudad del Cabo, la misma ciudad donde unos años antes, en 1969, un 13 de julio, el mayor de los Mandela, Thembekile, había fallecido en un accidente de coche. La misma ciudad desde la que se atisba, desde la costa, la isla-cárcel en la que su padre pasó la infancia, y luego la juventud, de Zindzi Mandela.

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“Nunca he conocido una vida normal”, explicaba ella misma en una entrevista en The Independent, en la que reconocía, ya en el 95, “ser un poco rebelde”. En su esfera política Zindzi fue la vicepresidenta del Congreso de las Juventudes de Soweto, y se le atribuye alguna operación con el CNA, pero también fue poeta. En Negra como soy sus versos se publicaron al lado de imágenes del fotógrafo de la revista Drum Peter Magubane, y ha aparecido en antologías como Hijas de África o De alguna manera, sobrevivimos.

En los últimos años, Zindzi Mandela ha estado en la esfera diplomática, como embajadora, aunque sus formas y sus tuits le han valido algún escándalo y reprimendas del Ministerio de Exteriores precisamente por ser poco diplomática. El tono radical y las demandas sobre la reforma de la tierra la situaron el año pasado en una cadencia política cercana al partido populista del EFF (Economic Freedom Fighters), que le ha devuelto las complicidades, hasta el punto que la ministra de Relaciones Internacionales tuvo que llamarle la atención.

Su muerte repentina ha sorprendido a Sudáfrica, un país que está entrando esta semana en la fase más dura de la epidemia de la covid-19. De los seis hijos del icono Nelson Mandela, solo quedan ahora dos hijas con vida. La familia prepara un funeral para la “valiente y enérgica” Zindzi , como la ha recordado Mandla Mandela, el menor de la familia.

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