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Los conservadores logran una amplia victoria en Croacia, aunque tendrán que pactar

La gobernante Unión Democrática Croata obtiene 68 escaños y la coalición de centro-izquierda Restart, 43, con cerca del 90% de los votos escrutados

Andrej Plenkovic celebra los resultados con miembros de su partido, este domingo en Zagreb.
Andrej Plenkovic celebra los resultados con miembros de su partido, este domingo en Zagreb.AP

El partido gobernante en Croacia, la conservadora Unión Democrática Croata (HDZ), ha logrado una inesperadamente cómoda victoria en las elecciones legislativas celebradas este domingo en Croacia. Con cerca del 90% de los votos escrutados, obtiene 68 escaños, mientras que su principal rival, la coalición de centro-izquierda Restart que lidera el Partido Socialdemócrata, se queda en apenas 43, bastante por debajo de lo esperado. El HDZ –el partido fundado en 1989 por Franjo Tudjman, que poco después sería el primer presidente de la Croacia independiente– mantiene su dominio: solo ha perdido dos elecciones legislativas.

De mano del primer ministro, Andrea Plenkovic, los conservadores ganan con claridad, si bien necesitarán pactar. La tercera fuerza más votada (15 escaños) es la encabezada por Miroslav Skoro, un famoso cantante ultranacionalista y populista. Sumaría con el HDZ mayoría absoluta (76 diputados) en la Cámara, pero su carácter de outsider y su radicalismo derechista le convierten en un socio de Gobierno incómodo. Ya en la segunda vuelta de las presidenciales, el pasado enero, pidió la abstención.

Los conservadores de Most -tercera fuerza en el Parlamento y que apoyó al HDZ tras las anteriores legislativas, de 2016- quedarían cuartos (ocho escaños) mientras que Mozemo (Podemos, una coalición de partidos de izquierda y ecologistas) se convierte en la revelación al lograr seis diputados. Aparentemente fruto de un trasvase de votos desde los socialdemócratas, son más de los que les auguraban las encuestas previas.

“Plenkovic está en una posición cómoda para elegir si quiere formar una coalición con el Movimiento Patriótico [de Skoro], a riesgo de cambiar su rumbo hacia la Orbanización, o con pequeños partidos y minorías”, reaccionó en Twitter el analista político Dejan Jovic, en referencia a las políticas ultraconservadoras del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán.

La votación transcurrió con normalidad, con mascarillas obligatorias en las mesas y recomendadas para los electores. Estas elecciones tenían que ver con el coronavirus por partida doble: porque se celebraron en medio de una caída brutal (entre el 60% y el 70%) de los ingresos turísticos (que suponen un quinto del PIB del país) y porque estaban previstas para finales de año, pero el Gobierno optó por adelantarlas para, según los analistas, intentar capitalizar en las urnas su gestión de la pandemia, generalmente considerada como positiva, antes de que los indicadores otoñales reflejen las dimensiones del golpe a la economía de un verano casi sin visitantes. La estrategia ha funcionado.

Polémicas

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La campaña estuvo marcada por varias polémicas. Una fue el mensaje de apoyo al HDZ de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en un vídeo en el que participan otros políticos del Partido Popular Europeo. Ante las quejas en las redes, su portavoz Eric Mamer tuvo que reconocer en Twitter que la aportación de Von der Leyen estaba pensada como “una contribución a título personal”, pero “lamentablemente esto no fue aclarado en la versión final del vídeo”.

Antes, el foco había estado en unas declaraciones contra el aborto, también en caso de violación, que generaron en las redes una réplica en forma de peineta, incluso por parte de la hasta hace poco presidenta, la conservadora Kolinda Grabar-Kitarovic, del mismo partido (HDZ) de uno de los diputados que las efectuó. “No somos una sociedad primitiva. No es necesario prohibir [el aborto], pero necesitamos hacer todo lo posible para preservar la vida. Si una mujer resulta embarazada de una violación, debe debatir con su familia lo que hacer”, dijo Skoro en un debate en el que Goran Jandrokovic, del HDZ, abogó por “educar para reducir los abortos al menor número posible”. En otro debate, Nino Raspudic, candidato de Most, llegó a decir que los hijos víctimas de violaciones de guerra en la vecina Bosnia-Herzegovina “han mostrado que lograron realizarse como personas felices”. Aunque Croacia es un país mayoritariamente católico y la iglesia tiene una notable influencia en la vida política, un 81% de la población apoya el derecho de las mujeres a decidir sobre el aborto.

También protagonizó la campaña un saludo en el hombro. El que le hizo el primer ministro a Novak Djokovic en la fase celebrada en Zadar (Croacia) del torneo balcánico que organizó el tenista serbio y que acabó siendo más famoso por la fiesta de celebración como si el coronavirus no existiese –con posterior positivo de Djokovic– que por la dimensión deportiva. El primer ministro se hizo después la prueba de la covid-19 y dio negativo, pero fue criticado por el ejemplo.

En lo sanitario, Croacia es uno de los países de la UE que mejor parado ha salido de la pandemia: con menos de 2.500 positivos y un centenar de muertos en una población de poco más de cuatro millones. No obstante, estos últimos días está registrando un pico, con hasta 86 contagios en las últimas 24 horas y ha cerrado el acceso a sus vecinos balcánicos, en peor situación.

En lo económico, sin embargo, su dependencia del turismo le ha asestado un duro golpe: es el tercer país del mundo, tras Jamaica y Tailandia, que más porcentaje del PIB puede perder por la pandemia, según un reciente informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Sus consecuencias se suman a las de un potente terremoto en Zagreb, el pasado marzo. Dos meses más tarde, en un esfuerzo por salvar la temporada, Croacia se adelantó a abrir sus fronteras sin restricciones para los habitantes de 10 países de la UE. Los del resto podían entrar rellenando un formulario previo y mostrando una reserva hotelera.

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Sobre la firma

Antonio Pita
Corresponsal para Oriente Próximo, tras cubrir la información de los Balcanes en la sección de Internacional en Madrid. De vuelta a Jerusalén, donde ya trabajó durante siete años (2007-2013) para la Agencia Efe. Licenciado en Periodismo y Máster de Relaciones Internacionales y Comunicación por la Universidad Complutense de Madrid.

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